Rubén García posa para Forbes en las oficinas de la calle Almagro de Madrid. Foto: Jacobo Medrano

Columbia Threadneedle es el resultado de la fusión de dos grandes gestoras: la americana Columbia y la británica Threadneedle. Con una excelente trayectoria por separado, juntas forman parte del grupo AMERIPRISE, una compañía financiera dedicada a tres actividades: seguros, asesoramiento financiero y gestión de activos y fondos de inversión.

Están presentes en todo el mundo, ¿podría decirse que tienen una visión global de las inversiones?

Sí, somos una gestora global y nuestra visión se manifiesta en la aproximación global que hacemos de las inversiones. En primer lugar, porque tenemos analistas en todo el mundo y eso nos da inputs de lo que ocurre en todos los mercados. Por eso, cuando analizamos una tendencia, no lo hacemos sólo desde la perspectiva de un país, sino basándonos en la información que nos proporcionan nuestros analistas de todo el mundo. Eso nos da una visión más completa. A lo largo de los años, nos hemos dado cuenta de que no hay que limitar el universo de inversión a unas pocas acciones en un mercado local, porque pueden tener condicionamientos políticos y económicos particulares, sino que hay que analizar las mejores tendencias y las mejores compañías a escala mundial.

¿Cuáles son las tendencias globales en la actualidad?

La primera tendencia que vemos es precisamente la globalidad. Salimos de un entorno de invertir sólo en Europa o sólo en España, para buscar las mejores compañías a nivel global.

La segunda tendencia es la sostenibilidad o la responsabilidad ESG. Se ha demostrado que las mejores compañías son también las más responsables socialmente. Esta tendencia nació en Europa y se fue extendiendo poco a poco a otros continentes. En la actualidad es más fuerte en Europa que en USA o en China, pero es una temática que afecta a la inversión y que va a afectar mucho más en el futuro.

El tercer factor es la tecnología, pero no como sector de inversión sino como tendencia. La tecnología está cambiando disruptivamente todos los sectores y el mundo que conocemos. Con esto me refiero a todo lo que estamos viviendo hoy en día y a las implicaciones reales que tendrá en el futuro, porque ha cambiado cómo funcionan y cómo se valoran otros sectores.

¿Cómo ven el panorama económico actual?

En el corto plazo y hasta que se implementen las vacunas, viviremos una recesión importante en los países desarrollados que creemos que va a durar el primer y segundo trimestre de este año por la ralentización de la economía. Los bancos centrales van a seguir emitiendo deuda para estimular la economía, especialmente en Europa, USA y Japón, así que nos encontraremos en un entorno de tipos de interés bajos, sin inflación y con crecimientos negativos. Cuando salgamos del bache, nos encontraremos con una situación muy similar a la que se vivió después de la crisis financiera. Esto conllevará que las empresas que tengan un factor diferencial, un pricing power o una estructura logística a nivel global sean más fuertes que la competencia a la hora de sobrevivir y seguir manteniendo beneficios. 

¿Dónde habrá oportunidades de inversión?

Hay zonas geográficas que nos gustan más en el corto plazo. Puede haber oportunidades en la bolsa europea y en la británica, no tanto porque las economías vayan a crecer, sino porque como no han crecido y han sido excesivamente penalizadas, hay pocas expectativas y las valoraciones de las compañías están extremadamente bajas. Así que creemos que en unos meses la economía se recuperará y aquellas compañías que sean diferenciales y lo hagan bien en Europa y Reino Unido se revalorizarán. A partir de ahí, nuestra visión es que regiones como Asia o USA lo harán mejor, porque son economías que van a crecer siempre a mayores dígitos que Europa.

¿Y en qué tipo de compañías?

Desde el punto de vista de los estilos de inversión,  que es una tendencia de la que se habla mucho en los últimos años, se considera que las  compañías que lo han hecho bien incluso en tiempos de crisis, van a seguir creciendo. Otras compañías value como las telefónicas o los bancos, que han sufrido mucho, es previsible que vayan a mejor si la economía se recupera. Para nosotros lo importante es la selección de las compañías, elegir cuáles tienen las fortalezas necesarias para ser mejores y en este sentido, pensamos que las quality growth lo seguirán haciendo bien en el largo plazo. En el corto también puede haber oportunidades, como algunas compañías británicas fuertes, globales e injustamente penalizadas en las que la gente no ha invertido debido al Brexit. Sin embargo no vamos a cambiar nuestra tesis de inversión sólo porque haya acciones baratas. A veces las cosas baratas son baratas por un motivo y nosotros seguiremos posicionados con lo bueno, no con lo barato. Lo que en inglés llaman GARP (Growth At Reasonable Price). Calidad y crecimiento, pero no a cualquier precio.