El origen de Castañer se remonta a 1776, cuando Rafael Castañer  (el tatarabuelo) comenzó con la manufactura artesanal de la alpargata. La empresa actual, evolución de su pequeño taller, fue fundada por Luis Castañer (hijo del primer Rafael) y su primo Tomás Serra en 1927 en Banyoles (Girona), pero un encuentro fortuito en una feria de París, en 1971, lanzó a la humilde alpargata a las pasarelas de la moda.

El matrimonio formado por Lorenzo Castañer e Isabel Sauras –siguiente generación– coincidió en la capital parisina con Yves Saint Laurent, quien le encargó hacer de la alpargata un zapato elegante y sensual con tacón. “Si YSL quiere una alpargata con cuña, ¡la tendrá!’, dijo mi padre, que era un hombre echado para adelante”, explica Rafael Castañer, actualmente Head of Desing de la compañía y responsable de todas las colecciones de la firma. “Ahí cambió todo. El diseñador francés decidió subirlas a la pasarela, y fue un éxito, lo que supuso el despegue de la marca en el mundo de la moda”.

Rafael es parte de la tercera generación de la firma de alpargatas (un zapato originalmente con suela de esparto y hoy de yute, una fibra de origen vegetal), cuyo trabajo, compromiso y visión de futuro han construido una gran marca internacional de calzado.

Rafael estudiaba Geografía e Historia, pero no tenía mucha vocación de docencia y al fallecer su padre en 1993, se incorporó, con 24 años, a la empresa familiar cuando esta salía de una suspensión de pagos provocada por una fallida aventura americana. “Sentí que mi deber era intentar ayudar, estar muy juntos para salir adelante. Mi primer encargo importante fue, con los números ya cerrados, un pedido de Muji de 80.000 bolsos de un modelo en cuatro colores, y todos cosidos a mano, para el mercado japonés. Fue como una lotería que nos cayó del cielo”. Más adelante representó a diferentes marcas de lujo, como Calvin Klein o DKNY, y en 2003 creó la colección de hombre Castañer, con la que tuvo un gran éxito y enseguida pudo venderlas en varias tiendas, como Santa Eulalia, La Colette o Gonzalo Comella.

En 2020 la empresa facturó 21 millones de euros. “Nuestra producción entre colección Castañer y marca blanca es de unos 250.000 pares al año, de los que el 80% se exporta; y disponemos de más de 700 puntos de venta en 61 países. Hemos vuelto a entrar en Japón, pero me gustaría estar más presente en Asia y, sobre todo, en la zona del Caribe, donde todavía hay bastante por trabajar”, señala.

Rafael Castañer, Head of Design de Castañer, posa para el objetivo de Forbes con una de sus icónicas alpargatas. Foto: Carlos Allende
Rafael Castañer, Head of Design de Castañer, posa para el objetivo de Forbes con una de sus icónicas alpargatas. Foto: Carlos Allende
Pasión desde niño

De niño ya le fascinaba conocer a los diseñadores que visitaban la fábrica y ver la mezcla de talento, el buen gusto y el saber percibir qué es lo que va a funcionar la próxima temporada. “Siempre me ha gustado mucho la creación, desde las series de compra de materia prima que se hacían en Bolonia, Milán y París, por cuyas tiendas me encanta pasearme. En estas ciudades he conocido a muchos diseñadores con los que tengo una buena amistad”. Su admiración se divide entre diseñadores como Nicholas Kirkwood, Rupert Sanderson, Pierre Hardy o Manolo Blahnik, con el que ha hecho varias colaboraciones.

“Pero también me gusta estar un poco al día, desde las webs, de lo que se mueve por el mundo, la venta con el cliente, e incluso tomar pedidos personalmente. Este año nos hemos inspirado en los años sesenta, que es un poco el inicio de Castañer, el resurgimiento de la marca. La batalla es intensa en todos los sectores, pero especialmente entre las marcas de moda asentadas, aunque creo que en el segmento hay bastante fairplay, por lo menos entre los que yo conozco”.

Hay marcas cuyo mérito radica en haberse convertido en el sinónimo absoluto de un producto, y las alpargatas son Castañer; la firma se ha erigido como el calzado de verano de moda. Su toque informal ha alcanzo un gran renombre internacional y han seducido a firmas de lujo como Chanel, Hermès, Gucci, Louis Vuitton y, por supuesto, YSL, que han recurrido al buen hacer, tradición y experiencia de la firma catalana para desarrollar este calzado artesanal tan exclusivo.

De Marinlyn Monroe a Kate Middleton

Entre las estrellas de Hollywood y celebrities que han lucido este calzado mediterráneo destacan nombres tan conocidos como Marilyn Monroe, Salvador Dalí, Penélope Cruz, Ava Gardner, Gwyneth Paltrow, Cary Grant, Jacqueline Kennedy, Catherine Deneuve, pasando por royals como Diana de Gales, Kate Middleton o la reina Letizia, que es una de las grandes fanáticas de estas alpargatas.

Para ganarse la confianza de estos clientes VIP, Rafael revela que les preparan “un gifting muy cuidado, con unas tarjetas personalizadas firmadas por mí. Todo muy personal y elegido, pero sin ser muy invasivos. Tampoco ha sido un gran esfuerzo, porque ellos son los primeros que se enamoran de la marca y de su carisma: tenemos una historia y todos los valores mediterráneos”. El resumen de Castañer: “Nosotros fuimos los primeros en sacar la alpargata del campo y ponerla en Fabourg Saint-Honoré y en la Quinta Avenida de Nueva York, y le dimos el toque chic y elegante”.

La pandemia ha golpeado con dureza a muchos sectores de la economía española, pero el ejecutivo de Castañer es optimista y se ha marcado una serie de objetivos para seguir progresando en los próximos años. “Queremos seguir creciendo en todos los canales. Uno de los valores de la empresa es el margen de desarrollo que tenemos. A pesar de todo el año pasado, soy optimista, porque la gente tiene ganas de salir, consumir, y por ello somos positivos”, afirma. “Somos una empresa con una tradición, un carácter mediterráneo, atemporal, pero con un punto de innovación”.