Forbes House reunió este miércoles a algunos de los principales ejecutivos, promotores y directivos de la industria musical en una nueva edición de los Forbes House Music Industry Talks, una jornada que sirvió para radiografiar los grandes desafíos económicos, tecnológicos y culturales del sector en plena transformación del negocio global del entretenimiento.
El encuentro contó con el apoyo de marcas como Fever, Superstruct Entertainment, Bowers & Wilkins, BYD, Kilian Paris y Ysios, en una cita que consolidó a Forbes House como uno de los espacios de referencia para las conversaciones estratégicas de la economía creativa.
La apertura de la jornada corrió a cargo de Andrés Rodríguez, presidente de SpainMedia, quien reivindicó el valor de la actitud y de la cultura independiente como motores de la creatividad. “Esto no podría haber nacido sin la convicción de que lo importante es la actitud. Y eso yo lo aprendí del punk”, señaló durante una intervención cargada de referencias personales a la escena musical madrileña de los años ochenta. Rodríguez recordó además cómo descubrió las primeras maquetas de José Luis Moro, líder de Un Pingüino en Mi Ascensor, reivindicando el espíritu intuitivo y cultural de una generación que ayudó a construir buena parte de la industria creativa española contemporánea.
El periodista y actor Jorge Suquet, encargado de conducir la jornada, contextualizó el peso económico del sector:
“La industria musical genera ya 7.600 millones de euros y representa el 0,6% del PIB”.
Una cifra que sirvió para abrir una conversación transversal sobre streaming, festivales, derechos, marcas y desarrollo artístico.
TALK 1 | La música buscó un nuevo equilibrio económico en la era del streaming

La jornada arrancó con un primer debate centrado en la transformación de la economía musical y el impacto que el streaming había tenido sobre la cadena de valor del sector. Directivos de Spotify y Universal Music Group analizaron cómo habían evolucionado las fuentes de ingresos de la música grabada y hasta qué punto el reparto actual seguía generando tensiones entre artistas, discográficas y plataformas tecnológicas.
Melanie Parejo defendió el papel que las plataformas digitales han jugado en la recuperación del sector tras la crisis de la piratería. “Hace veinte años esta industria estaba literalmente sangrando. La música fue el primer sector cultural golpeado por la piratería y durante mucho tiempo no sabíamos cómo responder a aquello”, explicó. Parejo recordó que Spotify nació (hace justo 20 años) precisamente para ofrecer una alternativa legal y sostenible al consumo musical y subrayó cómo las plataformas se han convertido en herramientas de desarrollo para artistas emergentes:
“La economía digital siempre ha estado del lado de la creación y del impulso del talento. Spotify acompaña al artista en todas las fases de su carrera, desde el descubrimiento hasta la consolidación”.
Desde Universal Music Spain, César Lores insistió en que las discográficas siguen desempeñando un papel esencial dentro del ecosistema musical, especialmente en la financiación y construcción de carreras a largo plazo. “Aunque hoy un artista pueda distribuir música por sí mismo, las compañías seguimos siendo un motor económico para financiar proyectos, desarrollar equipos y construir trayectorias sostenibles”, afirmó. Lores señaló además que el gran reto actual no es alcanzar un éxito viral, sino sostenerlo en el tiempo:
“Hay muchísimos one hit wonders. Lo realmente complicado es sobrevivir al éxito, reinventarse constantemente y mantener una carrera ascendente durante años”.
Durante la conversación también se abordó el auge del negocio de los catálogos musicales, el crecimiento de las sincronizaciones audiovisuales y el regreso de formatos físicos como el vinilo, convertidos nuevamente en herramientas de conexión emocional y monetización. La irrupción de la inteligencia artificial ocupó igualmente parte central del debate, especialmente en relación con la propiedad intelectual y el futuro de los derechos musicales.
TALK 2 | El boom del directo abrió el debate sobre la concentración del negocio

El negocio de la música en vivo protagonizó el segundo bloque de la mañana. En un contexto de récord histórico para conciertos y festivales en España, con más de 725 millones de euros de facturación anual, los participantes analizaron cómo el crecimiento del sector convivía con una concentración cada vez mayor del mercado en grandes operadores, grandes venues y grandes ciudades.
Carmen Páez alertó sobre el desequilibrio territorial y empresarial que atraviesa actualmente la industria del directo. “Estamos en cifras récord de facturación, pero ese crecimiento no se ha distribuido a lo largo de todo el ecosistema musical”, explicó. Páez mostró además su preocupación por la concentración geográfica de la actividad cultural: “Madrid, Barcelona y algunas ciudades concretas concentran gran parte de la actividad, mientras muchas otras zonas quedan fuera del circuito”. La subsecretaria defendió la necesidad de proteger el tejido intermedio de salas y talento emergente y recordó que el Ministerio trabaja ya en programas de ayudas para modernizar más de 300 salas de música en España.
Desde Fever, Rocío Trujillo explicó cómo la tecnología y los datos están transformando la manera de construir audiencias.
“La clave ya no pasa únicamente por vender entradas, sino por generar demanda y entender mejor cómo se comportan las comunidades culturales”,
señaló. Trujillo defendió que las herramientas tecnológicas permiten hoy a promotores independientes y salas medianas acceder a capacidades de análisis antes reservadas a los grandes operadores: “Poder medir y cuantificar la demanda ayuda a tomar mejores decisiones y a hacer sostenibles muchos proyectos”.
El músico y promotor Javier Ferrara puso el foco en la fragilidad del circuito independiente frente al crecimiento de los grandes recintos. “Hoy es mucho más fácil llenar un gran arena que una sala pequeña. Ahí está uno de los grandes problemas del sector”, afirmó. Ferrara advirtió además sobre el envejecimiento de las salas y el riesgo de debilitar la base cultural sobre la que históricamente se ha construido la industria musical: “Todos los artistas que hoy llenan estadios empezaron en salas pequeñas. Si ese tejido desaparece, el ecosistema se rompe”.
Una reflexión compartida también por Pablo Serra, quien defendió el papel estratégico de nuevas infraestructuras como Roig Arena para descentralizar las grandes giras internacionales. “Los artistas ya no solo buscan un venue; buscan una ciudad con identidad y una experiencia cultural alrededor”, explicó. Serra reconoció, sin embargo, que el crecimiento del negocio sigue estando muy desequilibrado:
“Los grandes players se llevan la mayor parte del mercado, pero sin salas pequeñas y sin promotores independientes no existirán los artistas capaces de llenar esas arenas dentro de unos años”.
INFORME PULSO 2026 | Las marcas consolidaron su papel como socios estratégicos de la música en vivo

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presentación del informe ‘Pulso 2026’, elaborado por Omnicom Media Group junto a Superstruct Entertainment y Fever, un estudio basado en más de 7.800 entrevistas a consumidores y profesionales para analizar cómo la música en vivo se ha convertido en uno de los territorios emocionales y culturales más relevantes para las marcas.
Mapi Merchante explicó que el estudio nace de la necesidad de entender el nuevo papel de la música dentro de una sociedad marcada por la hiperconexión y la saturación digital. “Vivimos en un contexto donde la velocidad es constante y donde las personas están expuestas a cantidades infinitas de contenido. Y precisamente por eso la música se ha convertido en una válvula de escape para vivir lo real y conectar con otros”, afirmó. Merchante destacó además el enorme crecimiento económico del sector: más de 145 millones de personas asisten cada año a conciertos en el mundo y la industria supera ya los 33.000 millones de dólares en ingresos.
El informe también reveló cómo las marcas han dejado atrás los modelos tradicionales de patrocinio para integrarse de manera más orgánica en la experiencia cultural. “Las compañías ya no buscan únicamente visibilidad. Buscan construir relaciones emocionales y comunidades a largo plazo”, explicó Merchante. Según los datos presentados, el 57% de las compañías incrementó su inversión en música en vivo durante 2024.
Tania Canto profundizó en cómo las nuevas generaciones entienden el consumo cultural. “Para muchos jóvenes, invertir en conciertos o festivales no es un gasto, sino una inversión en bienestar emocional y salud mental”, señaló. El estudio identificó además múltiples comunidades culturales alrededor de la música en vivo y confirmó el peso de España dentro del mapa internacional de festivales: el país es ya el tercero del mundo con mayor número de festivales musicales.
Por su parte, Traver Pacheco explicó cómo la experiencia musical actual empieza mucho antes del concierto y continúa mucho después.
“La música en vivo funciona hoy como una conversación permanente entre comunidades, plataformas, redes sociales y marcas”, señaló.
Según el estudio, el 63% de los usuarios utiliza redes sociales para descubrir y seguir experiencias musicales, mientras que las plataformas de ticketing se han convertido también en nuevos espacios de influencia cultural.
TALK 3 | Los festivales afrontaron el reto de crecer sin perder identidad

La tercera mesa de la mañana estuvo centrada en la evolución del modelo festivalero y en los desafíos que afronta el sector tras años de expansión acelerada.
Javier Arnáiz recordó que el crecimiento de Mad Cool solo fue posible gracias a una estrategia construida alrededor de la experiencia y del desarrollo de marca. “Desde el principio entendimos que no queríamos crear solo un festival, sino una marca cultural capaz de competir internacionalmente”, afirmó. Arnáiz defendió además el papel fundamental de las compañías privadas en el crecimiento del sector: “Es imposible desarrollar un festival de esta escala sin el apoyo institucional y sin el respaldo de las marcas”.
Desde Ramón Martín se reivindicó un modelo más sostenible y conectado con el entorno cultural. “Puedes hacer un concierto sin patrocinio, pero no un festival”, resumió. Martín explicó cómo la singularidad del festival —celebrado dentro del Jardín Botánico de la Universidad Complutense— ha obligado a construir una relación distinta con las marcas: “Ya no se trata únicamente de branding o visibilidad. Las marcas han entendido que tienen que respetar la experiencia y formar parte de ella de una manera mucho más integrada”.
En la misma línea, Verónica Buelga defendió el papel de las compañías energéticas como socios estratégicos de la transformación sostenible de la industria musical. “Todo lo que ocurre en la música necesita energía: los escenarios, el sonido, la movilidad o la producción. Nuestro objetivo era convertirnos en un partner útil para acompañar esa transición”, explicó. Buelga insistió además en la importancia de construir relaciones a largo plazo dentro del ecosistema cultural: “No queríamos entrar solo para poner un logo más grande, sino para aportar valor real”.
Desde Coca-Cola España, Tania de Torres reivindicó la relación histórica entre música y marca. “La música forma parte del ADN de Coca-Cola. Siempre ha sido uno de nuestros grandes territorios culturales para conectar con nuevas generaciones”, explicó. La directiva defendió además la consistencia como uno de los grandes valores de la compañía dentro del ecosistema musical: “Llevamos décadas acompañando festivales, artistas y experiencias culturales porque la música conecta emocionalmente con las personas de una manera única”.
TALK 4 | El management artístico ganó peso en la nueva economía musical

La última conversación de la jornada puso el foco sobre el ecosistema de management y desarrollo artístico, uno de los segmentos que más relevancia ha adquirido dentro de la industria musical contemporánea.
Cindy Castillo recordó cómo muchas trayectorias profesionales dentro del sector nacieron desde la intuición y la pasión antes que desde estructuras empresariales definidas. “Empezamos organizando raves y contratando DJs casi sin saber que aquello acabaría siendo una profesión”, explicó. Castillo repasó cómo la escena electrónica y underground de finales de los noventa sirvió como escuela para buena parte de los profesionales actuales del negocio musical.
Keina García reivindicó el componente vocacional de una profesión que muchas veces se construye desde la obsesión cultural. “Muchos managers no sabíamos exactamente qué era la industria, pero sí sabíamos que queríamos dedicar nuestra vida a la música”, afirmó. García recordó además cómo buena parte del ecosistema independiente español nació en pequeños locales, salas y espacios autogestionados.
Por su parte, Paco López repasó cómo la escena de clubes y salas de Madrid fue decisiva en la construcción de la industria musical española moderna. “El verdadero tejido cultural sigue estando en las salas pequeñas, que son donde nacen los artistas y donde se crea comunidad”, explicó. López recordó además la importancia histórica de espacios como Rock-Ola en la construcción de toda una generación musical y cultural en España.
La jornada concluyó con un cóctel networking en Forbes House, donde artistas, ejecutivos, marcas y representantes de la industria compartieron impresiones sobre un sector que sigue redefiniendo sus modelos económicos, culturales y tecnológicos a gran velocidad.

