Un mundo virtual que rompe la barrera de lo real gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías; un concepto que se ha puesto de moda en el siglo XXI, pero que se lleva gestando desde tiempo atrás; la descentralización desde la diversidad del pensamiento. Se habla cada vez más del metaverso y no queda otra que ir explorándolo para no perder el tren.

El metaverso es presente y futuro y nos ofrece la posibilidad de vivir en un mundo digital. Será posible trabajar, comprar, jugar y hasta enamorarse. El metaverso hará evolucionar de nuevo la forma de comunicarnos.

Quizá la base de este metaverso fue el sueño de Charles Wheatstone de crear la ilusión de ver imágenes tridimensionales con su estereoscopio en 1840. Ese universo está hoy basado en entornos virtuales con submundos como el criptoverso (de las criptomonedas), mundos alternativos de fantasía, como bativerso (de Batman) y spiderverso (de Spiderman), a los cuales se les aplica también, de modo genérico, el nombre de metaverso. En ciencias y otros ámbitos, multiverso alude a la posible existencia de múltiples universos paralelos, explica la RAE.

El término metaverso se atribuye al escritor de ciencia ficción estadounidense Neal Stephenson, en su novela Snow Crash, publicada en 1992, donde muestra un espacio virtual convergente con el real. A principios del año 2000, la empresa estadounidense Linden Lab desarrolló Second Life, un mundo virtual en el que los usuarios diseñaban un avatar (identidad virtual) para vivir online su segunda vida. Ahora firmas como Amazon, Meta, Google, Nvidia, Tencent, Autodesk o Microsoft; compiten en la carrera por la conquista del metaverso, desde Asia hasta América.

Lo cierto es que la realidad virtual ha trascendido a Matrix, a la industria de los videojuegos y de entornos espaciales a todos los sectores de la economía: más allá de la educación, la medicina o el marketing; del comercio a la conquista de las finanzas, los servicios jurídicos y el ámbito empresarial en general, el arte, el ocio, el turismo o los eventos generarán mayores oportunidades de negocio que sucumben ante el sex-appeal del metaverso. Aquellos sectores que no sean capaces de adaptarse a la nueva realidad, los menos digitalizados, tienen un mayor desafío para integrarse.

En el futuro toda empresa va a necesitar tener una estrategia para el metaverso para responder a la ola de descentralización que estamos viviendo, vaticina Jonathan Curtis, gestor de Franklin Templeton. “El metaverso es la expresión máxima de la transformación digital. Es la expansión de Internet más allá del mundo 2D de nuestros móviles y ordenadores”, resalta.

Bajo la mirada de Vicente Ortiz, CEO de Vicox Legal, uno de los primeros abogados especializados en blockchain en España “La tecnología blockchain, el sistema descentralizado y la Web3 han derivado en la consagración del metaverso como vía de desarrollo social e institucional. Sin lugar a duda, debemos hablar de los beneficios o ventajas en idioma empresarial, pues el alcance que puede aportarnos esta herramienta de cara a expandir los servicios de cualquier empresa o a ganar en visibilidad y autoridad es infinito”.

Vicox Legal cuenta con un espacio físico en el metaverso de Decentraland, con servicios de asesoramiento jurídico y fiscal a través de NFT. Se trata de la primera firma legal en optar por este modelo de negocio en el metaverso. Ortiz ejemplifica que es incuestionable que la manera de aprender y comprar servicios educativos va a cambiar con el desarrollo del metaverso. “La posibilidad de vivir la experiencia en primera persona y aprender de manera práctica mientras se hace es mucho mejor que estar sentado en un aula y escuchar la teoría”.

Si la pandemia del covid aceleró el teletrabajo, la telemedicina y la compra online, el Metaverso dibuja ahora un futuro de relaciones inmersivas ilimitadas. En esta línea, Alberto Fernández, experto del programa especializado en Blockchain e Innovación digital del IEB, considera que “las oportunidades vendrán dadas de dos maneras: mediante la creación de aplicaciones, servicios e infraestructuras y, por otro lado, como inversión de NFT y tokens de economía del metaverso. Sobre todo, el sector que va a permitir poner los engranajes para que todo funcione es el sector cripto. Gracias a los NFT y las criptomonedas se permitirá la pertenencia de arte digital, inmobiliario, tanto de terreno como de casas virtuales, coleccionables y tokens que tengan una utilidad dentro del Metaverso”.

Pero no es oro todo lo que reluce. El ecosistema de los metaversos entraña riesgos éticos, de privacidad, gobernanza y regulatorios. ¿Quién establece las reglas y el gobierno en los mundos virtuales? “Los patrones regulatorios, impuestos, el manejo contable del valor inmobiliario digital y de las transacciones comerciales virtuales están en proceso de regularse. Esto quiere decir que se tendrán que adaptar las normas actuales de la Web2 a los assets digitales de la Web3. El que estos mundos virtuales sean accesibles globalmente, plantea los problemas que pueden ocurrir con distintas jurisdicciones, con sus propias reglas de comercio y transacciones financieras”, explican desde el IEB.

En lugar de consumir Internet a través de cristales, al metaverso se accederá a través de visores de realidad virtual o realidad aumentada de alta tecnología que proyectarán imágenes realistas e interactivas sobre nuestro entorno físico. ¿Es para tanto? ¿Es algo a lo que deberían prestarle atención los inversores? Jonathan Tseng, analista de empresas de hardware y semiconductores del mercado americano en Fidelity International, considera que “llevará tiempo que la tecnología evolucione, los costes desciendan y el metaverso goce de una amplia aceptación, pero parece que ya ha cobrado mucho más impulso en todo el mundo (y entre los grandes actores tecnológicos) que encarnaciones anteriores. A más largo plazo, podría tener un gran impacto en las empre- sas en toda la cadena de suministro de la tecnología mundial y, eventualmente, en el resto de la economía 2D. El Metaverso no es el próximo Internet. Es el futuro del actual”.

Escaparates virtuales totalmente inmersivos. Imposible resistirse.

*Cristina Murgas Aguilar, directora del Área de Comunicación Financiera e Institucional de QUUM.