No es una cuestión de edad. Da igual si te están saliendo los dientes o estás a punto de jubilarte, comerse un helado es un placer que no entiende de generaciones. Los hay que los prefieren de crema, en tarrina, entre barquillos o los del clásico cucurucho. Pero también los hay menos golosos, los que prefieren los polos de hielo como solución a las altas temperaturas.

¿Sabías que los polos de hielo los inventó un niño de 11 años por accidente? Frank Epperson nació en San Francisco en 1894. Una fría tarde del invierno de 1905, un joven y valiente Epperson decidió desafiar las bajas temperaturas y salió al patio de su casa a preparar lo que era la bebida de moda del momento: agua con polvo de soda.

Mientras el joven removía su bebida con una cuchara de madera, fue apelado desde el interior de la casa para que entrara. Frank obedeció y olvidó su vaso de agua con soda fuera durante toda la noche. 

Al día siguiente, cuando el niño accedió a recogerlo, las frías temperaturas de la noche habían congelado completamente su bebida, dejando la cuchara de madera atrapada en el interior.

Epperson tiró de la cuchara hasta que consiguió sacar el bloque de hielo en el que se había convertido su bebida, y descubrió que era una nueva y refrescante forma de disfrutar de su agua con polvos de soda.

Dieciocho años después

La juventud de Frank Epperson en aquel momento impidió que el inventor de los polos de hielo lo patentase y compartiese con el mundo entero.

Fue en 1923 cuando Epperson, ya con 29 años, decidió patentar su invento, lo que llamó ‘Epsicle’.