Asia continúa siendo la región más cara del mundo, donde se sitúan seis de las diez ciudades con mayores precios –ranking que lidera Shanghai–, mientras que Londres ha escalado posiciones hasta situarse como la segunda urbe en la que más dinero se necesita en 2022 para vivir bien.

Así se desprende de la tercera edición del Global Wealth and Lifestyle Report, el informe de Estilo de Vida que analiza la evolución de los precios de la cesta de bienes y servicios de consumo de personas de alto poder adquisitivo en 24 ciudades alrededor del mundo. Analizados los cambios del coste de vida y de los hábitos de consumo, gasto e inversión de los individuos con un alto patrimonio (HNWIs, por sus siglas en inglés), en el último año, se ha registrado un repunte general en el precio de vuelos en business, suites de hotel y cenas elegantes, lo que probablemente refleje el boom del consumo por la demanda acumulada de aquellos que quieren disfrutar de su libertad recién re-descubierta.

Los bienes que más se han revalorizado

El impacto de la covid-19, en general, ha sido menor cuanto mayor era la renta disponible. Así, los trabajos de la economía del conocimiento no se vieron especialmente afectados y se adaptaron rápidamente a una modalidad online, mientras que las subidas de las bolsas, que alcanzaron máximos históricos antes de que llegase la inflación, han beneficiado a los inversores más ricos. No obstante, la pandemia sí ha dejado un impacto en los precios de los artículos y la mayoría de ellos se han encarecido, algunos muy significativamente: la tecnología y los servicios legales lideran la subida. En el mismo sentido, las bicicletas han aumentado mucho su precio, reflejo del impacto de la pandemia en los patrones de consumo y del interés por el bienestar y el ejercicio.


Aumenta la importancia de los criterios ESG y las consideraciones de sostenibilidad.

Pero, aunque parece que la dejamos atrás, “la incertidumbre global en curso, provocada primero por la pandemia y ahora exacerbada por las tensiones geopolíticas, así como el aumento de la inflación, han agudizado la necesidad de inversiones que protejan el poder adquisitivo”, como indica Nicolas de Skowronski, jefe de Soluciones de Wealth Management y miembro del Consejo Ejecutivo de Julius Baer.

Otro resultado positivo que refleja el informe es el progresivo alineamiento de los valores de los consumidores de alto poder adquisitivo con sus actividades de consumo e inversión.

Como comenta Almudena Benedit, responsable de gestión de carteras para Iberia de Julius Baer , “cada vez hay una mayor concienciación para invertir de forma responsable y sostenible y se busca hacerlo cumpliendo criterios ESG. No obstante, hay una dicotomía verde pues, aunque hay un deseo de invertir de forma sostenible, en las preferencias del consumo del día a día no se refleja tanto esta concienciación”.

El s.XXI se consolida como ‘siglo asiático’

América es, de acuerdo al ranking, la región más barata del planeta y no hay ni una sola ciudad americana entre las diez más caras del mundo. De hecho, a día de hoy, vivir bien en Miami y Vancouver es más barato que hacerlo en Bangkok. La antaño carísima Nueva York es ahora una urbe de precio medio poco más cara que Sao Paolo y es casi una ganga si la comparamos con Londres en este último año.


América es la región más asequible del planeta, mientras Asia se consolida como la más cara.

Por su parte, Tokio es la excepción asiática: cayó del segundo al octavo puesto y empujó hacia abajo en los precios debido a la divergencia en la política de la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco de Japón, lo que ha debilitado considerablemente el yen frente al dólar.

Yakarta, Manila y Bombai son baratas en todos los ámbitos, mientras que las ciudades europeas mantienen su atractivo y sus altos precios al constituir buenos centros de negocios, con buena cultura y lugares agradables para vivir. En cualquier caso, los datos sugieren un Occidente relativamente asequible y una Asia cada vez más pujante, lo que consolida el giro del mundo, que una vez estuvo orientado hacia el Atlántico y ahora mira hacia el Pacífico.