Mango ha registrado una facturación de 1.842 millones de euros en 2020, lo que supone una caída del 22% debido a la pandemia, con el 42% de los ingresos provenientes del canal en línea, tras crecer un 36% y alcanzar los 766 millones de euros, según ha comunicado este lunes la compañía.

La caída en las ventas ha significado una disminución interanual de los ingresos de 550 millones de euros; mientras que el EBITDA se ha mantenido en los mismos niveles que el año precedente, con 193 millones.

En este sentido, el CEO de la compañía, Toni Ruiz, ha puntualizado que se debe a la aplicación de las normas contables NIFF 16, y que el dato comparable habría pasado de 194 millones en 2019 a 24 millones en 2020.

El resultado bruto tras la aplicación de gastos financieros y ajustes contables fue de 110 millones negativos frente a unos beneficios de 41 millones el año anterior, ante los que Ruiz se ha mostrado “contento” tras un año que ha definido de intenso y duro para el sector de la moda, uno de los más afectados por el coronavirus.

La pandemia ha provocado que las más de 2.220 tiendas de Mango en todo el mundo estuvieran cerradas de media 70 días, el 23% del total.

Por otro lado, en el momento álgido de la pandemia en primavera, el 80% de los trabajadores de Mango se tuvieron que acoger a los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y las diferentes alternativas de cada país.

Buen hacer

Ruiz ha destacado “la buena gestión” que ha hecho la empresa durante la pandemia ya que la contracción de las ventas podría haber provocado unas pérdidas de 300 millones de euros.

El ejecutivo ha subrayado especialmente el ahorro en los alquileres de las tiendas y en la gestión del personal, que han permitido una reducción del gasto de 230 millones de euros.

Además, ha apuntado que “en el peor año de la historia de Mango no se ha quemado caja” y que la deuda neta bancaria ha descendido un 20% (de 194 a 156 millones).

Mango activó una serie de medidas que permitieron obtener una reducción de gastos operativos de la compañía por valor de 230 millones de euros, y se reforzó la tesorería a través de un préstamo ICO por valor de 240 millones de euros.

Caen las ventas físicas un 43%

El cierre obligado y las restricciones a las tiendas provocaron un descenso del 43% en las ventas, lo que Ruiz ha calificado de “auténtica bestialidad”, aunque las ventas en línea han compensado en parte este descenso.

En este sentido, la página web de la empresa sumó más de 700 millones de visitas durante el año, una cifra que prevé aumentar con acuerdos con otras marcas que puedan complementar la oferta de la empresa en categorías en las que no produce prendas.

El primer acuerdo se firmó en febrero de este año con Intimissimi, y aunque Ruiz afirma que han recibido una gran cantidad de interesados, también destaca que la empresa no quiere “banalizar el sitio web” y sólo ofrecerán productos que interesen a sus clientes.