1. Haz una prueba técnica antes de empezar
¿Batería cargada a tope? ¿Cable enchufado? ¿Conexión a Internet óptima? Todos los aspectos técnicos deben estar sobradamente testados antes de que dé comienzo la entrevista. Haz una prueba con algún amigo para comprobar que todo funciona correctamente.

2. Escoge una buena localización
El lugar que elijas para realizar la entrevista es crucial. Busca una sala despejada, con buena acústica y sin molestos ruidos exteriores, con la iluminación adecuada. Evita contraluces y también focos demasiado directos que puedan crear sombras extrañas sobre ti. Asegúrate de que no serás interrumpido durante la entrevista. Prueba cómo queda el resultado en tu cámara, y haz los ajustes necesarios antes de recibir la llamada del entrevistador. La mayoría de universidades cuentan con salas específicas para reuniones o entrevistas; si puedes, utilízalas.

3. Vístete para triunfar
Nada de relajarse: por mucho que estés en el salón de tu casa, estás en una entrevista de trabajo hecha y derecha, y debes vestirte en concordancia. Aunque el entrevistador solo te vaya a ver el busto, no es una buena idea ponerse una camisa o una blusa arreglada y en la parte de abajo un pantalón de pijama o unos calzoncillos.

4. Cuida tu lenguaje corporal
En las entrevistas virtuales los fallos del lenguaje corporal se hacen más evidentes que en las tradicionales. Concéntrate en tener una postura adecuada – ni encorvada, ni excesivamente erguida – y en controlar tus gestos y los movimientos de tus manos de modo que no distraigan la atención de tu mensaje, pero que tampoco te hagan parecer un autómata. Además, trata de mantener el contacto visual en todo momento, sin mirar a otras partes de la sala o un papel.

5. Mira a la cámara, no a la pantalla
Todos, cuando utilizamos Skype o FaceTime, solemos sentir la irreprimible tentación de mirar a la pantalla, ya sea para echarnos una ojeada a nuestra propia imagen de vez en cuando o para mirar a nuestro interlocutor. Sin embargo, en una entrevista de trabajo virtual hay que intentar mirar siempre directamente a la cámara, del mismo modo que en una presencial mirarías a los ojos del entrevistador. Si es necesario, oculta tu propia imagen de la pantalla, muchas de estas plataformas permiten hacerlo.

6. No te aceleres
En las entrevistas virtuales los candidatos tienden a hablar más deprisa que en las presenciales, lo que unido a la barrera espacial y tecnológica puede hacer que no se te entienda correctamente. Respira, tómate unos segundos para pensar cada respuesta y esfuérzate más de lo habitual en vocalizar cada sílaba.

7. ¡Practica!
No es ningún secreto: el arte de hacer entrevistas requiere práctica, y esto es extrapolable, por supuesto, a las virtuales. Antes del día D prueba a grabarte con la cámara de tu ordenador respondiendo a algunas de las preguntas más típicas o explicando tu trayectoria profesional, y después fíjate en tus fallos y en qué puedas mejorar. Prueba de nuevo, y trata de mejorar esos fallos.