Cristina Oria, junto a su marido y socio, Álvaro Corsini, en su restaurante de la calle José Ortega y Gasset. Fotografía de Jaime Partearroyo y maquillaje y peluquería de Pilar Vilas.

Empresaria y chef, Cristina Oria (Madrid, 1983) es además uno de los rostros más conocidos y prestigiosos del panorama gastronómico actual. A ella no le gusta decir que ha construido un imperio, pero tiene tres restaurantes en la capital, tres tiendas gourmet y una de menaje, una empresa de catering y una finca en Morata de Tajuña, desde la que abastece su cocina con productos del huerto que allí cultiva. Su foi mi cuit a los tres vinos le hizo ganar el premio Madrid Fusión 2011 y situó su maestría culinaria en el circuito gastronómico de proyección internacional. Desde entonces, el crecimiento empresarial que experimenta junto a su marido y socio, Álvaro Corsini, se apoya en el trabajo constante y la pasión en la mesa.

¿Cuál es el ingrediente que no puede faltar en su cocina?

La clave es tener un producto que te identifique y que a la gente le guste tanto que quiera repetir. Y no se trata de ingredientes, sino de una combinación que en conjunto funcione. Somos una marca muy personal, y eso nos hace especiales. 

¿Qué proyectos de expansión tiene Cristina Oria (CO)?

El proyecto que más ilusión nos hace ahora es la finca [en Morata de Tajuña], donde tenemos huertos, frutales y olivos. Allí hacemos nuestro propio aceite y de allí salen muchos de los productos que luego utilizamos en cocina. Esperamos que, en breve, esta ubicación se convierta en un espacio para bodas y eventos corporativos, así como en una cocina espectacular en la que poder hacer showcooking y recetas para Instagram.

El ‘catering’ es otro de los principales focos de CO. ¿Cómo se ha reanudado este servicio después de las restricciones impuestas por la pandemia?

Desde septiembre de 2020 toda la plantilla está fuera del ERTE, los 120 empleados, pero fue el servicio más castigado por la pandemia, aunque supimos reinventarlo creando comidas y cenas en raciones de dos personas para la venta online, que envasábamos al vacío, asegurando su envío en condiciones a toda la Península, y las acompañábamos de instrucciones fáciles de calentar. Cuando todo esto pase, el catering a toda España se quedará y también la apuesta por una buena web, ahora uno de nuetros principales canales de venta.

LA VENTAJA COMPETITIVA DE CO: PERSONALIZACIÓN Y COMBINACIÓN DE GASTRONOMÍA Y MENAJE, CLAVE EN EL SERVICIO DE REGALOS ‘GOURMET’ DE LA EMPRESA

Fue admirable la labor que hizo durante los meses de estricto confinamiento…

No fue nada. Lo único que hicimos fue valernos de nuestros seguidores en redes sociales y crear un crowdfunding. Empezamos cocinando Álvaro y yo para el personal de Ifema y acabamos con la recolecta de 250.000 euros que permitió comprar material sanitario y palets de comida para comedores y bancos de alimentos.

Toca mirar hacia el futuro. Su apuesta se centra en los regalos ‘gourmet’. ¿Puede hablarnos de ello?

Son uno de los pilares de nuestro negocio, que trabajamos tanto para empresas como para personas físicas, y tiene su punto álgido en la última parte del año, sobre todo en dicimebre. Aparte de la personalización, una de nuestras ventajas competitivas es que combinamos comida con menaje, por lo que el cliente no sólo recibe productos de excelente calidad, también algo de menaje que puede conservar para siempre. 

Hablando de pilares, Musgo fue el negocio de sus padres que sembró en su familia la semilla del emprendimiento. ¿Qué aprendió de ellos?

El trabajo realizado con constancia y tenacidad. Supe cómo se hacían las cosas. La vida es muy larga y siempre hay que hacer todo lo mejor posible y quedar bien con todo el mundo. Es una cuestión de honestidad, para mí, el gran aliado. 

Además de un negocio familiar, Musgo también fue una fuente de inspiración con raíces indias para la creación de CO. Ahora que lanza una colección ‘home’, ¿qué importancia tiene para usted este país?

La India me apasiona. Y, efectivamente, mis padres estuvieron muy ligados a este país. Ellos tenían tiendas de decoración y viajaban tres meses al año allí para traerse objetos. Esto pasó hace casi 50 años, pero lo recuerdo muy bien, y hasta hice algunos viajes con ellos. Aprendí de ellos y cuando regresé al país con Álvaro me traje una pequeña selección de cosas. Recuerdo que hicimos ese viaje cuando empezamos con el negocio y nos hicimos la promesa de volver cuando tuviéramos la empresa más avanzada. Después de 12 años, por fin, hemos traído una gran colección con la que estamos muy ilusionados y con la que damos vida a nuestra línea de hogar.

¿Una ilusión similar a la que proporciona trabajar haciendo un consumo responsable de la materia prima y su producto final?

Sí. Mi marido es ingeniero de montes, y tanto él como yo creemos en la importancia de contribuir al futuro saludable del medioambiente. Todo lo que producimos en la huerta es por métodos ecológicos (¡incluso he aprendido cómo se hace un purín de ortigas! [un fermentado natural que protege las plantas de agresiones externas]). Por ejemplo, en nuestros dulces no añadimos aditivos ni conservantes, y vamos modificando el packaging para que cada vez sea más sostenible. De hecho, desde el inicio del catering, todo el menaje usado ha sido de porcelana y cristal, y no de plástico.

Marido y socio. ¿Qué peso tiene Álvaro Corsini en CO?

Lo es todo. Nos complementamos muy bien y cada uno sabemos el lugar que ocupamos. Nos pedimos opinión y no tomamos decisiones sin consultarnos.