Desde los mínimos registrados en marzo de 2020 las bolsas han asistido a tres fases diferentes de recuperación del value. La primera estuvo impulsada por los valores cíclicos de calidad baratos. A ésta le siguió el mayor rendimiento de las compañías deep value a principios de noviembre, en medio de los avances de las vacunas eficaces contra el coronavirus.

Desde principios de este año, la aceleración en el frente de las vacunas ha cambiado las expectativas del mercado con respecto a los plazos de reapertura de las economías, haciendo subir las expectativas de inflación y de rentabilidades reales, un viento de cola natural para el estilo value. Las gestoras y los bancos de inversión, frente a este contexto, parece que están cambiando sus asignaciones tácticas.

“El segmento value sensible a los tipos de interés (el financiero) también ha empezado a obtener rendimientos superiores… Esto significa que hoy la rotación del value ha adquirido un carácter más amplio”, señala Kasper Elmgreen, director de renta variable de Amundi AM.

La siguiente fase consistirá probablemente en la reapertura económica y la recuperación de los beneficios. “A pesar del buen comportamiento registrado recientemente, el value sigue estando en niveles deprimidos en comparación con el growth y, lo que es más importante, respecto a nuestra evaluación del valor intrínseco, lo que sugiere que el movimiento tiene más recorrido”, profundiza Elmgreen.

¿Y es así? Según apunta Axel Botte, estratega de Ostrum AM (Natixis IM): “Las valoraciones de las acciones pueden ser un lastre para la evolución de los índices bursátiles estadounidenses, lo que da lugar a violentas rotaciones sectoriales y de estilos dentro del mercado de renta variable”. La tendencia se va consolidando.

En el mundo de la renta variable, por tanto, se está observado una rotación de los ganadores a los perdedores de la pandemia. “En ausencia de un ajuste de la liquidez, este estilo de rotación de acciones growth a acciones value es la más amigable jamás registrada”, apunta Yves Bonzon, CIO de Julius Baer.

“El posicionamiento sectorial muestra ahora un sesgo claramente procíclico (…). Los sectores de valor (materias primas, títulos financieros) también están registrando flujos de entrada, pero aún no muestran un nivel de inversión excesivo”, asegura Emmanuel Cau, responsable de Análisis para la estrategia de renta variable europea de Barclays.

A su modo de ver, el punto más importante es que los activos de riesgo han confirmado una ruptura importante en su comportamiento relativo frente a los activos defensivos después de una consolidación de tres años.

Los ajustes en las tenencias de activos explican en parte el repunte del dólar, la breve caída de los rendimientos estadounidenses por debajo del umbral del 1,60% que interrumpió el impulso alcista observado desde principios de año y las rotaciones sectoriales observadas en el mercado de renta variable estadounidense.

“En este contexto, nuestra modesta exposición a activos defensivos (duración de bonos ligeramente corta, sin oro, etc.), combinada con una construcción de cartera de acciones bien equilibrada (en términos de valor y factores de crecimiento) en nuestras estrategias de multiactivos, ha permitido lograr un buen desempeño en términos absolutos, pero especialmente en términos relativos en el ejercicio en curso”, asegura.

El esquema puede variar próximamente

Se trata de un viraje estratégico provocada por el fuerte aumento de los tipos de interés a largo plazo. Según Bianco Research, los precedentes históricos desde 1968 muestran que cuando los tipos a 10 y 30 años aumentan durante siete semanas consecutivas, como lo hicieron recientemente, se consolidan y vuelven a caer en las próximas siete semanas.

“Nuestra sensación es que la rotación del crecimiento al valor debería al menos detenerse”, asegura. A su modo de ver, se puede resumir de la siguiente manera: “VW es el nuevo Tesla y Disney es el nuevo Netflix”. Los líderes del segmento de crecimiento, las empresas a la vanguardia de las disrupciones tecnológicas, ahora son seguidas de cerca por líderes históricos que están transformando sus modelos comerciales.

Con todo, Botte cree que la reponderación del índice, la volatilidad del petróleo y otros efectos transitorios invitan a la cautela, ya que las tasas de inflación de equilibrio ya se han ajustado al alza.

“La idea es combinar las dos ideas de inversión, especialmente en esta década que, en última instancia, estará marcada por una reactivación sostenida de la economía estadounidense”, analiza.

“En cuanto a Europa, la situación es menos clara, pero los principales valores del Viejo Continente suelen ser cíclicos y globales”, concluye Bonzon.