La repentina muerte de David Sassoli, último presidente del Parlamento Europeo, el pasado 11 de enero, convirtió a la vicepresidenta de la institución, Roberta Metsola, en la nueva presidenta en funciones. Este 18 de enero, la eurodiputada del Partido Popular Europeo ha sido elegida de forma electa para el cargo.

El mismo día de su 43 cumpleaños, la maltesa Metsola se convierte en líder de uno de los organismos (europeos) más importantes tras una votación celebrada en Estrasburgo. Habiendo conseguido los votos necesarios para su nombramiento, mayoría absoluta de los votos válidos, la política asume el cargo con el objetivo de cumplir con los dos años y medio que restan de legislatura.

De esta manera, la conservadora Roberta Metsola ha conseguido superar en apoyos a los tres candidatos al puesto: Sira Rego, española candidata por Izquierda Unida, Alice Bah Kuhnke, sueca por el partido de los Verdes, y Kosma Zotowski, polaco por el partido de los Conservadores. Estos miembros no han podido con la fuerza política de Metsola, la mujer que estrena nuevo puesto y cuenta con una opinión pública dividida. Con más razones a favor que en contra de este nombramiento, hay una que no termina de convencer demasiado.

A favor

  1. Roberta Metsola es la tercera mujer en la historia del Parlamento Europeo en asumir su jefatura y la primera mujer en 20 años en conseguirlo. Dos francesas ya lo hicieron antes. La primera de ellas fue Simone Veil, después de las primeras elecciones directas al Parlamento en 1979, y Nicole Fontaine fue la segunda en liderar este cargo.
  2. Su elección aporta frescura a la institución, ya que a sus 43 años recién cumplidos, Metsola es una de las personas más jóvenes en desempeñar este cargo. Abogada de profesión, se trata de una líder joven, pero experimentada capaz de tender puentes y llegar a acuerdos.
  3. Una cómoda mayoría de 458 votos a favor del total de 616 votos válidos, la popular eurodiputada ha conseguido el voto de los tres grandes grupos del Parlamento: populares, liberales y socialdemócratas. Aunque poner de acuerdo a ideologías tan alejadas no ha sido fácil, todos los grupos políticos han coincidido en su enorme potencial para conseguir resultados satisfactorios para todas las ideologías. Tal es así que el apoyo a Metsola incluye la incorporación de una fuente representación institucional de la familia socialdemócrata, que ella misma ha aceptado llevar a cabo.
  4. Centristas, liberales y conservadores coinciden en que Metsola se diferencia del resto de postulados al puesto en su constancia. Según a hecho público por redes sociales el grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), su apoyo a la candidata y el pacto con el PPE y los Liberales (Renew Europe), tiene su razón de ser en la idea compartida de que sólo ella podría «garantizar una mayoría estable hasta las elecciones de 2024».
  5. Esta eurodiputada democristiana pertenece a la primera generación de Erasmus malteses y su formación universitaria como abogada, así como su especialización en legislación europea, hacen de esta mujer la mejor formada para el cargo.
  6. Fue asesora legal de Catherine Ashton, la Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común, entre 2012 y 2013, un trabajo que le hizo familiarizarse de pleno con la política a gran escala. Prueba de ello es que en ese mismo año, 2013, Metsola fue elegida eurodiputada por el Partido Nacionalista de su país, inscrito en el Partido Popular Europeo.
  7. Su cargo coincide en tiempo con el de Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea. Por primera vez en Europa dos mujeres presiden las más altas instituciones del continente.

Y en contra…

Sin embargo, el historial tan conservador y su postura contraria al aborto ha hecho que Metsola no sea del agrado total de la opinión pública, tampoco de algunos miembros de la oposición, ya que limita el poder de decisión de la mujer y va en contra de la corriente política dominante en el continente, aunque en Malta, país natal de la presidenta electa, siga siendo considerado ilegal.