Anabel Díaz, CEO de Uber para Europa, Oriente Medio y Africa, posa para el objetivo de ForbesW. Fotografía de Oscar Arribas.

Anabel Díaz (Cartagena, 1975) es directora general de Uber en Europa, Oriente Medio y África, cargo que ocupa desde junio de 2020, donde es la responsable de supervisar 30 de los 69 mercados en los que opera la compañía de transporte de pasajeros. Esta ingeniera informática cuenta con dos décadas de experiencia en operaciones, logística y gestión comercial en grandes corporaciones globales, incluyendo General Electric y SABIC. En esta entrevista habla de los objetivos de la compañía para avanzar hacia una movilidad “multimodal, eficiente y sostenible”, lo que define como el “gran proyecto de Uber”. La meta más ambiciosa.

Desde el inicio de la pandemia se han vivido restricciones a la movilidad en diferentes países del mundo. ¿En qué momento se encuentra Uber hoy? ¿Hay señales de recuperación?

La recuperación en Europa es del 100% en todo el grueso del negocio, en lo referente a los ratios de prepandemia: hemos vuelto a lo niveles de negocio pre-Covid de 2019. De hecho, estamos de nuevo en trayectoria de crecimiento, con países de alto crecimiento como España y Alemania. Aquí, por ejemplo, estamos incluso a niveles de 150% de recuperación sobre el 2019. Hay una parte del negocio por recuperar –el sector del turismo y la movilidad internacional–, pero estamos impulsando muchos proyectos de crecimiento y ampliación de línea de negocio. Por poner sólo un ejemplo, hemos lanzado 40 ciudades nuevas en Europa para Uber. Nuestra trayectoria es de nuevo de crecimiento, diversificación y sostenibilidad. 

Movilidad sostenible

¿Cuáles son las claves de esa apuesta por la sostenibilidad?

Nuestro gran compromiso es la electrificación. El reto a conseguir, el hito, es el 2040: cuando toda la plataforma sea cero emisiones. La gran misión de Uber es conseguir una movilidad tan eficiente, sostenible, fiable y multimodal que la necesidad de utilizar el coche privado se elimine, y que todo pueda ser a demanda: integrando la micromovilidad, las bicicletas, scooters, los patinetes; el transporte público, nuestro servicio de ride-hailing, taxis, todas las opciones de movilidad. Ese es nuestro gran proyecto.

Sobre la competencia entre taxis y  VTCs, ¿cómo afectan a Uber las diferentes regulaciones que existen en diferentes países para regular el servicio?

Hay países que regulan el servicio de manera factible, como España y Alemania; y otros donde las regulaciones se intentan anclar demasiado en el modelo del taxi. Lo que queremos es dar acceso al taxi a la tecnología, para hacer tanto sus servicios como los de los VTCs (vehículos con conductor) eficientes para todo: no se trata de quitar servicios al taxi sino de eliminar transportes privados que existen aún porque las personas no tienen un buen servicio. Un ejemplo de integración con el taxi es Madrid: cerca de 2.000 taxis trabajan ya con nosotros. La capital es hoy un referente internacional que demuestra que la convivencia entre el taxi y la plataforma es muy factible y positiva.

«Sigue siendo un estereotipo social el que la mujer no esté relacionada con un trabajo técnico»

–Anabel Díaz, CEO de Uber

¿Cómo valora la reciente sentencia de un tribunal holandés, que considera que los conductores de Uber no son “empresarios autónomos” sino “empleados” que deben ser contratados? 

Es un pleito que hemos tenido por una demanda del sindicato del taxi holandés. Estamos decepcionados y vamos a recurrirla, porque no refleja el sentimiento de lo que quieren los conductores, que trabajan en Uber no sólo por la rentabilidad que puedan lograr sino por su flexibilidad. Y ser trabajador implica una serie de protecciones, sí, pero también obligaciones: cumplir horarios y restricciones sobre el servicio. Creemos que el modelo de trabajo flexible de las plataformas no es incompatible con dar determinadas protecciones, que comprendemos que deben mejorar. Nosotros, por ejemplo, hemos trabajado para conseguir seguros muy mejorados para los conductores. Eso es razonable y se ajusta a una necesidad social.

Mujeres al volante

Cambiando de asunto, usted es la patrocinadora ejecutiva del proyecto “Women at Uber”. ¿En qué consiste?

Es una iniciativa interna para analizar qué acciones debemos tomar para que los números de diversidad sigan mejorando en la empresa. Sigue siendo un estereotipo social el que la mujer no esté relacionada con un trabajo técnico, y con esta iniciativa queremos seguir avanzando en ese sentido.

Además, trabajamos para aumentar la representación de mujeres conductoras, en un sector que les puede proporcionar una salida profesional muy flexible. En España se ha producido un aumento en los últimos años, con un incremento en los últimos meses del 610% respecto a 2020. Pero a nivel global la representación es sólo de entre un 5 y un 10%.

Mirando al futuro, ¿cuáles son los objetivos de Uber para el próximo año?

Terminar la recuperación del sector del turismo y viajes; continuar con el crecimiento y  la sostenibilidad: seguir empujando la apuesta por la electrificación, y también nuestro proyecto más ambicioso de integración, que lleva al futuro de la movilidad multimodal, eficiente y fiable.