Shelley Tichborne nació y creció en Nueva Zelanda. Gran parte de su infancia la pasó vagando por las idílicas playas y paisajes de su hogar; y como a una gran mayoría de jóvenes, a ella también le enseñaron a valorar la conservación del medioambiente, legalmente protegido en su país. Una responsable de ello fue su abuela, quien le enseñó a reutilizar, reciclar, a ser ahorrativa y a tener una importante base cultural, que más tarde combinó con su pasión por el marketing y su deseo de crear una firma propia con propósitos éticos y ecológicos. 

Fue así como, en 2002, fundó Mou, la marca de calzado con filosofía apoyada en la sencillez y el amor por la naturaleza. Ya sólo con el uso de fibras naturales de la más alta calidad y pieles y cueros biodegradables y sostenibles dan a Mou un valor añadido que los clientes aprecian y apoyan. De hecho, muchos de sus productos más vendidos están fabricados con materiales reciclados, siendo el más popular de ellos una bota de la colección de 2005. 

En la compañía, según Tichborne, priman «la calidad a la rentabilidad», parte del ADN de Mou y de la idea de negocio de su fundadora. Así, además de conceder una gran importancia al diseño, su empeño pasa por fabricar productos duraderos. Esta apuesta, por definición, les obliga a que su volumen de ventas sea más pequeño , pero el objetivo para ellos es convertirse en agente activo en defensa del medio ambiente y crear cosas hermosas y útiles, en lugar de generar ganancias sin más. 

El futuro de la compañía

En cuanto a los planes futuros de Mou, todo el equipo trabaja entre bastidores para expandir la firma a otros territorios y hacerla crecer a nivel mundial. Así, han arrancado un 2022 cargado de buenas noticias: la primera, que la firma celebra su vigésimo aniversario, un hito que ya forma parte de la historia de la empresa y que se festejará con algunos eventos especiales

Sin dejar de mirar al futuro con optimismo, la opinión de Tichborne sobre la industria de la moda es clara. El advenimiento de las nuevas tecnologías y la mayor conciencia de los consumidores sobre los impactos medioambientales de este sector, para ella se resume en que «la moda se dirige hacia prácticas comerciales éticas y ciclos de producción más lentos y pequeños». Y en cuanto a la competencia de mercado, ella seguirá trabajando por «un calzado cómodo y bonito, realizado de forma artesanal. Cada producto Mou está hecho a mano y sabemos, por el feedback que nos dan y las ventas, que realmente valoran este aspecto de la marca, lo consumen y lo reclaman cada temporada».