Los criterios ambientales, sociales y de gobernanza, o ESG por sus siglas en inglés, han venido para quedarse y la tendencia mundial hacia una mayor inversión en energías renovables, transición energética y una economía sostenible no se detiene a pesar de los actuales conflictos energéticos o la guerra de Ucrania, sino que sigue avanzando.

“No hay un cambio de tendencia en la ESG, ni en la apuesta por la sostenibilidad y la transición ecológica. Estamos atravesando un periodo excepcional de crisis energética, pero el rumbo no ha cambiado. El mundo va hacia las energías renovables, más relevantes si cabe en caso de nuevas crisis geopolíticas; el objetivo está claro. Tanto gobiernos como empresas continúan invirtiendo en el fomento de la energía renovable y la sostenibilidad”, señala Sophie del Campo, Managing Director de Natixis Investment Managers Southern Europe, Latam and US Offshore.

Desde los Acuerdos de París de 2015, que establecieron un marco global para evitar el cambio climático, quedó clara la dirección a seguir para gobiernos y empresas, incluidas las gestoras de inversiones, y por ello hoy siguen haciendo ingentes esfuerzos para andar el camino de la transición hacia la sostenibilidad, lo que demuestra que la ESG no es una moda pasajera y aporta rentabilidad.

Así sucede en Natixis IM, una de las mayores gestoras del mundo, con más de un billón de euros en activos bajo gestión, y que ha desarrollado un modelo multiboutique con más de 20 gestoras afiliadas. Cada una de ellas tiene su enfoque independiente de inversión, lo que permite disponer de una amplísima gama de soluciones innovadoras a medida de cada inversor, pero todas sus affiliates asumen la relevancia de la sostenibilidad.

Entre los objetivos de Natixis IM y sus affiliates destaca el compromiso con la financiación de la transición hacia una economía más equitativa, respetuosa con el medio ambiente y baja en carbono, con el objetivo de alcanzar el 50% de los activos gestionados en inversiones responsables, sostenibles y de impacto para 2024.

Para Natixis IM, la integración de los factores ESG en el proceso de inversión conduce a decisiones de inversión mejor informadas y a una mayor rentabilidad ajustada al riesgo.

Esto va más allá de la simple exclusión de empresas con prácticas insostenibles o poco éticas, sino que se utiliza una investigación fundamental más amplia y profunda para identificar las tendencias de la inversión sostenible y seleccionar las empresas que se benefician de estas tendencias y contribuyen a ellas.

ESG, en busca de la máxima rentabilidad

Los gestores de fondos con criterios ESG siempre buscan alcanzar la máxima rentabilidad posible, pero también existen muchas maneras de construir carteras que sigan estos principios de sostenibilidad.

Mirova, la gestora de activos de Natixis IM dedicada por completo a la inversión responsable y su estandarte en términos de sostenibilidad, es una de las 10 mejores gestoras del mundo a la hora de traducir su compromiso con el desarrollo sostenible a través de su marca, una posición que mantiene desde hace cuatro años, según el Índice de Marca de Inversión Responsable, o RIBI, de la consultora Hirschel & Kramer.

Mirova decidió ya desde 2016 emplear el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para definir su enfoque de inversión sostenible y ofrece a sus clientes soluciones que combinan la búsqueda de la máxima rentabilidad con el impacto social y ambiental.

Con 25.500 millones de euros en activos bajo gestión al cierre de junio de 2022, Mirova analiza el aprovechamiento de oportunidades y la gestión de riesgos de cada empresa en relación con los ODS. Por ejemplo, hace hincapié en las condiciones laborales para una empresa textil, mientras que para un fabricante de coches lo hace en el consumo de energía o las emisiones de gases de efecto invernadero.


Intregrar la ESG en el proceso de inversión conduce a decisiones mejor informadas y a una mayor rentabilidad ajustada al riesgo.

Por otra parte, Mirova tiene una visión sobre el ciclo de vida completo de los productos y servicios de las compañías para poder identificar los impactos que puede generar y establece una escala de cinco grados para medir cuánto contribuye cada activo a los ODS, priorizando aquellas inversiones que considera positivas o comprometidas con estos objetivos.

De hecho, el 88% de los activos fueron invertidos en empresas cotizadas consideradas positivas o comprometidas en sus carteras de renta variable en 2021, mientras que en las carteras de renta fija fue del 90%.

Entre las ambiciones de Mirova para 2024 figura el mantener al menos un 80% de activos invertidos en compañías con esa calificación como media para todos sus fondos ligados al alcance de las estrategias actualmente bajo gestión.

Mirova tiene como objeto que las finanzas sean una herramienta para transformar la economía hacia modelos que preserven y restablezcan los ecosistemas y el clima y fomenten la inclusión social, la salud y el bienestar.

Por otra parte, Mirova innova continuamente tanto en sus productos como en sus enfoques para crear un impacto ESG positivo y promueve la adopción de los principios de las finanzas sostenibles en su entorno.

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