Foto: Nugroho Dwi Hartawan/Pixabay
Foto: Nugroho Dwi Hartawan/Pixabay

La capacidad de relacionarnos, de tomar decisiones de manera eficiente y de hacer frente a la incertidumbre son habilidades que han acompañado al ser humano desde el principio de los tiempos. Miles de años después, siguen siendo imprescindibles para movernos de forma efectiva tanto en el entorno personal como en el profesional. Y si nos centramos en este último, en los últimos años ha cobrado fuerza un nuevo término con el que cada día estamos más familiarizados, las soft skills. Pero, ¿a qué tipo de habilidades nos estamos refiriendo exactamente cuando hablamos de este tipo de habilidades? ¿Qué papel juegan en el mundo profesional actual?

‘Soft skills’, ¿de qué tipo de habilidades estamos hablando?

Empecemos por el principio: ¿Qué son exactamente las soft skills? Podríamos definirlas como una mezcla de habilidades sociales, habilidades de comunicación, rasgos de personalidad, actitudes, inteligencia social e inteligencia emocional. Y parece que le están ganando terreno a las clásicas hard skills, aquellas habilidades de carácter técnico que conforman la base de nuestro valor como expertos en una materia determinada.

¿Y a qué se debe este incipiente cambio de paradigma? Principalmente a que las soft skills se están empezando a postular como uno de los factores diferenciales más importantes a tener en cuenta en los procesos de selección de talento. Las compañías requieren personas que, más allá de su conocimiento técnico, cuenten también con competencias sociales que las hagan altamente valiosas a la hora de integrarse en un equipo. Porque si bien es fundamental contar con un conocimiento técnico para ocupar determinadas posiciones, también lo es tener la suficiente inteligencia emocional o colaborativa que permita que un proyecto salga adelante, fruto de la perfecta armonía entre los miembros de un equipo.

Y especialmente en la era de la sobreinformación, el big data y las fake news, no es de extrañar que las soft skills más demandadas en la actualidad y en la próxima década vayan a ser, como apunta el World Economic Forum, el pensamiento crítico y analítico; el aprendizaje continuo y la curiosidad, o la resiliencia.  

¿Es posible desarrollar las ‘soft skills’?

La respuesta es sí. En la actualidad podemos desarrollar las soft skills tanto en el trabajo como en la vida diaria, a medida que las vamos necesitando. En algunos casos, estas ya forman parte de nuestra personalidad y, en los que no, pueden desarrollarse a través de, por ejemplo, la lectura, los cursos de formación y la práctica consciente.

Tomemos, por ejemplo, los incesantes flujos de información que recibimos en nuestro día a día: ¿Estamos activando nuestro pensamiento crítico? ¿Estamos contrastando todas esas noticias que recibimos a lo largo del día? Así es como podemos ir forjando un pensamiento más crítico o analítico. O pongamos por ejemplo nuestra habilidad para reponernos de un proyecto profesional fallido. ¿Cuál es nuestra capacidad para volver a salir a flote? Ahí también estaremos ejercitando una de las soft skills más potentes: la resiliencia.     

Desarrollar las ‘soft skills’ desde el entorno formativo

Hasta ahora hemos hablado del mundo profesional, ¿pero qué sucede en la esfera previa a la profesional, en el mundo de la formación? Si echamos un rápido vistazo a la oferta formativa de la mayoría de las universidades, observamos cómo la mayoría está principalmente enfocada a potenciar el conocimiento técnico, las hard skills. Pero, ¿qué hay de las soft skills? En muchas ocasiones los estudiantes se incorporan al mundo laboral solo con aquellas que son innatas en cada uno de ellos. De modo que nos encontramos ante un panorama en el que muchas empresas optan por formar a los profesionales en aquellas soft skills que van necesitando a medida que se van desarrollando.

Pero, ¿y si los estudiantes pusieran un pie en el mundo laboral por primera vez con las soft skills más necesarias ya desarrolladas? Esto es lo que está haciendo la escuela de negocios ESERP Business & Law School. Esta escuela de negocios ha introducido en sus estudios de máster el aprendizaje y desarrollo de las soft skills claves, además de seguir trabajando a fondo las hard skills.  El objetivo es preparar a sus estudiantes para el mundo de la empresa tal como es en realidad: un espacio de intercambio de conocimiento y objetivos basado en las relaciones interpersonales, el liderazgo y el trabajo en equipo.

‘Soft skills’: más allá del mundo formativo y profesional

¿Pero qué sucede en el entorno personal? La respuesta es clara: las soft skills siguen siendo igual, o incluso más importantes. Tan solo basta con fijarnos en cómo nuestra capacidad de adaptación se ha puesto a prueba en los últimos tiempos, y cómo lo sigue haciendo a cada instante. En innumerables contextos, algunas de estas soft skills pueden convertirse en el mejor de los salvavidas. Y ejercitarlas seguramente nos va a permitir vivir vidas más plenas, no únicamente en el ámbito profesional, sino también en el personal.

*Francesc Mas, especialista en habilidades directivas y Ponente de MBA & Master en eserp business & law school