Casi todos los comercios minoristas podrían escribir un libro con las anécdotas que se suceden en sus establecimientos. Como aquella que nos cuentan en la joyería GR de Barcelona, adonde acudieron los padres de un joven casadero para encargar un Rolex GMT-Master II de acero, una pieza muy solicitada con la que querían felicitar a su hijo por su boda. Ocurrió que los padres de la novia tuvieron exactamente la misma idea, y el día de su pedida de mano el novio se encontró abriendo dos paquetes de GR con un reloj repetido en su interior. Solo quedó uno, porque tomó la decisión de devolver el otro reloj, claro está.

Es una de las curiosidades que se suceden en GR. Aunque esta joyería ubicada en la Diagonal barcelonesa es joven (ha cumplido cuatro años), acumula anécdotas como para tres capítulos de un libro. Nació de la unión de dos familias joyeras catalanas, Grau y Rabat, con Jordi Rabat, Gemma y Ricard Grau como socios. Desde los comienzos del negocio contaron con la tranquilidad que les aportó su asociación con Rolex, la empresa global con mejor reputación del mundo (con 78,4 puntos sobre 100), por delante incluso de la poderosa Walt Disney Company y de Google, según el ranking elaborado por la consultora Reputation Institute.

En virtud de su acuerdo, GR se convirtió en uno de los tres distribuidores de la firma independiente suiza en la ciudad condal, e instaló en su local un servicio de postventa de 40 metros cuadrados, el más grande de la urbe, en el que trabajan cuatro relojeros formados por Rolex. “Es un espacio a la vista de todos que invitamos a nuestros clientes a visitar y que les encanta, porque hablan con los relojeros, les enseñamos las máquinas que emplean, cómo se montan y desmontan los relojes, los pulidos que se les aplica… También les informamos de las novedades de la enseña, como que Rolex ha aumentado su garantía de dos años a cinco, lo que no ofrece ninguna otra”, dice Gemma Grau.

En GR, los productos que más éxito están cosechando entre su parroquia son los nuevos Cellini (los modelos Time, Date y Dual Time en oro blanco o Everose de 18 quilates), integrados desde este año en la colección más clásica de Rolex, que ha aumentado su tamaño hasta 39 mm de diámetro y luce caja de oro rosa. “Los de acero y oro también se venden muy bien, porque hay una tendencia hacia el oro desde hace algunos años. Y con respecto al Oyster Perpetual Lady-Datejust 28 mm con movimiento mecánico para mujer, Rolex ha hecho una propuesta de esferas muy atractivas con distintos colores (malva, verde…) que ha tenido mucho éxito, porque hay mujeres que se atreven con modelos más diferenciados. Nosotros también nos atrevemos siempre con las nuevas propuestas, diferenciándonos de un distribuidor más conservador”.

Gemma Grau
y sus socios reciben en su joyería a un cliente cada vez más informado. “Es algo positivo. Por ejemplo, en los mecanismos automáticos se puede producir un desajuste de minutos con el tiempo. Antes, los consumidores nos decían que su reloj se les retrasaba o se les adelantaba un poco, pero ahora ya saben porqué. Rolex ha modificado el intervalo de precisión de sus relojes: de los -4/+6 segundos por día del Control Oficial Suizo de Cronometría (COSC por sus siglas en francés) a los -2/+2 segundos por día. Este tipo de información la encuentran fácilmente y ahora nos preguntan menos por ello. También hay más conocimiento de las colecciones y de la marca. Los clientes buscan un valor seguro y no solo se mueven por la estética. De Rolex aprecian su fiabilidad y sus valores de precisión, hermeticidad y el hecho de que son relojes automáticos”.

[vc_posts_slider count=1 interval=3 slides_content=teaser slides_title=1 thumb_size=large posttypes=post posts_in=8833]