Nos recibe con vaqueros, deportivas, camisa blanca y americana. Hoy es viernes y podría considerarse como una cortesía del casual friday, pero lo cierto es que en los headquarters de MasOrange se respira una atmósfera moderna, relajada y casual, quizá herencia de aquella pequeña startup tecnológica –MASMOVIL– con la que empezó este apasionante viaje empresarial, hace ahora justo veinte años.
En sus zapatillas blancas, Meinrad Spenger –nacido en 1975 en Seckau, un pequeño pueblecito de los Alpes austriacos donde lo habitual durante su niñez era moverse con esquíes– lleva impreso el nuevo logo de MasOrange (+ O), el operador líder en nuestro país por número de clientes (más de 30 millones). La compañía de la cual es hoy CEO surgió hace dos años tras la fusión entre MASMOVIL y Orange, dando lugar a un gigante de las comunicaciones que factura aproximadamente 7.600 millones de euros al año.
Meini (diminutivo por el cual casi todo el mundo se dirige a él) recibe y saluda al equipo de Forbes en perfecto español –habla también alemán, su idioma natal, inglés y algo de italiano– y nos invita a pasar a su luminoso despacho, de amplias paredes de cristal. Afincado en nuestro país desde hace más de dos décadas –llegó por primera vez a España, concretamente a Málaga, en 1998 para hacer un curso de castellano–, y luego de manera permanente en 2006 para fundar MASMOVIL, está casado con una española y tiene dos hijas.
Antes de nada, ¿cómo valora este galardón Best CEO 2025?
Estoy muy agradecido a Forbes por este reconocimiento y también a todo el equipo de MasOrange porque este premio representa el talento, esfuerzo, motivación y los logros conseguidos por todos ellos. Yo estoy aquí por el equipo. Además, esta distinción nos ayuda a reforzar nuestro compromiso para seguir creando cosas útiles y hacer de MasOrange no solo la mejor empresa ‘de España’, sino también la mejor empresa ‘para España’. Tenemos un compromiso social y medioambiental muy importante y creemos que podemos continuar generando impacto positivo a la sociedad.
Como CEO, usted está obligado a asumir grandes responsabilidades y tomar muchas decisiones. ¿Cómo definiría su estilo de liderazgo?
Mi estilo directivo ha ido evolucionando bastante a lo largo de los años. Estoy seguro de que, inicialmente, no fui el mejor líder, pero espero haber mejorado con el tiempo. Probablemente tuve los típicos defectos iniciales de una persona todavía con inseguridades y falta de experiencia en gestión de equipos: intentar tener razón siempre o demostrar que podía hacer las cosas bien. Con el tiempo te das cuenta de que el ego no es tan importante, que estar siempre en el centro de atención no es necesario ni bueno para la empresa. Ahora, como CEO, lo que intento es ser coherente con nuestros valores de compañía, unos valores que están muy claros y definidos y que conoce toda la organización: poner al cliente en el foco, fomentar la actitud positiva, la colaboración y el pragmatismo. Básicamente, queremos gente que haga cosas y, sobre todo, cosas útiles. Así que yo, como líder, intento apoyar al equipo en perseguir estos logros. De alguna manera, prefiero ser un servant leader y actuar de forma coherente en esta dirección.
He leído en alguna entrevista suya que trabajó como carpintero de joven. Quizá esa idea de promover ‘cosas útiles’, propio de los oficios artesanos, haya influido en su carácter directivo.
Seguramente, sí. Aprender a hacer cosas con tus propias manos es una experiencia muy positiva para todo el mundo. A mí me sirvió para darme cuenta de que algo –un mueble, una mesa, una silla, un proyecto, lo que sea– si no está terminado del todo –si le falta una pata, por ejemplo– no sirve para nada. De ahí, quizá, me venga el foco por acabar las cosas, y que además sean útiles y generen valor. Creo que eso es un elemento diferencial nuestro. Además, trabajamos con visión a largo plazo y no para optimizar el beneficio a corto plazo perjudicando el futuro.
Todo empezó en 2006, hace ahora justo 20 años, cuando funda MASMOVIL, una pequeña startup de telefonía que ha terminado por convertirse en todo un caso de éxito.
Bueno, esta historia de 20 años no ha sido una historia de éxito desde el principio al fin. La primera mitad fue muy, muy difícil. Durante los primeros seis o siete años, simplemente luchamos por sobrevivir. Cada día, cada mes, buscábamos pequeños inversores, accionistas, familiares o amigos con el argumento: “Oye, si no nos ayudas, no vamos a poder pagar las nóminas del mes”. Ahora, visto en retrospectiva, estos inicios tan duros probablemente han sido útiles y hayan servido para aprender a gestionar los recursos con prudencia, ser más eficientes y crecer –no tanto regalando móviles– como dando un buen servicio. Esta trayectoria ha formado nuestro ADN y es nuestra razón de ser. La misma hoy que hace 20 años: dar un servicio excelente a nuestros clientes. Y eso se refleja en nuestra visión, queremos ser líderes en satisfacción de los clientes, en talento y en impacto positivo.
Y en estos 20 años, ¿qué hitos cree que han marcado su trayectoria profesional?
Ha habido muchos. El primer hito fue que el regulador en España, la CMT (Comisión del Mercados de las Telecomunicaciones), hoy CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) decidió en enero del 2006 abrir el mercado español a nuevos actores; concretamente a operadores sin antenas ni redes propias. En ese momento, dos amigos, un noruego y un austríaco, llegamos de fuera para crear MASMOVIL. Posteriormente, el lanzamiento comercial en febrero de 2008 que nos hizo pasar de las presentaciones a la realidad intentando ganar clientes. Recuerdo que otro momento muy importante para nosotros fue la incorporación al MAB (Mercado Alternativo Bursátil; hoy, BME Growth), la Bolsa para pymes que nos ayudó a lograr el apoyo de inversores aquí en España y acelerar el proyecto. Otro hito muy relevante para nosotros fue la compra de un operador con redes y antenas, Yoigo [en junio de 2016 por 612 millones de euros], lo que nos dio la oportunidad de gestionar infraestructuras, redes móviles y –más tarde– fibra óptica de banda ancha. Estos hitos han sido decisivos y a partir de ahí, gracias a un gran equipo, pudimos gestionar el crecimiento, algo muy importante en un sector –el de las telecomunicaciones– que ha decrecido un 35% en sus ingresos en los últimos 15 años. MasOrange es un proyecto de crecimiento y en el 2025 hemos conseguido aumentar nuestros ingresos, clientes y rentabilidad.
«Como CEO, prefiero ser un ‘servant leader’, con el tiempo te das cuenta de que el ego no es tan importante»
Y llegamos a 2025, el año de la fusión entre Orange y MASMOVIL, dando lugar a MásOrange. ¿Por qué y cómo surge esta posibilidad?
En este sector el tamaño es relevante, la escala importa. ¿Por qué? Porque es un sector que exige mucha inversión en las redes y tiene unos costes fijos muy altos. Sin embargo, dar servicio a muchos más clientes con la misma red no aumenta demasiado los costes. Gracias a esta fusión, MasOrange da servicio a más de 30 millones de clientes móviles lo que hace que nuestra red móvil es hoy mucho más eficiente y, en consecuencia, tenemos mayor capacidad de inversión y de innovación. Y se nota, actualmente lideramos aspectos relevantes como la calidad de la red móvil y la de fibra óptica o internet en casa. Hemos sido los primeros en España en lanzar el 5G Advanced, una especie de puente entre el 5G tradicional y el futuro 6G. En ese sentido, podemos ofrecer servicios innovadores que otros no pueden dar, como por ejemplo un servicio de localización que apenas tiene un margen de error de 10 centímetros en el exterior. Todo este empuje para ser pioneros en traer los servicios más innovadores a España ha sido posible gracias a la creación de MasOrange. Además, en poco tiempo y con el grupo Orange como socio, más allá de ser campeones nacionales, hemos adquirido un ADN europeo e internacional. ¿Por qué? Porque ellos tienen presencia en 26 países –8 en Europa, 16 en África–, lo que nos ha da un know-how, una experiencia y un acceso a servicios innovadores muy interesante. Para las empresas, por ejemplo, Orange tiene una empresa líder en Ciberseguridad en Europa, lo que da garantías de un buen servicio de innovación y de crear valor para nuestros clientes.

Vivimos en un entorno urbano hiperconectado, pero luego está la realidad de la España vaciada. Sé que es un tema social en el que desde MasOrange se hace mucho hincapié.
Es parte de las iniciativas en las que estamos invirtiendo para crear un impacto positivo real en las personas. Por un lado, intentamos fomentar el conocimiento en nuevas tecnologías y habilidades digitales. El año pasado, formamos a más de 50.000 personas en el uso de nuevas tecnologías y aplicaciones. Es algo muy importante, debemos avanzar todos juntos como sociedad para que nadie se quede atrás en el uso de las tecnologías. Otro tema muy relevante para nosotros es la protección de los menores en el uso de las pantallas. No solamente hacemos cursos de formación, también tenemos servicios y productos propios que protegen a la infancia como TuYo en la marca Orange. Y luego la conectividad en el ámbito rural es clave para asegurar que la población de la España vaciada puede quedarse en su pueblo a vivir y trabajar. En este sentido, conectamos poblaciones muy pequeñas con 5G y fibra. Acabamos de conectar con 5G del Valle de Valdeon en León y Abanto, un pueblo de Zaragoza que nunca antes habían tenido cobertura móvil. Esto es crear valor de verdad.
La inteligencia artificial, la IA, se ha convertido en un concepto omnipresente en la revolución tecnológica. ¿Cómo se afronta desde MásOrange la implantación de esta nueva herramienta?
Creo que somos la empresa mejor preparada en España para crear valor alrededor de la IA. ¿Por qué? Porque tenemos más clientes que nadie, ninguna otra empresa gestiona más de 30 millones de clientes. Si lo combinamos con un talento tecnológico avanzado para la gestión y operación de datos –un Big Data coherente, limpio y de calidad– obtenemos una base sobre la que desarrollar casos de uso. Hace 6 o 7 años que utilizamos la IA. En este sentido, podemos ayudar desde a las empresas pequeñas hasta las más grandes del IBEX a crear un data coherente y de calidad para desarrollar casos de uso o gestionar agentes de IA. Incluso asesoramos a las administraciones públicas. De hecho, con el apoyo de la Xunta de Galicia estamos creando una plataforma agéntica para pymes que no tienen la capacidad tecnológica ni el conocimiento para desarrollar agentes o casos de uso.
«Creo que somos la empresa mejor preparada en España para crear valor alrededor de la IA»
Y ya para terminar, ¿hacia dónde cree que va el negocio de las telecomunicaciones en los próximos años y qué papel puede protagonizar MasOrange en este futuro?
Tenemos una gran oportunidad como compañía. El servicio de las telecomunicaciones, la conectividad, tiene un grado de resiliencia muy alto. Todo el mundo en su vida personal o profesional necesita conectividad; de hecho, es la base para las nuevas tendencias. Por ejemplo, sin conectividad la IA no sería realmente inteligente, sino solamente artificial; los robots humanoides no funcionarían sin conectividad y la IoT tampoco. Todo esto nos da la oportunidad de –además de ofrecer esta infraestructura básica de las redes– poder construir servicios por encima de la red. Ahora mismo, por citar solo algunos casos, somos un partner muy atractivo para las empresas españolas en términos de ciberseguridad, de servicios en la nube, por ejemplo, en nubes soberanas en España, en IoT (Internet de las Cosas) o en otros servicios tecnológicos en los que hace cinco años no estábamos tan preparados como lo estamos ahora. Ahora sí lo estamos porque al no tener “legacy”, siempre podemos ofrecer lo mejor del mercado. Me gustaría además añadir otra reflexión que creo que es muy importante. Todos somos conscientes de que muchos de los vídeos que llegan a nuestras pantallas no son reales, sino fake. ¿Cómo vamos a controlar o diferenciar qué es real y qué no lo es? Los operadores de telecomunicaciones tenemos la capacidad de verificar si una persona existe o no; y eso nos da una palanca, una relevancia muy importante. En definitiva, tengo la esperanza de que vamos a cambiar la tendencia decreciente de los últimos 15 años y experimentar una subida notable de ingresos y de creación de valor, tanto para nosotros, el sector, como para la sociedad en general.
Fotografía de: Jaime Partearroyo

