Forbes Talks

Decidir en la incertidumbre: liderazgo, datos y transformación empresarial

Forbes House reunió el pasado mes de junio a destacados líderes empresariales para analizar el impacto de la inteligencia artificial en la gestión y la estrategia de las organizaciones.

De izquierda a derecha: José Manuel Sánchez, CTO de Nautalia; Silvia Ferrer, Country Manager de Workiva Iberia & CEMA; Enrique Solbes, Chief Digital Officer de KPMG España; Marta Bilbao, CDO de Naturgy; Enrique Pérez, Head of IT de Deoleo; Alfredo García, CIO de FCC; Maite Morales, directora de Tecnología y Transformación de Pascual; y la periodista Elena Salamanca, moderadora del encuentro. Foto: Luis Camacho.

El entorno empresarial actual se enfrenta a una transformación continua marcada por la irrupción tecnológica y la volatilidad geopolítica. En este contexto, Forbes House acogió el pasado mes de junio un encuentro, que reunió a destacados líderes sectoriales para debatir cómo la inteligencia artificial (IA) y la gestión de la información están redefiniendo la eficiencia operativa, la transparencia y la toma de decisiones estratégicas.

El panel de expertos encargado de abordar esta cuestión estuvo formado por Silvia Ferrer, Country Manager de Iberia & CEMA en Workiva; Enrique Solbes, Chief Digital Officer de KPMG España; Alfredo García, CIO de FCC; Marta Bilbao, CDO de Naturgy; Enrique Pérez, Head of IT de Deoleo; Maite Morales, directora de tecnología y transformación de Pascual; y José Manuel Sánchez, CTO de Nautalia.

Agilidad y retorno competitivo

Bajo la batuta de la periodista Elena Salamanca, estos arrancaron la jornada respondiendo a la pregunta: “¿Cómo están redefiniendo las empresas ese modelo de gestión para adaptarse a un entorno marcado por la incertidumbre y la aceleración del cambio global?”.

La primera en contestar fue Silvia Ferrer, quien enfatizó el cambio de paradigma que viven las organizaciones con la adopción de la IA: «Las empresas que ahora mismo tienen y tendrán una mayor ventaja competitiva son aquellas que toman decisiones rápido y que la están implantando de forma ágil en sus procesos”.

Por su parte, Enrique Solbes desgranó los componentes fundamentales que sostienen la IA actual: los algoritmos (incluidos los modelos frontera), la capacidad de computación y los datos. Y apuntó la importancia de contar con «datos bien estructurados y accesibles”: “Es lo que realmente ofrece una ventaja competitiva para obtener un resultado con la IA diferente del que tendría otro». Reflexión que completó el CTO de Nautalia: «Un buen gobierno del dato es indispensable para tomar decisiones informadas».

Tales afirmaciones pusieron sobre la mesa un nuevo tema: las amenazas emergentes y el reto que supone adaptarse al cumplimiento normativo. «En este mundo tan cambiante debemos contar con sistemas y tecnologías que nos permitan ser fuertes a los ataques», señaló Maite Morales. Y el Head of IT de Deoleo, compañía líder a nivel global con marcas como Carbonell, Maestros de Hojiblanca o Bertolli, añadió que, frente a las exigentes normativas actuales, la IA es un aliado clave para la compañía, poniendo el acento especialmente en el sector de la alimentación: «Nuestros sistemas de gestión de calidad y producción deben ser muy flexibles para cubrir riesgos regulatorios y adaptarnos a los diferentes requerimientos de etiquetado o composición que exige cada país”.

Modelos de trabajo y automatización para el ahorro

La eficiencia operativa mediante la automatización fue otro de los ejes centrales de la conversación. Bilbao expuso que la incorporación de la IA en muchos procesos ha permitido la gestión del riesgo: “Esto se traduce en un considerable ahorro».

En una línea muy similar se pronunciaron el CIO de FCC y Enrique Solbes, quienes señalaron la importancia de desarrollar herramientas que permitan recopilar la información que se desprende de los datos y utilizarla para generar valor. A lo que apuntó Ferrer: “Pero si el dato no es de calidad la IA puede traer la multiplicación de riesgos. En Workiva nos ocupamos de que los datos no estén en silos, en definitiva, de que la IA esté integrada y haya una buena gobernanza”.

El impacto real de la IA: de la experimentación al escalado

La moderadora aprovechó estas reflexiones para preguntar a los ponentes acerca de cuál es el impacto real que está teniendo la IA en sus distintas organizaciones. Las respuestas reflejaron una visión realista, destacando tanto los éxitos concretos como los desafíos de medición y adopción.

«Tenemos que ser honestos y decir que es muy difícil medir el impacto que está teniendo la IA», reconoció Bilbao. Sin embargo, precisó que en Naturgy han logrado identificar casos de uso muy claros, “como en efectividad de producción yautomatización”, en los que sí es posible obtener una medición concreta a través de la satisfacción del cliente, “la cual ha crecido».

“El verdadero reto actual es simplificar los modelos de predicción integrando las nuevas capacidades que la IA nos brinda. En nuestro caso, jugamos con una inmensa cantidad de datos y variables para prever escenarios futuros, como la evolución de precios de las cosechas, lo que nos ayuda a minimizar stocks y optimizar las decisiones de compra», sostuvo Enrique Pérez. “La IA nos ofrece la posibilidad de hacer las cosas de forma más rápida, pero no siempre es fácil escalarla a todos los procesos”, remarcó el CTO de Nautalia.

Tras este profundo análisis sobre la IA, Elena Salamanca interpeló directamente a Silvia Ferrer sobre cómo puede la tecnología ayudar a garantizar información consistente, trazable y auditable. La Country Manager en Workiva centró respuesta en el valor de la confianza y la calidad del origen de la información, y advirtió sobre los peligros de una mala estructuración interna, subrayando la importancia crítica de vigilar la procedencia de la información para evitar errores técnicos o «alucinaciones» del sistema.

En este punto, la moderadora planteó una de las cuestiones más críticas para el tejido corporativo actual:“¿Cuáles son los principales errores que cometen las empresas al abordar la transformación digital y la adopción de la IA, y qué diferencia a aquellas organizaciones que están obteniendo mejores resultados?”. Enrique Solbes enfocó la respuesta desde la perspectiva de los desafíos y la aportación de valor real, más que desde el fallo. No en vano, para este, el éxito de esta transformación se sostiene de forma equilibrada sobre un trípode fundamental: tecnología, personas y gobierno.

La gestión de entornos complejos y servicios esenciales ocupó el siguiente tema expuesto en la mesa. El CIO de FCC recordó la fragilidad de los sistemas “si la base no es sólida”, asegurando que «estos modelos son probabilísticos, y si los datos están sesgados, el resultado va a ser malo». De este modo, remarcó que el éxito de cualquier predicción operativa depende por completo de la calidad de la información recopilada.

La moderadora retomó la palabra para preguntar a Marta Bilbao cómo se está abordando la gobernanza del dato en un sector tan estratégico como el energético para garantizar la calidad, trazabilidad y confianza en la información que sustenta tanto las decisiones de negocio como el reporting corporativo. La CDO de Naturgy destacó la necesidad de simplificar los procesos tradicionales de control y evitar duplicidades innecesarias, afirmando que «con este gobierno 2.0 lograremos automatizar la recopilación y centrar los esfuerzos de gobernanza exclusivamente en los datos que aportan valor real”.

En este punto, Elena Salamanca interpeló a Enrique Pérez sobre cómo la cadena de suministro agroalimentaria –especialmente expuesta a la volatilidad de costes, el clima o las tensiones geopolíticas– está utilizando la tecnología y la analítica avanzada para ganar visibilidad y capacidad de reacción ante estos escenarios complejos.Complementando estas ideas, Enrique Pérez defendió la prudencia en el enfoque de gobernanza y reivindicó el papel humano frente a la tecnología: «Estas herramientas nos dan grados de fiabilidad y nos ayudan a flexibilizar, pero las decisiones importantes tienen que seguir siendo tomadas por personas».

En cuanto a qué casos de uso de IA están generando hoy un impacto más medible en eficiencia operativa y de qué manera las corporaciones están evaluando ese retorno de inversión, Morales enfatizó la importancia de la metodología y la gestión del cambio interno para asegurar el éxito, especialmente en soluciones relacionadas con la planificación de la demanda y el control de stocks. Asimismo, la directiva de Calidad apuntó que el verdadero impacto de estas herramientas depende directamente de su nivel de adopción por parte de los equipos, requiriendo la creación de embajadores internos para facilitar el proceso. También señaló que, a nivel de grupo, Calidad está trabajando en casos de uso reales que tengan un impacto en el negocio, y que para ello es necesario contar con una correcta medición, un dato estructurado y una buena adopción. “Para conseguirlo, en Calidad estamos apuntando a la prueba de IA dura, que está orientada a los procesos más complejos; la IA blanda, enfocada a la productividad personal; y la IA para IT, que pretende mejorar los procesos”, apuntó Morales.

En este punto, Elena Salamanca planteó un desafío clave para el sector turístico y comercial. En un entorno donde el cliente compara, reserva y modifica decisiones en tiempo real: “¿Cómo está evolucionando la arquitectura tecnológica para garantizar una experiencia omnicanal consistente y, al mismo tiempo, habilitar la toma de decisiones ágil basada en datos en toda la operación?”.

El CTO de Nautalia abordó la respuesta desde la integración de sistemas y la prudencia necesaria al adoptar soluciones disruptivas. Sánchez insistió en que el éxito tecnológico requiere de bases unificadas y una organización interna madura. No en vano, para el directivo la IA requiere de una estructura empresarial sólida previa que soporte el cambio de manera cohesionada.

El futuro del gobierno corporativo en la era de la automatización

Para concluir el encuentro, Elena Salamanca pidió a los ponentes una reflexión global de cierre con una pregunta clave sobre el futuro estratégico de las organizaciones: “¿Cómo deben evolucionar los modelos de gobierno corporativo para garantizar la coordinación entre áreas?”.

José Manuel Sánchez incidió en que la adopción tecnológica no debe hacerse en silos, sino a nivel estratégico y transversal; y la CIO y CTO de Calidad, recordó que el verdadero reto no es solo técnico, sino cultural, requiriendo un firme compromiso con la formación de los equipos. En una línea muy similar, Pérez reivindicó el salto en eficiencia que esta tecnología nos aporta, mientras que Marta Bilbao aportó una visión pragmática sobre cómo la tecnología se convierte en la mejor herramienta de gestión en entornos de volatilidad: “La IA nos va a dar la posibilidad de agilizar y mejorar las decisiones, los datos”.

El análisis del riesgo fue el punto central de la reflexión del CIO de FCC, quien lanzó una seria advertencia a las corporaciones que decidan quedarse rezagadas en sus inversiones de protección: “Tienen que estar preparadas para asumir los riesgos que eso supone”. Y el directivo de KPMG señaló que la verdadera disrupción tecnológica exige “un nuevo modelo de liderazgo”: “Esto va de resiliencia, curiosidad y flexibilidad para adaptarse al cambio. Estamos frente a un paradigma distinto».

El cierre definitivo del debate corrió a cargo de Silvia Ferrer, quien recordó el marco normativo necesario y el papel de los proveedores tecnológicos para dotar de confianza al sistema: «Debemos apoyarnos en una tecnología segura, bien gobernada. Y para eso es necesario que trabajemos de forma conjunta”. 

La unión de todas estas reflexiones, sin duda, dibujó una hoja de ruta clara: la tecnología exige una adopción corporativa unificada, gobernanza estricta, un nuevo liderazgo y situar siempre a las personas en el centro.