Andrew Cuomo , gobernador de Nueva York, ha bendecido con su firma una de las leyes más restrictivas de Estados Unidos para la popular plataforma de alquiler de viviendas compartidas Airbnb . En ella se prevén multas de hasta 7.500 euros a los usuarios de este tipo de servicio que violen la legislación, y que podrán denunciar los vecinos y dueños de las viviendas o las autoridades locales tras realizar una investigación en los distintos portales.

En realidad los alquileres en unidades multifamiliares durante menos de 30 días están prohibidos en Nueva York desde 2010 , aunque desde el principio se reveló como muy difícil de aplicar. El proyecto de ley para endurecer la legislación fue aprobado por el legislativo de Albany en verano , y llegó a manos del gobernador del Estado la pasada semana . Cuomo contaba con un plazo de 10 días para tomar la difícil decisión de apoyarla o vetarla.

Hace unos meses Airbnb puso en marcha una agresiva campaña en defensa de su modelo de negocio frente a las acusaciones . Temiendo lo peor, la semana pasada trataron de evitar que la sangre llegase finalmente al río presentando una iniciativa de autorregulación con la propuesta de crear un registro público para los propietarios que decidan ofrecer sus viviendas por un corto periodo de tiempo, limitando el número de casas completas que pueden alquilarse. Además, se ofreció a recaudar los impuestos. Pese a estos esfuerzos, finalmente Cuomo ha optado por dar su beneplácito a la nueva y restrictiva legislación .

Fue en abril de 2014 cuando la Fiscalía de Nueva York solicitó por primera vez información sobre las actividades llevadas a cabo por Airbnb, tras detectar que “hasta el 64% de las ofertas de apartamentos o habitaciones en el Estado que aparecían en su web podían ser ilegales” .

Cuando no habían pasado más que unas horas desde la firma de la nueva legislación, la compañía ha presentado una demanda federal recurriéndola, aseverando que la decisión adoptada causará a Airbnb “ un daño irreparable” . Lo cierto es que Nueva York es un mercado increíblemente potente para la plataforma: el pasado agosto la ciudad registró un total de 45.000 ofertas para compartir vivienda , a las que habría que sumar otras 13.000 si se hace el cómputo en el Estado completo. Sin embargo, esta nueva medida sí permite que sigan anunciándose los alquileres de habitaciones siempre y cuando el dueño permanezca en la vivienda.

“Hemos estudiado este tema de manera cuidadosa, pero finalmente hemos decidido prohibir expresamente estas actividades” dijo Rich Azzopardi , portavoz del gobierno de Nueva York, por medio de un comunicado. “Este tipo de plataformas comprometen los esfuerzos para promover y mantener viviendas a precios razonables al permitir que éstas sean utilizadas como hoteles sin regulación. Además, niegan a las comunidades ingresos significativos de impuestos , cuyo coste acaba redundando en los contribuyentes locales”.

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“La aprobación de la ley recompensa a un interés especial – la industria hotelera de precios desorbitados – e ignora las voces de decenas de miles de neoyorkinos” , denunció Josh Meltzer , jefe del departamento de política pública de Nueva York de Airbnb. “ La mayoría de los neoyorkinos ha recibido con los brazos abiertos el compartir su casa , y continuaremos luchando por una solución razonable y que funcione para la gente, no solo para los poderosos”. De hecho, desde la compañía han asegurado que tres cuartos de los neoyorkinos que alquilan sus casas a través de su plataforma lo hacen, precisamente, para poder costear sus propios e inasequibles alquileres . Justo lo contrario de lo que argumenta la oficina del gobernador, así como varias ONGs y asociaciones de vecinos.

“Nueva York está dando un paso audaz que esperamos que se convierta en un estándar tanto para el resto del país como para otros países del mundo que están luchando contra el impacto de Airbnb sobre el mercado de vivienda”, ha explicado Linda B. Rosenthal , asambleísta del partido demócrata Manhattan que ha dado amparo al proyecto de ley. Así, el principal temor de la compañía es ahora que la medida se propague como un virus por todo el país.