Iberdrola no necesitó las plusvalías de México para mejorar sus resultados durante el primer semestre. La compañía obtuvo un beneficio neto reportado de 4.336 millones de euros, un 22% más, gracias al cierre de la venta a Cox de los últimos activos que conservaba en el país latinoamericano, pero su resultado ajustado también creció un 8%, hasta 3.565 millones.
Según ha informado la compañía energética este miércoles, el ebitda ajustado aumentó un 7%, hasta 8.050 millones de euros, pese al impacto negativo de 106 millones provocado por los tipos de cambio. Sin este efecto, el crecimiento habría alcanzado el 9%.
El principal motor fueron las redes eléctricas. Esta actividad elevó un 13% su ebitda ajustado, hasta 4.213 millones, frente al avance del 1% registrado por generación y clientes, que aportó 3.790 millones. Las redes generaron así más resultado operativo que el conjunto de la producción y la comercialización de electricidad.
Casi dos de cada tres euros para redes
El crecimiento recoge el esfuerzo inversor realizado por Iberdrola. La compañía destinó unos 7.000 millones de euros a inversiones durante el semestre, un 25% más. De esa cantidad, 4.384 millones fueron a redes, un 42% más que un año antes y el equivalente al 63% de todos los recursos invertidos.
La base de activos regulados se aproxima ya a los 55.000 millones de euros, un 11% más. Su aumento permite a Iberdrola obtener una mayor remuneración regulada y disponer de más visibilidad sobre sus ingresos que en actividades expuestas a la volatilidad de los precios de la electricidad o a las condiciones meteorológicas.
Reino Unido fue uno de los mercados que mejor respondió. El ebitda de redes aumentó allí un 24%, impulsado por la entrada en vigor del nuevo marco regulatorio del transporte eléctrico y por la consolidación de Electricity North West, adquirida en 2025.
La actividad también mejoró en Estados Unidos por la actualización de las tarifas en Nueva York y Connecticut y por la aportación de nuevos proyectos. En Brasil, la subida de las tarifas, el aumento de la demanda y el negocio de transporte sostuvieron el crecimiento, mientras que en España influyó favorablemente el nuevo marco retributivo.
Iberdrola ha concentrado más del 70% de todas sus inversiones en Reino Unido, Estados Unidos y Brasil. La elección reduce el peso relativo de mercados con mayor incertidumbre política y dirige el capital hacia países con marcos regulatorios más previsibles. El 83% del ebitda ajustado del grupo procede ya de economías con calificación crediticia A.
La apuesta por las redes en un momento clave
La apuesta coincide con un momento en el que las redes se han convertido en uno de los principales obstáculos para la electrificación. El crecimiento de las renovables, los centros de datos, el almacenamiento, la industria y los puntos de recarga está elevando las solicitudes de conexión por encima de la capacidad disponible en muchas zonas.
La Comisión Europea ha reconocido esta insuficiencia y ha situado la ampliación de las infraestructuras eléctricas entre sus prioridades. La transición energética ya no depende únicamente de instalar más capacidad de generación, sino también de construir las redes necesarias para transportar y distribuir la electricidad.
La compra de Caruna, la mayor red eléctrica de Finlandia
La operación anunciada esta semana en Finlandia profundiza en esa estrategia. Iberdrola ha acordado adquirir el 80% de Caruna, la principal distribuidora eléctrica del país, en una transacción que valora la empresa en alrededor de 5.000 millones de euros.
Caruna distribuye electricidad a más del 20% de la población finlandesa y cuenta con una base de activos regulados de aproximadamente 2.500 millones de euros. Su marco retributivo está definido hasta 2031 y ofrece una rentabilidad regulada sobre los recursos propios cercana al 8%, según Iberdrola. La adquisición todavía no contribuye a las cuentas, porque está previsto que se complete en el primer trimestre de 2027.

