Nieves Rey, directora de comunicación de Ecoembes, en sus oficinas el pasado noviembre. Foto: Pablo Tribello

Nieves Rey comienza a trabajar en Ecoembes en el año 2005 desde lo más abajo. En aquel momento se necesitaba una persona en el área de comunicación para redactar las publicaciones más corporativas de la compañía. Era el momento en que la comunicación en las empresas era muy de servicio y con poca estrategia. 15 años después la situación es completamente distinta gracias a la apuesta de la dirección en el área. La comunicación y el marketing son parte importante de ese cemento que sostiene la compañía. “Estoy muy orgullosa de todo lo que hemos conseguido en estos años”, comenta Nieves Rey. “Creo en mi trabajo diario y en el inmenso talento que tiene todo mi equipo de comunicación y marketing en Ecoembes. Quién nos iba a decir que íbamos a ser capaces de conseguir todo lo que hemos hecho en estos años”. Desde Ecoembes han contribuido a construir una sociedad responsable hacia el cuidado del medioambiente. “Es el gran motivo por el que nos levantamos cada mañana”, nos dice.

Creando conciencia

En un tema, no siempre exento de controversia, como el medioambiente se consigue comunicar y concienciar sobre las responsabilidades de cada uno con energía, pasión y creyendo en lo que haces. Esas son las razones que mueven en Ecoembes no solamente a comunicar lo que hacen sino, al fin y al cabo, a hacer lo que hacen. Creen firmemente en la suma de voluntades y acciones para construir un planeta mejor, que cobre la importancia que realmente se merece y en el que la sociedad lleve a cabo gestos y hábitos para contribuir a conseguirlo. Por eso, dice Nieves Rey, “trabajan sin descanso en sus comunicaciones para, más allá de sensibilizar y concienciar al ciudadano, empujarles a que se pongan en marcha, a que se conviertan en abanderados en la lucha contra el cambio climático y movilicen a su entorno a hacer lo mismo”.

Hace unas décadas los ciudadanos no éramos conscientes de que todos y cada uno de nuestros pequeños hábitos tenían un impacto directo en el medioambiente. Veíamos el entorno natural como algo alejado, que no nos afectaba. Ni siquiera existía el término ‘sostenibilidad’, tan empleado hoy en día. Afortunadamente, poco a poco hemos comprendido que el medioambiente es algo intrínseco a nuestras vidas, que debemos cuidarlo, devolverle, como mínimo, lo que nos da y adoptar modelos de consumo responsable que dejen atrás la economía del “usar y tirar”. En este sentido, Nieves Rey cree que la comunicación “ha jugado un papel fundamental, pues ha sido una herramienta esencial para divulgar el mensaje que ha hecho despertar la responsabilidad de la ciudadanía con el medioambiente y, sobre todo, hacerle ver que forma parte de él, que todos tenemos un papel en el cuidado del entorno y que la degradación de este nos afecta a todos indistintamente”.

Ahora, damos un paso más y la comunicación se centra no en el ‘qué’ sino en el ‘cómo’: cómo puedo yo ayudar a hacer del mundo en que vivimos un planeta mejor. Así, “entendemos que nuestra labor tiene que ser pedagógica, acompañando a los ciudadanos y la sociedad en su conjunto en ese camino, diciéndoles, por ejemplo, que reciclar envases tiene numerosos beneficios ambientales y que debemos atajar ya el problema de la basuraleza [basura arrojada en la naturaleza]”. En este sentido, ha sido clave que se dejara de comunicar que los problemas ambientales eran algo a lo que no podíamos poner solución y se ha empezado a implicar a la ciudadanía como parte de esa solución.

Cada vez somos más conscientes, como sociedad, de la necesidad de un cambio. Cada día surgen de manera espontánea nuevos movimientos ciudadanos que suponen esas llamadas a la acción que comentaba antes Rey: “el ciudadano ya no es receptor, también es sujeto activo. No hay más que recordar aquellas manifestaciones estudiantiles, cada viernes, alrededor de todo el mundo”. En esto ha ayudado ver que, nos guste o no, el cambio climático y la contaminación ambiental es un problema en el que estamos inmersos todos. Hemos visto “entornos naturales llenos de basuraleza, cómo desaparecían especies animales, el aumento de la migración climática…”, dice Nieves Rey. “Todo esto ha supuesto un choque de realidad y nos ha hecho plantearnos que tenemos que cambiar –no hay planeta B– y, o hacemos algo, o acabamos con la vida tal y como la conocemos”. Y ese cambio se está produciendo. Está claro que queda mucho por hacer, pero estamos en camino.

Si algo ha dejado claro esta crisis sanitaria es que el ser humano es vulnerable a los factores externos y necesitamos un medioambiente fuerte para superar estos desafíos. “No podemos seguir dejando de lado a la naturaleza porque dependemos de ella y debemos potenciar la educación, a todos los niveles, para conseguir un desarrollo sostenible que ponga al mismo nivel economía y medioambiente”, asevera Rey. “Sin embargo, esta crisis también nos ha enseñado nuestros puntos fuertes, que son muchos”. Hemos demostrado ser una sociedad colaboradora, dispuesta a dar lo mejor de nosotros para ayudar a los demás; que no dejamos al lado nuestro compromiso ambiental ni siquiera en situaciones de excepcionalidad –de hecho, en los dos primeros meses de pandemia, la aportación al contenedor amarillo creció un 15%–; que somos capaces de adaptarnos a todas las situaciones, por adversas que puedan ser, y, sobre todo, que juntos somos más fuertes.

El cambio debe de empezar en todos nosotros, que no quepa la menor duda: todos tenemos en nuestra mano la posibilidad de aportar para avanzar hacia ese cambio: ciudadanos, empresas, instituciones, autoridades públicas… “Un gran cambio no es más que la suma de pequeñas acciones, de pequeños gestos: reciclar, consumir con cabeza, recoger los residuos cuando vayamos al campo… la suma de voluntades es la que da lugar a los grandes cambios”.