Lucas Pinheiro Braathen (Oslo, 2000) creció entre las montañas noruegas. Hijo de madre noruega y padre brasileño, pertenece a ese pequeño porcentaje de atletas descendientes de dos culturas muy distintas que encontraron su punto de unión en el esquí.
Desde muy pequeño destacó por su talento, su técnica agresiva y su carisma. Sin embargo, no fue hasta su debut en la Copa del Mundo de la Federación Internacional de Esquí (FIS) que se confirmó lo que muchos entrenadores ya sospechaban: estaban ante una estrella del esquí alpino. Especializado en eslalon y eslalon gigante con solo 18 años, ya había logrado seis victorias en la Copa del Mundo y ganado el Globo de Cristal de eslalon en la temporada 2022‑2023, entre otros, antes de los Juegos Olímpicos de 2026.
Giro inesperado para la federación noruega
A los 23 años, Braathen dejó al mundo helado: anunció su retirada de la competición bajo la bandera de Noruega. Su motivo: tensiones con la federación por derechos de imagen y libertades personales. La ruptura se produjo tras su participación en una campaña de J. Lindeberg, que chocó con los intereses de otros patrocinadores.

Actualmente, la federación noruega retiene la mayor parte de los ingresos de los patrocinadores principales y controla las asociaciones comerciales de sus atletas. No obstante, los propios esquiadores pueden generar millones de euros anuales en patrocinios personales, sobre todo si logran un impacto en redes sociales.
La vuelta triunfal de Lucas Pinheiro Braathen
Sin embargo, en apenas cinco meses, Braathen regresó a la competición, esta vez representando a Brasil, con un nuevo camino y control total de su carrera. Junto a su padre fundó Pinheiro Braathen, una estructura empresarial y deportiva independiente. Ahora, su padre es quien lidera el equipo del esquiador, coordinando entrenadores, logística y negociaciones con anunciantes.
Además, a esto se suma su proyecto LUCI Foundation, con el que cumple su objetivo de abrir las puertas del deporte de invierno a nuevos talentos latinoamericanos sin recursos.

El oro que cambió 100 años de historia olímpica
Antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán‑Cortina 2026, Braathen compitió en Beijing 2022 sin éxito. Sin embargo, este sábado en el gigante masculino del Stelvio Ski Centre (Bormio, Italia), completó las dos mangas en 2:25.00, convirtiéndose en el primer medallista olímpico de oro invernal para Brasil. Por detrás quedaron los suizos Marco Odermatt y Loïc Meillard con la plata y el bronce, respectivamente.
Antes de su llegada a Brasil, Sudamérica había participado en más de 65 ediciones de los JJ. OO. de invierno sin medallas, y su mejor posición había sido un noveno lugar en snowboard en 2006. Este oro va más allá de la competición: redefine la historia y se convierte en un faro para nuevas generaciones que desean desafiar los límites del deporte.
