8 buenas razones para cambiar de trabajo a menudo

Uno de los mayores miedos de los trabajadores a la hora de buscar trabajo es parecer desesperados. Por ello, mucha gente se fuerza a permanecer en empleos que detestan por miedo a encadenar demasiados trabajos en sus currículums vitae. Sin embargo, parece haber una tendencia creciente en el mundo de la contratación laboral que valora que una persona haya ocupado distintos puestos en empresas diferentes, por las siguientes ocho razones:

8 buenas razones para cambiar de trabajo a menudo

1. Cuando uno permanece demasiados años trabajando para una determinada organización termina perdiendo el contacto con el mundo real. El campo de visión se estrecha hasta el punto de que tus prioridades solo tienen que ver con asuntos internos de la empresa (a quién han ascendido, a quién han subido el sueldo, a quién han despedido, cuál será tu próximo puesto…) en lugar de centrarte en el ancho mundo que se extiende más allá de las cuatro paredes de tu oficina. Uno de los mayores peligros de permanecer en un mismo trabajo demasiado tiempo es perder de vista qué está pasando en tu industria y, en general, en el mundo exterior.

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2. A menos que la compañía para la que trabajes esté creciendo a una velocidad pasmosa (el 30% anual o más) es difícil o incluso imposible que pueda aportarte las nuevas experiencias y retos que de forma natural experimentaríais cambiando de trabajo. Es mucho más difícil seguir aprendiendo y creciendo como empleado en una compañía que ya conocemos y nos es familiar que en una nueva organización.

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3. Es incómodo sentirse incompetente; por eso tendemos a olvidar que cuando más se aprende es cuando no sabemos cómo hacer las cosas. En el momento en el que nos sentimos cómodos en un trabajo nuestro cerebro se va a dormir; ya no necesitamos permanecer atentos y curiosos las veinticuatro horas. Sin embargo, cuando una persona cambia de trabajo a menudo (cada tres años o menos) nunca sale de su zona de confort.

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4. Cada vez que cambias de trabajo te ves obligado a restablecer tu valor y redefinirte en tus propios términos. Por eso, es posible que cambiando de trabajo puedas acceder a puestos que en tu actual compañía tardarías años en ocupar por su rígido sistema jerárquico.

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5. Cuanto más a menudo cambies de trabajo, más cómodo te sentirás en las entrevistas y, en general, en los procesos de selección. Por no hablar de que te convertirás un experto en el arte de negociar salarios.

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6. Cuando una persona cambia a menudo de trabajo se hace más selectiva y crítica con las empresas. Deja de conformarse con el primer trabajo que se le ofrezca, y comienza a evaluar a las compañías tanto como ellas le evalúan. Por ello no perderán el tiempo trabajando para alguien cuya visión de negocio no comparte o que no le va a aportar gran cosa a nivel profesional.

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7. Cuando uno se estanca en un mismo trabajo durante demasiados años corre el riesgo de llevar a cabo sus tareas de forma mecánica. Ya no hay nuevas ideas ni motivación. Por ello, es bueno cambiar de gafas de vez en cuando para volver a ser creativo y estar dispuesto a explorar nuevas opciones.

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8. Tener el nombre de varias empresas en el apartado “experiencia laboral” del currículum significa que has tenido la oportunidad de trabajar con y para multitud de personas en tu sector. Ello te proporciona una red de contactos y una reputación dentro de tu industria que es difícil conseguir de cualquier otro modo.

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