Las emociones tienen consecuencias directas en la manera de gestionar el dinero y las inversiones. El temor, la codicia, la ansiedad, la lástima, la incertidumbre, las dudas y el exceso de seguridad son los siete pecados capitales de invertir dejándose llevar por el corazón, lo que puede resultar peligroso, especialmente si se es un inversor inexperto.

Sentir emoción cada vez que el mercado sube o miedo cuando baja es algo normal, pero que puede desencadenar una gran amenaza, ya que puede llevar a tomar decisiones irracionales basadas en el dolor a corto plazo y perder de vista los objetivos estratégicos y las metas financieras.

Ya sea por miedo, ansiedad o euforia, permitir que las emociones desempeñen un papel en las decisiones de inversión puede resultar costoso. Por ello, hay que evitar tener “un día emocional” en Bolsa, lo que requiere fortaleza financiera y psicológica.

Adoptar un enfoque racional para invertir y establecer una estrategia son claves para ser un inversor exitoso. Antes de tomar una decisión, hay que dejar las emociones a un lado.

Por eso, sigue estos consejos de eToro, plataforma global de inversión en multiactivos creada en 2007 que cuenta con más de 20 millones de usuarios registrados en más de 100 países, para evitar los siete pecados capitales de invertir dejándose llevar por las emociones:

  1. Concentrarse en la estrategia. Es importante crear un plan de inversión y fijar un objetivo de horizonte temporal. La visión a largo plazo es la manera óptima de invertir, y la más fácil de seguir.
  2. Ignorar el entorno. No dejarse llevar por la multitud y no tener en cuenta a los medios. Las opiniones de inversores experimentados serán las más fiables.
  3. Todo al rojo, no, diversifica. Habrá momentos en los que todo el mercado esté cayendo. Sin embargo, será mucho más frecuente que caigan algunos sectores y otros no, lo que compensará las posibles pérdidas. Por ello, diversifica la cartera de inversión.
  4. Seguir la estrategia Dollar-cost averaging, que consiste en invertir en los mercados de forma periódica y constante, es decir, no invertir todo de golpe, sino hacerlo poco a poco y siempre en las mismas cantidades. La teoría demuestra que, al invertir de esta forma, si el mercado baja, se podrá comprar más cantidad de participaciones, ya que el precio de cada una será menor.
  5. Paciencia, paciencia y… más paciencia. “Invertir es una maratón, no un esprint”. Cuanto más rápido uno intente hacerse rico, mayor probabilidad habrá de que pierda su dinero. En general, el velocista es emocional, por lo que ser constante a lo largo del tiempo es extremadamente difícil. Sin embargo, ser un maratonista que controle sus emociones generará beneficios constantes y a largo plazo.

*Nota: Tenga en cuenta que los CFD son instrumentos complejos y conllevan un alto riesgo de rápida perdida de dinero debido al apalancamiento. El 67% de las cuentas de inversores minoristas pierden dinero al operar con CFDs con este proveedor. Debe considerar si entiende el funcionamiento de los CFD y si puede permitirse asumir el alto riesgo de perder su dinero.