Contrariamente a lo que se podría esperar, una circunstancia tan poco favorable como la guerra en Ucrania, que ha atizado la incertidumbre en un momento en el que la economía mundial se perfilaba para salir de la crisis provocada por la pandemia, no está teniendo un impacto negativo en el entorno de las criptodivisas, sino todo lo contrario.

«El gobierno ucraniano ha desarrollado diferentes estrategias de captación de financiación a través de las criptomonedas que nunca antes había llevado a cabo un país”, señala Raúl López, Country Manager del proveedor de servicios de criptomonedas Coinmotion. Para defenderse de la invasión rusa, el ejecutivo ucraniano ha creado billeteras de diferentes tipos de criptomonedas para que cualquier persona del mundo pueda realizar una donación, y eso ha permitido a la nación “recibir de forma directa y rápida un apoyo económico vital para ellos en estos momentos, sin tener que depender de ningún organismo, red bancaria o banco central”, añade. De este modo, el país ha recibido decenas de millones de dólares.

Para el invasor, Rusia, la adopción de las criptodivisas también ha aumentado de forma paralela, aunque con una motivación diferente: zafarse de las sanciones internacionales que presionan a su economía por la ofensiva militar en Ucrania.

“Rusia, al ser golpeada por una serie de sanciones económicas que aíslan al país del sistema financiero global y la eliminación del (sistema interbancario de telecomunicaciones) SWIFT para sus transacciones, ha accedido al mercado de las criptomonedas como medio de evadir las restricciones y preservar capital”, sostiene Sergio Gualix, fundador y consejero delegado de la plataforma cripto Oubita.

La creciente adopción de las criptomonedas por parte de la población rusa no sólo procede de los oligarcas con la finalidad de proteger su capital, sino que muchos otros rusos se han visto afectados por una crisis económica y las criptodivisas pueden ser una manera de salvaguardar sus ahorros y poder seguir operando en un mercado global, indica.

Esta situación paradójica del uso de criptomonedas de dos formas diferentes en Ucrania y Rusia ante el mismo hecho, en este caso una invasión militar, demuestra que una de las premisas por la que se crearon las criptodivisas, la descentralización del sistema financiero y la eliminación de intermediarios, han quedado validadas, según Gualix. “La expansión del ecosistema de criptodivisas es indiscutible”, sentencia.

El intento ruso de esquivar las sanciones internacionales mediante las criptomonedas sólo deja patente la necesidad de desarrollar nuevas regulaciones para evitar que se puedan utilizar como herramientas que socaven la seguridad mundial, coinciden varios de los expertos consultados.

Lo que ha traído la guerra de Rusia-Ucrania es que el G7 y Estados Unidos se han dado cuenta que este tipo de activo financiero hay que regularlo lo antes posible para que no haya países que se puedan aprovechar de esta falta de regulación, como puede ser el caso de Rusia para mitigar de alguna manera parte de las sanciones económicas”, indica Alberto Gordo, cofundador de la plataforma de criptoactivos Protein Capital.

El entorno de las criptodivisas también se beneficia en un contexto de aceleración de la inflación como el actual, en un momento en el que la crisis en Ucrania ha disparado el coste de los hidrocarburos a niveles no vistos en años, porque estos activos permiten protegerse de las subidas de precios.

Futuro prometedor

Desde el punto de vista macroeconómico, la guerra de Rusia y Ucrania está ocasionando una subida de precios de materias primas energéticas, como el petróleo y el gas, que hace que la inflación se acelere. Eso coloca a los bancos centrales de todo el mundo, incluida la Reserva Federal de Estados Unidos, otra vez ante la tesitura de elevar los tipos de interés para tratar de reducir la presión inflacionista. “Para paliar esta subida de inflación los bancos centrales intentarán subir los intereses y aquí está la clave de todo, subir los intereses, debido a los fuertes endeudamientos de la mayoría de los países, puede traer consigo una ralentización de la economía mundial, con lo cual nos vamos a encontrar con una situación hasta ahora desconocida. La clave será ver cuánto y cuándo la Reserva Federal empieza con las subidas”, explica Gordo. Una mayor inflación será positiva para activos como Bitcoin, la más conocida de las criptodivisas, mientras que un subida de los tipos de interés sería negativa para este activo, a la vez que favorecería a los bonos, añade.

Desde 2020, el entorno de las finanzas descentralizadas (DeFi, por sus siglas en inglés) al que pertenecen las criptodivisas ha crecido exponencialmente, desde un valor atribuido de los protocolos DeFi de unos 700 millones de dólares a unos 75.000 millones actualmente, en una muestra de que el auge de este ecosistema es “imparable”, indica López, el Country Manager de Coinmotion.

La capitalización actual en el mercado de las criptodivisas es de unos dos trillones de dólares, cerca del doble del Producto Interior Bruto de España, señala Juan Alberto Sánchez Torres, director del programa de Blockchain e Innovación digital del IEB. “Se trata de un mercado que ha alcanzado ya una adopción global, con una dinámica de clara expansión y un futuro prometedor”, sostiene.

En el caso del Bitcoin, su buena salud se observa en dos datos clave. Por un lado, el nivel de “hash rate”, que mide la capacidad de computación que hay dentro de la red del Bitcoin, sigue con una tendencia alcista a pesar de la situación en Ucrania, señala Gordo, de Capital Protein. Por otro lado, el número de direcciones activas de Bitcoin empezó el año 2022 con 694.000, mientras que actualmente se cuentan por encima de las 959.000, explica, citando datos de la plataforma de análisis Glassnode.

Parte del éxito de las criptodivisas se debe a unas ventajas claras frente al sistema bancario tradicional, como disponer de una operativa de 24 horas al día y 365 días al año y la velocidad del procesamiento de las transacciones, explica Sánchez Torres.

Para Javier Castro Acuña, Business Controller de la plataforma Bitnovo, las criptodivisas siguen teniendo las mismas ventajas que cuando nacieron hace poco más de una década: “Son redes abiertas, descentralizadas, públicas, sin fronteras, sin permisos, sin censuras y sin necesidad de intermediarios”.

“Lo que ocurre”, matiza, “es que en las circunstancias actuales se ve con más claridad la importancia de tener un dinero que no dependa de decisiones arbitrarias unilaterales”.