A la tercera va la vencida. Tras dos negativas a la propuesta de varias productoras de realizar un documental sobre su vida, la deportista olímpica Ona Carbonell (Barcelona, 1990) aceptó el reto con You First Originals y RakutenTV. Porque siendo celosa de su intimidad, para la nadadora española con más medallas mundiales de la Historia ponerse delante de la cámara, y mostrarse en todas sus facetas, era de los retos más difíciles a los que tenía que enfrentarse. Pero, precisamente, fue su reciente maternidad lo que la empujó a dar el paso.

Visibilizar los problemas que la mujer deportista –y lactante– tiene a la hora de conciliar una profesión con cuidar a su bebé y prepararse para unos juegos olímpicos es el objetivo de Ona Carbonell. Empezar de nuevo, el documental que hoy se estrena. Una dificultad incomprensible a la que algunas de sus compañeras ya hicieron referencia en su momento, como Serena Williams y Allyson Felix, entre otras muchas. 

No es fácil ser mujer deportista.

No lo es, pero más difícil es ser madre lactante deportista. Cuando sólo eres deportista y te lesionas, tienes ayudas; pero cuando eres madre, estas se acaban. Además del hecho de estar nueve meses casi sin entrenar y los necesarios hasta recuperarte del parto. Esta problemática es la que intento mostrar en el documental. Yo sólo hablo de mi historia, porque sé que no soy la única madre en esta situación y soy consciente de que no sufro las adversidades que otras sí

Quería ser madre lactante hasta los 24 meses de Kai, pero sólo pude serlo 13 meses. Lloré mucho, porque para mí era importante. Es lamentable que tengas que aceptar que el deporte de competición suponga claudicar con este tipo de hándicap.

Un documental con un claro mensaje reivindicativo… 

Sí. Quiero acabar con el tabú que existe al hablar de la maternidad. Yo habría sido madre antes, pero el miedo a no desarrollar mi carrera fue lo que me hizo retrasarlo. Y el gran problema es que yo quería ser madre lactante. Por ejemplo, tuve a Kai, mi hijo, en 2020, así que ir a los Juegos Olímpicos de Tokio no era una opción. Cuando estos se retrasaron a 2021 por la pandemia, mi entrenadora me dijo: “Ona, llegarías a tiempo”. Me lo propuse y llegué, pero el camino fue tedioso. Yo era madre lactante y no tuve facilidades. 

¿Fue por falta de apoyos? 

En este caso, no fue culpa del COI (Comité Olímpico Internacional), sino del gobierno de Japón, que, por las leyes pandémicas, me impidió viajar hasta allí con mi bebé. Eso supuso que estuviera 20 días sin darle el pecho y que mi hijo perdiera el reflejo de succión cuando volví. Quería ser madre lactante hasta los 24 meses de Kai, pero sólo pude serlo 13 meses. Lloré mucho, porque para mí era importante. Es lamentable que tengas que aceptar que el deporte de competición suponga claudicar con este tipo de hándicap.

Y, sin embargo, consiguió superar la presión de competir en Tokio. 

Porque por naturaleza, el cuerpo y la mente de la mujer pueden con todo. Pero yo estaba preocupada. No te ves bien, compites en desigualdad de condiciones con tu contrincante, tienes la mente puesta en tu hijo y te juzgas a ti misma por dejarle e irte a entrenar tantas horas. 

Pero sintió el deber moral de volver a competir…

Sí, porque sabía que podía, a pesar de todo, y porque sentía el deber de llevar a España a lo más alto.

Y de madre a madre, ¿qué palabras de ánimo le dio la suya?

Ella es cirujana y sabe lo que es separarse de sus hijos a los tres meses para entrar en quirófano. Ella me dijo que aguantara hasta donde pudiera y que ya era un gran ejemplo para mi hijo por perseguir mis sueños.

Algo que lleva haciendo desde los nueve años. ¿Qué valores le aporta el deporte? 

Trabajo, pasión, soñar a lo grande con una sonrisa y saber que lo importante es el camino, no el éxito

¿Y qué vendrá cuando llegue la retirada?

Mi mente siempre será deportista, pero no quiero ser entrenadora. Tengo muchos proyectos, como ser embajadora de marcas, diseñadora, escritora…

Tras 23 condecoraciones mundiales, 12 europeas y dos olímpicas, ¿cuál ha sido su mejor medalla?

La de ser madre [que en unos meses repetirá por segunda vez].