Uno de los mayores retos actuales a los que se enfrenta la industria de banca privada es la regulación. Donde algunas entidades consideran que puede ser un desafío, otras entidades, lo vemos como una oportunidad.

La adaptación a la normativa europea (Mifid II) cuya finalidad es dar mayor transparencia al inversor, implica clasificar a las entidades de banca privada como independientes o no independientes. 

Al declararse independientes ante el regulador (CNMV y Banco de España), hay una diferencia notable a la hora de gestionar el patrimonio de los clientes, ya que no se permite introducir ningún producto propio en las carteras de inversión y, por otro lado, se accede a lo que se denominan clases limpias de los fondos de inversión (la clase más barata del fondo).

La gran parte de la industria en España siempre ha trabajado bajo el modelo de retrocesiones o no independiente, es decir, parte de la comisión del fondo de inversión lo cobra la gestora y la otra parte el comercializador o intermediario financiero, denominándose coloquialmente como retrocesión. No todos los fondos dejan la misma retrocesión y es por ello por lo que puede existir un potencial conflicto a la hora de asesorar. La manera más transparente y la única para eliminar ese conflicto de interés, es que el cliente pague una comisión explícita por el servicio contratado.

Además, la gama de producto a la que se accede es más amplia, ya que hay fondos de inversión que no pagan retrocesión, como puede ser el caso de la gestora Vanguard.

Por otro lado, el tipo de cliente es muy diferente al que nos encontrábamos hace años, ya que está más preparado y tiene mucha más información a su alcance. Cada vez son más conscientes de que cualquier servicio de inversión tiene un coste, que antes no se ponía a disposición del cliente, y ahora solicitan tener una mayor transparencia, tanto en lo que invierten como en lo que pagan por dicha inversión.

Además, a lo largo de estos años, muchos ahorradores se están convirtiendo en inversores, debido a que las alternativas más conservadoras, como depósitos o cuentas corrientes, cada vez pagan menos y ante un escenario de inflación como el actual, tiene sentido invertir aquel patrimonio que no se prevea necesitar en 12-18 meses para no perder poder adquisitivo.

Por último, cabe mencionar que, para dar servicio a los distintos perfiles de clientes, es necesario que las bancas privadas se adapten a los mismos en cuanto a tipo de servicios y productos ofertados

En EBN Banco, cubrimos los distintos perfiles con los siguientes servicios:

  • Supermercado de fondos. Para aquellos clientes que se autogestionan.
  • Gestión Discrecional de Carteras. Para aquellos clientes que quieren delegar la gestión en nuestro equipo de inversión. Tenemos 4 carteras de inversión: conservadora, moderada, dinámica y agresiva.
  • Asesoramiento Financiero Independiente. Para aquellos clientes que necesitan un acompañamiento en la toma de decisiones respecto a su cartera de inversión. 

Siempre bajo el formato de clases limpias y sin comercializar producto propio como base de nuestra esencia.

En este sentido, la regulación antes mencionada, ha provocado que, si el cliente es asesorado, lo sea de verdad, es decir, la entidad financiera debe probar ante el regulador que el cliente está recibiendo el servicio contratado. Esto es un problema para muchas entidades que antes de Mifid II estaban cobrando un servicio (a través de las retrocesiones) que en realidad no daban; de esta manera la solución más factible es reducir el número de clientes por banquero privado.

¿Ser independientes aporta mayor rentabilidad a los clientes?

Eliminar el conflicto de interés siempre aporta una mayor rentabilidad en un medio plazo, ya que el fin último es velar por los intereses del cliente.

Como referencia, las carteras gestionadas de EBN Banco-Gestión Patrimonial, a cierre de octubre de 2021, obtienen una rentabilidad del 4,08% en el caso de la conservadora, un 8,23% en la moderada, un 11,04% en la dinámica y un 17,87% en la agresiva.

*Ruth Martín Sánchez es directora comercial de EBN Banco – Gestión Patrimonial, y Daniel Olea Sandonís, director de inversiones de EBN Banco – Gestión Patrimonial.