La receta para la cartera perfecta siempre depende del tiempo, las condiciones y el perfil de cada cliente. Los mercados de bonos corporativos emergentes pueden pintarse como algo exótico para algunos inversores, pero es cierto que en la búsqueda activa siempre subyacen oportunidades. Wouter Van Overfelt, Head of Emerging Market Corporate y senior Portfolio Manager de Vontobel, analiza la situación de este segmento, así como las posibilidades que existen.

¿Cree que, en una época de tipos bajos, este es uno de los pocos activos que puede proporcionarnos rentabilidad?

Creo que la renta fija de los mercados emergentes es un componente esencial de cualquier cartera diversificada, que busque ingresos o se centre en la rentabilidad. Los bonos corporativos de los mercados emergentes pueden mostrar una alta volatilidad y en este contexto hay que decir que la diversificación es un factor si cabe, más importante. Y con un tamaño de más de 2,5 billones de dólares estadounidenses, este activo ofrece una amplia diversificación.

Un fondo de bonos corporativos de mercados emergentes globales puede invertir en oportunidades en todo el mundo. Esto permite una amplia diversificación y, dado que los motores de los distintos mercados son diferentes, ofrece oportunidades a los inversores activos.

Normalmente, la deuda emergente se ve como un activo de riesgo, ¿compensa este aparente mayor riesgo en términos de rentabilidad?

Esta es una pregunta clave a la que todo inversor quiere dar respuesta. Yo diría que es el inversor individual quien debe evaluar si considera que la remuneración potencial ofrecida es suficiente. Esto dependerá de la tolerancia al riesgo personal del inversor y de su capacidad para diferenciar los buenos riesgos de los malos. Los inversores que pueden diferenciar ambos con éxito son capaces de ayudar a generar alfa.

Creemos, en todo caso, que no se debería rehuir la volatilidad asociada a las sobrerreacciones de los precios. Por el contrario, se debería aceptar y aprovechar la oportunidad de generar ingresos no correlacionados con el mercado en general. Por supuesto, trabajando con expertos en la selección de crédito. Adoptando un enfoque activo y ascendente, los inversores pueden encontrar el valor inherente a los bonos corporativos de los mercados emergentes, lo que permite un impulso significativo de los rendimientos de la cartera y, por tanto, de los ingresos.

¿Qué inversor podría estar más interesado en este activo?

En un panorama de inversión falto de ingresos, los bonos corporativos de los mercados emergentes siguen siendo un área que puede ofrecer a los inversores, potencialmente, rendimientos más altos que los mercados desarrollados con, en nuestra opinión, un nivel de riesgo razonable. La mejora de la calidad crediticia (típicamente asociada a un alto crecimiento) se traduce en una revalorización del capital, mientras que los cupones proporcionan una rara fuente de ingresos en un mundo de tipos bajos.

En un momento en que la subida de los tipos es una de las principales preocupaciones de muchos inversores, la menor sensibilidad a los tipos de interés de esta clase de activos supone una ventaja adicional.

¿Y sólo gestión activa?

Dado que sabemos que este tipo de activos es todavía exótico para muchos inversores, los bonos corporativos de los mercados emergentes ofrecen unos diferenciales relativamente altos para los riesgos que conllevan, especialmente si se tienen en cuenta las ventajas de diversificación.

En un entorno de tipos bajos, el nivel de diferencial (el rendimiento que se ofrece por encima de un bono gubernamental comparable de un vencimiento similar) de un bono determinado adquiere mayor importancia, especialmente para los inversores que buscan ingresos y rentabilidad. En nuestra opinión, los bonos corporativos de los países emergentes se encuentran actualmente en un punto óptimo.

Esta clase de activos no sólo carece de una base de inversores especializados, sino que muchos de ellos se guían por restricciones tanto de comportamiento como normativas que conducen a la segmentación del mercado y a reacciones exageradas de los precios que pueden ser explotadas por los gestores activos. Por ello, estamos convencidos de que esta clase de activos es un paraíso para los gestores activos, a diferencia de cualquier otra clase de activos.

¿Deberían los inversores estar preparados para sufrir ocasionales episodios de volatilidad?

Sí. Los mercados emergentes son ineficientes, la mayor incertidumbre provoca una mayor volatilidad, por lo que el miedo y la codicia pueden hacer que los rendimientos sean más altos o bajos de lo que justifica la calidad crediticia de un emisor. Aquí es donde un inversor activo tiene la oportunidad de obtener un exceso de rentabilidad. Creo que los inversores a corto plazo con poco estómago para la volatilidad tienden a salir del mercado exactamente en el momento equivocado y sin disfrutar de los beneficios de la clase de activos.