Trade & Working Capital (TWC) avanza con paso firme en su tercer año de vida hacia su principal objetivo estratégico: convertirse en una referencia en la financiación alternativa a las pymes en España. Rebasada por TWC la barrera de los 120 millones de euros en financiación concedida a pymes desde su creación, FORBES se ha sentado a charlar con Jaime Echegoyen, exresponsable de Sareb recién nombrado presidente de TWC, Baihas Baghdadi, fundador y CEO de TWC y Ricardo Zion, director general. El motivo: analizar por qué la titulización de facturas de pymes constituye, al mismo tiempo, una opción muy interesante para inversores, una inversión de calidad, con bajo riesgo y una oportunidad de diversificación nueva frente a los productos clásicos que tiene a su disposición un inversor en España.

Este telón de fondo invita a que el primer punto de interés a resolver sea la propia definición de financiación “alternativa”, una palabra que se repite continuamente al hablar de TWC. Su presidente lo explica sin tapujos: “En España hay muchas pymes mal atendidas por la banca, porque la banca no está acostumbrada a ofrecer atención personalizada a muchas empresas, y eso nos deja a nosotros una oportunidad de mercado muy amplia, muchos clientes potenciales”. Nuestra oportunidad desde el lado de los clientes está por tanto en ese inmenso tejido de pymes que existe en España y cuyo circulante tituliza TWC para ofrecer a los inversores un producto atractivo y distinto.

Echegoyen cree que en España la demanda de fondos de titulización crecerá necesariamente, porque los inversores buscan opciones nuevas, y diversificar sus carteras a través de inversiones de calidad. La titulización de activos financieros, añade, es por otro lado una opción que está ya probada; existen desde hace mucho las titulizaciones hipotecarias, por ejemplo, y hay creado un sistema, una ruta, que funciona plenamente integrada en los mercados.

Baihas Baghdadi, CEO de TWC, estima que en España el inversor conoce desde hace tiempo los fondos de titulización especializados en hipotecas. “Ahora surgen los fondos de titulización de activos a muy corto plazo, con buenos ratings y que permiten al inversor poder permanecer solo unos pocos meses”. Destaca como principal factor diferencial que el inversor en un fondo que tituliza facturas de pymes, “no adquiere el riesgo de toda la evolución del negocio, sino que en realidad toma el mejor de los activos, que es el circulante”. Cuando alguien invierte en un fondo de titulización, como el que ofrece TWC, explica Baghdadi, “está cogiendo operaciones que están garantizadas y que tienen una trayectoria histórica positiva en cuanto a sus comportamientos de pago”.

En realidad, señala el CEO de TWC, al comprar y titulizar las facturas de una pyme, “estamos financiando la economía real, sin especulaciones”. Las ventajas para el inversor, añade, además de que puede salirse a corto plazo, se basan en que la probabilidad de impago es cercana a cero; lo que subyace es ese tipo de riesgo comercial en el que el deudor paga siempre al proveedor porque si no muere el negocio; en las estructuras de financiación el circulante suele ser por ello el que tiene menor mora”. Baghdadi se muestra especialmente orgulloso de que la actividad de TWC se centre en financiar la economía real, impulsando al mismo tiempo que se aceleren los pagos en el mundo de las pymes.

El circulante de las pymes es la base de la actividad económica”. Echegoyen remacha este argumento: “La vía de financiación que ofrecemos a las pymes es un logro económico importante, porque tiene un valor social y empresarial alto el hecho de que las empresas tengan alternativas a las tradicionales de la banca”.

Ricardo Zion, director general de TWC, define la inversión en un fondo de titulización como “renta fija con rentabilidad positiva”. Desde el punto de vista de los inversores, señala, existe una gran flexibilidad, en el sentido de que no es obligatorio entrar en el fondo con grandes sumas, el mínimo de entrada puede ser bajo. “Se puede entrar con medio millón, lo que hace que atraiga a un perfil de cliente que puede proceder tanto de banca privada como de family offices”.

Incluso en un entorno de tipos de interés bajos, afirma, un fondo como el de TWC ofrece rentabilidades interesantes y además de la existencia de un seguro de crédito, que cubre posibles impagos, minimizando los riesgos. Zion enfatiza también el aspecto social y de sostenibilidad en el mundo de las pymes, que impulsa la actividad de TWC: eso, corrobora, puede añadir un plus de satisfacción personal a un inversor, además de la puramente económica.