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SpaceX vs Tesla: la salida a bolsa que podría cambiar el liderazgo tecnológico

Una espectacular salida a bolsa de la empresa espacial de Elon Musk podría desviar la atención, el capital y el impulso narrativo de Tesla, cuya historia ya tiene dificultades para justificar su valoración.

Un cohete Falcon 9 de SpaceX despega con una carga de satélites en Florida. Getty.

Podría ser SpaceX.

Si la empresa de cohetes y satélites de internet de Elon Musk sale a bolsa con una valoración cercana a los 1,75 billones de dólares que se rumorea, no solo será una de las mayores OPV de la historia. También ofrecerá a los inversores de Tesla —cansados de esperar a que se materialicen las promesas del CEO— algo que no han tenido en mucho tiempo: una alternativa potencialmente más grande y atractiva para invertir en el “mito Musk”.

Sin duda, SpaceX —con una dirección sólida y constante bajo su histórica presidenta Gwynne Shotwell— se perfila como un activo más atractivo, con menos competidores directos y sin las incómodas preguntas trimestrales sobre cuándo Tesla podrá competir con Waymo en conducción autónoma o entregar realmente su robot estilo C-3PO.

“Hay muchos inversores de Tesla que consideran que SpaceX es una mejor inversión por varias razones”, afirma Ross Gerber, inversor en Tesla y CEO de Gerber Kawasaki, firma con más de 4.000 millones de dólares bajo gestión, en declaraciones a Forbes.

“Si vendo mis acciones de Tesla, nadie va a discutir que está sobrevalorada. Y si quiero comprar la promesa, voy a comprar SpaceX. Y eso es lo que la gente quiere hacer. Mucha gente cree que esto será dinero fácil.”

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Eso se debe en gran medida a que, a pesar de que Tesla sigue siendo rentable, está atravesando un cambio estructural respecto al negocio que construyó su marca —la venta de vehículos eléctricos—, que se ha estancado mientras espera que despeguen nuevas líneas centradas en la inteligencia artificial.

Esta situación quedó reflejada esta semana con los resultados del primer trimestre de la compañía con sede en Austin. El beneficio neto ascendió a 477 millones de dólares, un 16% más que el año anterior, cuando la marca se vio afectada por protestas contra Elon Musk y por la reducción de la producción del SUV Model Y debido a su actualización.

Sin embargo, esta cifra está muy por debajo de los beneficios de los tres trimestres anteriores, incluido el de 844 millones de dólares en el último trimestre de 2025.El negocio de baterías, uno de los puntos fuertes del año pasado, también se contrajo en el primer trimestre, con una caída del 12%. En conjunto, los ingresos aumentaron un 16% hasta los 22.400 millones de dólares, aunque también por debajo de los niveles registrados en los tres trimestres previos.

“Lo que estamos viendo con Tesla es una marca donde la fe está haciendo más trabajo que la estrategia —y la verdadera prueba es cuánto tiempo puede sostenerse esa dinámica.”

Tesla no registró ingresos procedentes de su reducida flota de robotaxis, que opera principalmente en Texas con conductores de seguridad humanos al volante. Del mismo modo, tampoco obtuvo ingresos por los robots Optimus durante el trimestre, otra de sus futuras fuentes de negocio, ya que aún no están en producción. No obstante, la compañía prevé invertir al menos 25.000 millones de dólares para hacer realidad las ambiciones de inteligencia artificial y robótica de Elon Musk. Las acciones cayeron un 3,6% hasta los 373,72 dólares el jueves y acumulan un descenso de aproximadamente el 17% en lo que va de año.

Tesla Cybertrucks frente a instalaciones de SpaceX en Hawthorne, California. © 2026 Bloomberg Finance LP

“Lo que estamos viendo con Tesla es una marca donde la fe está haciendo más trabajo que la estrategia —y la verdadera prueba es cuánto tiempo puede sostenerse esa dinámica”, afirma Gonzalo Brujó, CEO de Interbrand, firma que elabora un ranking anual sobre el valor y atractivo de las marcas globales, en declaraciones a Forbes. El valor de marca de Tesla se desplomó un 35% en 2025, en gran parte debido a la impopularidad de Elon Musk, vinculada a su papel en DOGE dentro de la administración de Donald Trump y a su apoyo a políticos europeos de extrema derecha.

“La marca perdió impulso a medida que su liderazgo pasó de ser un elemento diferenciador a convertirse en una distracción. Ahora que [Musk] es menos dominante en la conversación pública, parte de esa presión ha disminuido. Pero no ha provocado una recuperación. Simplemente ha evitado que la situación empeore”, señala Gonzalo Brujó. SpaceX, en cierto modo, podría ser una “copia al carbón” de lo que ocurrió con Tesla tras su salida a bolsa en 2010, según Dan Coatsworth, responsable de mercados de AJ Bell.

“Tesla tuvo una ventaja de pionero en los vehículos eléctricos. Se ganó una gran reputación y los accionistas obtuvieron importantes beneficios. Ahora, la competencia la está alcanzando e incluso superando en algunos aspectos”, explica. “Puede que alguien que lleve años en Tesla piense: ‘Ya he ganado dinero, y lo que está haciendo SpaceX es intentar conseguir una ventaja de pionero en la economía espacial, donde la distancia con sus rivales es ahora mismo muy grande’.”

El éxito de Elon Musk al crear el mercado moderno de vehículos eléctricos, el crecimiento de Tesla desde el lanzamiento del Model S en 2012 y sus constantes promesas de avances tecnológicos “a la vuelta de la esquina” han llevado a que la acción cotice a casi 200 veces sus beneficios previstos.

Del mismo modo, el llamado “efecto Musk” explica por qué su capitalización bursátil equivale a 12 veces los ingresos estimados de la compañía para este año, en torno a los 100.000 millones de dólares.

“Es una mejor acción meme porque no se puede cuantificar el espacio.”

Sin embargo, en comparación con SpaceX, eso parece conservador. La valoración proyectada de 1,75 billones de dólares en su salida a bolsa equivale a unas 80 veces sus ingresos estimados de 22.000 millones este año, impulsados principalmente por su negocio de internet satelital Starlink. Y aunque nuevas líneas de negocio como los centros de datos espaciales que ha prometido Elon Musk suenan atractivas, podrían no ser viables a corto plazo.

“Nuestras iniciativas para desarrollar capacidad de computación de IA en órbita y la industrialización en órbita, lunar e interplanetaria se encuentran en fases iniciales, implican una complejidad técnica significativa y tecnologías no probadas, y podrían no alcanzar viabilidad comercial”, señala un extracto de su documento S-1 citado por Reuters.

El amplio respaldo de Musk entre los inversores minoristas ha impulsado el entusiasmo por la salida a bolsa de SpaceX, pero Seth Goldstein, analista de Morningstar, quien considera que las acciones de Tesla están correctamente valoradas en los niveles actuales, no lo ve como un factor negativo para la compañía.

“No necesariamente veo que los inversores estén rotando de Tesla hacia SpaceX”, señala Seth Goldstein. “Desde un punto de vista institucional, es probable que veamos cierto ajuste en posiciones —incluidas algunas acciones de Tesla—, pero también en otros activos, para hacer espacio a SpaceX en las carteras.” Del mismo modo, Ben Kallo, analista senior de Baird que sigue a Tesla desde su salida a bolsa y mantiene una recomendación de Outperform, prevé que solo una minoría de inversores sustituya unas acciones por otras.

“Creo que algunos inversores individuales venderán acciones de Tesla para comprar SpaceX, pero la tendencia principal será que mantengan ambas posiciones. Es decir, ampliarán su exposición al ‘ecosistema Musk’ en su conjunto”, afirma. “Desde nuestro punto de vista, es probable que, en última instancia, las compañías terminen fusionándose por múltiples razones.”

No es el único que contempla esa posibilidad, que lleva más de una década sobre la mesa. Sin embargo, ese escenario también genera preocupación entre algunos grandes inversores institucionales que ya tienen participación en Tesla y previsiblemente la tendrán en SpaceX —en parte por inversiones previas en Twitter y xAI, integradas en la operación—. La inquietud principal gira en torno a la independencia de los consejos de administración y la capacidad de mantener controles efectivos sobre un líder tan controvertido como Elon Musk.

El robot humanoide Optimus de Tesla en AWE2026, en Shanghái, el 15 de marzo de 2026. NurPhoto vía Getty Images

“La realidad es que los problemas de gobernanza que estamos viendo en Tesla, y una relación formal entre Tesla y SpaceX, implican que esos mismos problemas de gobernanza continuarán en SpaceX”, afirmó a Forbes un miembro del consejo de un fondo público que posee acciones de Tesla y que casi con toda seguridad comprará SpaceX tras su salida a bolsa. La fuente habló bajo condición de anonimato, ya que la política del fondo le impide comentar inversiones concretas. La principal preocupación gira en torno a un “riesgo material” derivado del historial de problemas de gobernanza en la división xAI dentro de SpaceX.

Ross Gerber, cuya firma de inversión también tendrá participación en SpaceX a través de inversiones previas en Twitter y xAI integradas en la operación, coincide en que las compañías de Elon Musk acabarán fusionándose —y que habrá problemas hasta que eso ocurra—. “No se pueden gestionar dos empresas cotizadas sin enfrentarse constantemente a demandas por conflictos de interés, especialmente cuando son compañías que se venden productos entre sí”, señala.

Y dado que xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, está integrada en SpaceX, “tienes el cerebro de Tesla, Grok y [Optimus] todo bajo SpaceX. Eso no tiene mucho sentido. Nunca lo tuvo”, afirmó Ross Gerber. “Tienen que unirse. Y si SpaceX sale a bolsa antes de que eso ocurra, será complicado cuando finalmente se integren.”

Por ahora, Gerber prevé más entusiasmo a corto plazo por SpaceX. “Es una mejor acción meme porque no se puede cuantificar el espacio. Si vas a ser una acción meme, quieres estar en una industria que no se pueda medir realmente.”

Phoebe Liu contribuyó a este reportaje.

Este artículo se ha publicado originariamente en Forbes.com

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