La marca suiza se funda en 1950 pero la actividad realmente comienza en el año 34 cuando la primera generación adquiere una empresa que se dedicaba a hacer muebles para tiendas. De ahí, que el nombre de Vitra venga de vitrina. En el año 50 se inicia la expansión a nivel de productos y distribución en Europa, principalmente.

Carlos Carsten lleva 23 años, de los 30, que lleva la firma en España en Vitra. Al principio, cuenta, era algo muy residual, muy difícil, muy complicado. Era un tema más de colección o de alguien que era muy exigente a nivel de calidad. Pero con el paso del tiempo se necesitó el producto de calidad en España, el mercado estaba en ese momento deseoso de conocer novedades y productos de calidad que vinieran de fuera.

¿Cómo se renueva la marca?

Hay un equipo buscando tendencias que viaja por todo el mundo. Se entrevista con los presidentes de la compañías, han estado en Davos, hablan con grandes directivos. Y ellos les van indicando cuales son las necesidades que todavía no están resueltas en el mundo de la oficina. Después, se le encarga a distintos diseñadores que generen una idea, un diseño, para atender esa necesidad. Y una vez que está el diseño definido entra Vitra, con la parte de ingeniería, para poder darle forma y que pueda ser producido en serie. Esa es la manera que tiene la compañía de renovarse constantemente.

¿Qué busca el cliente de Vitra?

Hay tres características que son reconocibles en cualquier mueble de Vitra, y por unos motivos u otros es lo que buscan los clientes. Primero, son piezas firmadas por diseñadores reconocidos. Segundo, son piezas clásicas atemporales. Piezas que no pasen de moda y se mantenga atractivas con los años. Y tercero, están hechos de tal modo que por sus características, materiales y diseños se mantienen, incluso con un uso intensivo, y no se aprecie un desgaste. Y si se aprecia el desgaste es uno que le añade valor a la pieza.

¿El espacio físico influye en los hábitos de trabajo?

Muchísimo. Los empresarios nos piden que les hagamos renovaciones de oficinas porque se han dado cuenta que el teletrabajo, lo ha acelerado la pandemia, se va a quedar (entre un 25 y un 35% de personas trabajaban en remoto, cuando antes eran un 3%). Están desesperados porque les rediseñemos unos espacios de trabajo muy atractivos para motivar a los empleados a volver a las oficinas. Aprovechando ese ahorro del 25-35% de espacio que no se va a utilizar, porque los trabajadores van a estar en sus casas, se lo ahorran trasladándose o se lo ahorran añadiendo espacios colaborativos para que haya lugares de encuentro entre empleados donde compartir experiencias.

¿Cómo diseñar un espacio para transmitir un sentimiento de hogar, de pertenencia y de identidad en tiempos en los que en realidad deberíamos distanciarnos?

Es algo que hemos ido experimentando desde hace unos 15-18 años, en los que empezamos a traernos a la oficina las bondades del hogar. Es decir, los tejidos, los colores, los acabados, los materiales naturales (madera, piel, piedra). Esos materiales que antes no se usaban en las oficinas porque eran un exceso o demasiado caros para invertir en las oficinas. Esa riqueza solamente se invertía en el hogar pero se termina trayendo a la oficina para que los trabajadores se sientan como en casa.

“Si tú te SienteS como en caSa puedeS llegar a perder la noción del tiempo”

Si tú te sientes como en casa puedes llegar a perder la noción del tiempo a la hora de decidir volver a tu hogar. Los empresarios lo que intentan es crear espacios lo más hogareños posibles… incluso hoy en día, se están multiplicando los espacios de coworking como alternativa a los puestos de trabajo habituales con unos acabados tremendamente hogareños porque las personas rinden más. Son más productivos.

Hay algo así como un buen o mal material, ¿o solamente un correcto o incorrecto uso de ellos?

Creo que hoy en día hay buenos materiales que se utilizan en las oficinas y esa es la búsqueda que deben hacer los nuevos proyectos. Hacer uso de materiales que sean positivos para los empleados y que sientan que el empresario ha invertido también en ellos. Lo ideal sería poder elegir donde trabajar en cada momento del día para sacar el máximo de productividad al día.

¿Cómo les está afectando la actual crisis provocada por la covid?

En España tenemos aún mucho que mejorar a nivel de calidad dentro de las oficinas. Hay muchos empresarios que quieren, necesitan, elevar la calidad del interior de sus oficinas. Sin embargo, en otras partes del mundo va a afectar mucho porque el teletrabajo se va a quedar y el número de puestos de trabajo va a desaparecer.

Sin duda, afectará a la venta de mobiliario de oficina pero por otro lado se están abriendo nuevas oportunidades. Hemos abierto dos espacios de coworking en Barcelona y en Lisboa. Este un negocio adicional que hemos encontrado y otro es, y que nos da de comer todos los días, son las sillas de trabajo para trabajar desde casa porque la gente se está cansando de las sillas que tenían.

¿Qué retos de futuro tienen?

Seguir reconociendo e identificando las necesidades que aparezcan a nivel laboral, social, de conexión en los próximos años. Esa búsqueda permanente que estamos haciendo nos permite ir identificando qué necesidades va a haber en un futuro. El reto es seguir siendo sensibles recociendo esa información y seguir probando con nuevos diseños para poder atender nuevas necesidades.