El primer unicornio español de ciberseguridad estuvo a punto de no superar la falta de financiación a lo largo de los primeros años. “Estuvimos a pocos días de quedarnos sin gasolina. Recuerdo con angustia seis meses en los que no conseguíamos desbloquear la situación, apenas podía dormir buscando caminos alternativos”, recuerda Pedro del Castillo, fundador y CTO de Devo, empresa española de análisis de datos y seguridad nativa de la nube. Errores, muchos. Confiesa la poca importancia que le concedieron al go to market. “Creo que nos habría ayudado a encontrar nuestro hueco y aproximación al mercado. Teníamos mucho trabajo y muy poca financiación, pero a la vez era retador, ya que comenzar algo así con tus compañeros genera una energía que parece que lo puede todo. Durante dos años, únicamente desarrollamos el producto hasta que lo pudimos lanzar al mercado”, comenta.

Por aquel entonces, el ecosistema de Venture capital en España no era ni de lejos el que conocemos hoy, ni en lo referente a su capacidad (tamaño de los fondos), variedad o foco. “Estuve viajando a EE UU durante seis meses para conseguir recursos y, si bien no lo conseguí de forma inmediata, fue muy positivo porque despertamos el interés de varias compañías que quisieron adquirir nuestra tecnología. Al final, logramos una ronda en España que nos dio el impulso que necesitábamos”, cuenta del Castillo, que tradujo ese punto de inflexión en una lección importante: los Venture Capital invierten dentro de sus círculos de confianza, aunque sean lejanos, pero en una etapa tan incipiente conseguir fondos en USA sin que nadie supiera quién era Devo, era casi misión imposible.

“Ahora tenemos el negocio -y el foco- concentrado en EE UU, pero con esta capacidad financiera podremos crecer en Europa y Asia Pacífico, de gran potencial»

En una etapa anterior, Del Castillo había trabajado en Bankinter como director técnico de seguridad informática y posteriormente como CTO, así como director de Innovación Tecnológica. “Ya en 2001 desarrollamos una solución tradicional para ser instalada en un data center, que recolectaba toda la información que se generaba en el banco”, rememora el fundador de la compañía. En 2011, vieron claro que la necesidad de recolectar y sacar valor a toda esa información era cada día más imperiosa. Coincidió, por un lado, una necesidad en el mercado, por otro, la etapa de él en el banco dejó de ser motivadora por la crisis.

El objetivo estaba claro. Desplazar las cargas de trabajo desde los data centers para ser ejecutadas en la nube, diferenciándose de otras compañías que cuyo software se encuentra centrado en data centers para, más tarde, intentar migrar a la nube. El equipo de Devo ha creado un software pensado por y para la nube. “Decidimos ser agnósticos del proveedor de cloud en vez de elegir uno y estar atado a él de por vida”, señala. Diez años después, esta empresa española ha alcanzado una valoración de 1.500 millones de dólares tras recibir 250.000 en su última ronda de financiación, mediante la cual ha dado la bienvenida a tres nuevos inversores: General Atlantic, Eurazeo y TCV (que ha sido precisamente el fondo que ha liderado está última ronda).

La ronda persigue seguir mejorando la plataforma para aumentar la distancia con sus competidores. Además, redoblar la apuesta por el mercado de la ciberseguridad, ofreciendo, no solo una plataforma de análisis de datos para ciberseguridad, sino también herramientas con inteligencia “fuera de la caja”, para que otras empresas saquen más partido y en menos tiempo a sus datos. Y, por último, expandirse geográficamente. “Ahora tenemos el negocio (y el foco) muy concentrado en Estados Unidos, pero con esta capacidad financiera podremos crecer en Europa y Asia Pacífico, que son dos mercados donde vemos que nuestra tecnología tiene un gran potencial”, augura el CTO de Devo. Ahora toca materializar el crecimiento. “Más allá de llegar o no a ser un unicornio, la presión es una consecuencia de querer dar respuesta a la confianza que han depositado en nosotros”.

Cuestión de (in)madurez

Cuando preguntamos a Pedro del Castillo sobre la “cojera” del ecosistema patrio, asume que se trata de una cuestión de madurez. “Creo que en España nos faltan ejemplos a seguir y la parte final del ecosistema, que son las empresas que compran una startup. Este ecosistema en EE UU, Reino Unido o Israel está muy maduro en todas las etapas”, apunta. Considera que en España queda mucho trabajo por hacer, especialmente en esa parte final de fondos en fases growth, capaces de llegar a un exit. Precisamente, su aspiración es tocar la campana en el parqué de aquí a dos o tres años: “Debería de ser una consecuencia de seguir creciendo a este ritmo de forma saludable y teniendo como clientes a esas empresas donde Devo realmente pueda resolver una necesidad”.

El fundador de Devo detecta, por otra parte, que la “resistencia” de las empresas a la nube es cada día menor, puesto que las grandes están en su mayoría en un mundo híbrido. “Con respecto a las pymes o micropymes, quizás son muy consumidoras de otros servicios del cloud. Por ejemplo, no me imagino a una pyme comprando un servidor para almacenar sus ficheros en vez de usar Google Cloud o DropBox, o montando una pasarela de correo en vez de un servicio de correo en el cloud”, concluye.