Uno de los juzgados de Primera Instancia al norte de Madrid estará este miércoles bajo el foco del sector bancario europeo. El juicio por la demanda que interpuso Andrea Orcel contra el Banco Santander iba a tener lugar este 10 de marzo. El juicio ha quedado aplazado, hasta nuevo aviso, por posibles contactos estrechos con casos de covid.

Cuando haya nueva fecha, el juez analizará si el fichaje frustrado del banquero italiano por parte del banco de Ana Botín debe ser compensado con la millonaria indemnización que reclama. Antes de que llegue la fecha, recordamos cinco claves de un caso que ha mantenido en vilo al sector bancario desde 2019:

¿Quién es Andrea Orcel? 

Andrea Orcel (Roma, 1963) es un banquero de inversiones y ejecutivo financiero italiano. Su relación con el Banco Santander es antigua. Emilio Botín contó con él como asesor durante años y su hija, Ana Botín, mantuvo los lazos cuando se puso al frente de la entidad tras el fallecimiento de su padre.

Orcel estuvo más de dos décadas en Merrill Lynch, labrando desde la City londinense su exitosa reputación global gracias a capitanear operaciones como la fusión del banco con Bank of America. En 2012 dio el salto a UBS, entidad de la que era consejero delegado para la unidad de banca de negocios cuando Banco Santander anunció su fichaje en septiembre de 2018 como CEO. El italiano iba a desembarcar en el banco con una posición de número dos de Ana Botín, después de que Rodrigo Echenique, presidente de Santander España, decidiera dejar sus funciones y José Antonio Álvarez fuera promovido al puesto de Echenique. 

Para su desembarco en el Santander era necesario atar un par de cabos: rescindir el contrato con UBS, lo que implicaba definir quién pagaría a Orcel los 50 millones de un bonus pendiente por su labor en el banco suizo; y que el BCE diera su visto bueno preceptivo. Además, la junta general de accionistas debía ratificar el nombramiento.

¿Por qué demanda a Banco Santander?

La disputa legal entre Orcel y Banco Santander comenzó en el verano de 2019, cuando el banquero demandó al banco de Ana Botín por su fallida contratación. La oferta lanzada por el banco español hizo que abandonara su puesto en UBS y Orcel reclama el cumplimiento del contrato o el pago de daños y perjuicios por un monto cercano a 112 millones de euros, incluyendo el sueldo que dejó de cobrar en el banco suizo y que podía haber percibido al empezar a trabajar en el Santander.

El banco que preside Ana Botín alega que solo se realizó una oferta, pero nunca se llegó a firmar un acuerdo definitivo. Además, tras renunciar a su fichaje, explicó que en la carta en la que ofrecía a Orcel el puesto de trabajo le exigía “sus mejores esfuerzos” para reducir el coste para el Santander de su compensación diferida de 50 millones pendiente de su anterior puesto.

UBS había accedido a pagarle 13,7 millones, pero Orcel se negó a que eso sirviese para reducir el coste de su nombramiento, aseguró el Santander en un comunicado en julio de 2019. Banco Santander estaba dispuesto a entregarle acciones de la propia entidad por un máximo de 35 millones, pero mantuvo siempre su posición de que era necesario que redujera el monto del bonus pendiente.

Aunque el Santander trató de negociar con él un acuerdo tras renunciar a su fichaje la situación escaló hasta llegar a los tribunales. El pasado mes de septiembre fracasó el intento de un acuerdo extrajudicial y abocó a ambas partes a dirimir su disputa ante el juzgado madrileño. 

¿Y por qué se ha convertido en algo personal?

La demanda del italiano insinuaba que la negociación para sumarse a las filas del Santander saltó por los aires cuando en la entidad vieron amenazado el rol de Ana Botín, como explicó El Confidencial. El equipo de Botín, con Echenique al frente, habría detectado las intenciones del banquero italiano y esto, sumado al impacto reputacional de tener que pagar 50 millones por ficharle, hizo que se valorara como adecuado dar marcha atrás en la contratación. 

A penas cuatro meses después de anunciar su fichaje, el Santander daba por finalizada la negociación al ver inasumible pagar el bonus diferido que se había comprometido a pagar UBS y alegando “pérdida de confianza” en el banquero italiano tras conocer que había grabado sin consentimiento sus conversaciones privadas con Ana Botín, una conducta totalmente reprochable para alguien que iba a ser el nuevo CEO de la entidad.

¿Cómo será el juicio?

La cita tendrá lugar este miércoles a las 10 de la mañana en el juzgado de Primera Instancia número 46 de Madrid. Está previsto que se celebre en una única sesión en la que comparecerá Ana Botín en calidad de representante de Banco Santander.

Además, en calidad de testigos, han sido citados el exdirector de Recursos Humanos del Santander, Roberto di Bernardini; el director global de Compensaciones de UBS, Mark Shelton; el presidente de UBS, Axel Weber, y el secretario general y del consejo de Banco Santander, Jaime Pérez Renovales. Orcel no está citado, aunque no se descarta su presencia.

La jornada se dividirá en tres partes: las partes podrán aportar nueva documentación o modificar la existente si hubiera habido algún cambio desde que se presentó la demanda al inicio de la vista; después demandante y demandado podrán interrogar a los testigos; y se cerrará la jornada con las conclusiones finales, dejando el juicio visto para sentencia.

El fallo puede demorarse algunos meses, plazo habitual en este tipo de procedimientos.

¿Qué se juega Orcel?

Más allá de la indemnización, la reputación del banquero italiano se dirime también en este juicio ahora que afronta su nuevo desafío profesional como consejero delegado de UniCredit. Las acusaciones cruzadas entre el banquero italiano y el Santander han comprometido la figura de Orcel y el banquero tiene todavía que ser refrendado en el nuevo puesto.

El juicio tiene lugar apenas un mes antes de que los accionistas de la entidad italiana, la mayor del país por volumen de activos, voten el nombramiento de Orcel tras la propuesta del consejo de administración el pasado mes de enero.