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Puig redibuja su poder interno: siete fichajes, nueva estructura y una operación histórica en el horizonte

La compañía amplía su comité ejecutivo a doce miembros, refuerza áreas clave con perfiles históricos y se prepara para una posible integración con Estée Lauder.

Archivo - El presidente de Puig, Marc Puig. - Alberto Paredes - Europa Press - Archivo.

Puig no está simplemente reorganizando su cúpula: está preparándose para una nueva era. Y lo hace con movimientos quirúrgicos en uno de los momentos más delicados -y decisivos- de su historia reciente: la posible integración con Estée Lauder.

La compañía catalana ha acometido una remodelación profunda de su comité ejecutivo que va mucho más allá del relevo en la primera línea. El ascenso de José Manuel Albesa como único consejero delegado y el paso atrás de Marc Puig han sido solo la superficie de un cambio estructural que añade siete nuevas incorporaciones y amplía el órgano de dirección de ocho a doce miembros. No es un ajuste. Es un rediseño del poder.

Un relevo pensado para algo más grande

El nombramiento de Albesa como CEO único no responde solo a una lógica interna. Marca una separación clara entre la gestión operativa y la estrategia corporativa. Mientras Albesa asume el día a día, Marc Puig se reserva un rol más cercano al de un chairman ejecutivo, con foco en operaciones de alto nivel. Entre ellas, una especialmente relevante: la negociación con Estée Lauder, que podría redefinir el mapa global de la perfumería.

A su lado, otra figura clave en este tablero es Joan Albiol, histórico director financiero desde 2009, que cede el puesto a Miquel Ángel Serra pero mantiene influencia como secretario del consejo y responsable de áreas legales y M&A. Traducido: menos gestión, más estrategia.

Siete nombres para una nueva arquitectura

La renovación no se limita a relevos. Puig ha aprovechado el momento para redefinir su estructura interna y reforzar áreas clave con perfiles de peso.

Uno de los movimientos más simbólicos llega tras la salida de Demetra Pinsent, hasta ahora CEO de Charlotte Tilbury durante 14 años. La respuesta de Puig ha sido clara: integrar aún más la marca en el grupo.

Entran en el comité:

  • Charlotte Tilbury, fundadora y alma creativa de la firma.
  • Kaatje Noens, veterana de Puig desde 2002, ahora al frente del negocio de la marca.

Pero el cambio más profundo está en la creación de nuevas presidencias que reordenan la compañía por categorías y geografías:

  • Ana Trias (en Puig desde 2004): presidenta de marcas Prestige y Fashion
  • Thomas James (desde 2010): presidente de Niche y Wellness
  • Pilar Trabal (desde 2001): presidenta de la región EMEA
  • Pedro Escudero (desde 2001): presidente de Americas

No son fichajes externos: son perfiles de largo recorrido. Puig no busca revolucionar su ADN, sino reforzarlo desde dentro.

De empresa familiar a jugador global

El comité mantiene figuras clave como Eugenia de la Torriente (Comunicación), Marine de Boucaud (Recursos Humanos), Marc Toulemonde (dermatología) y Javier Bach (Operaciones), garantizando continuidad en áreas críticas.

Pero el mensaje es otro: Puig está evolucionando desde una estructura más compacta hacia una organización más compleja, más internacional y más preparada para integraciones de gran escala.

La operación con Estée Lauder: cifras y poder

Todo este movimiento tiene un telón de fondo evidente. Las conversaciones con Estée Lauder avanzan, aunque sin detalles oficiales sobre la fórmula final.

Algunos datos ya empiezan a dibujar el posible escenario:

  • La familia Puig tendría alrededor del 21,7% del capital de la nueva compañía
  • Estée Lauder controlaría aproximadamente un 26,7%
  • La operación podría implicar una prima del 30% sobre el valor de Puig

Quedan incógnitas clave: estructura societaria, reparto de poder, encaje operativo. Pero hay algo claro: no será una simple adquisición. Será una integración entre dos gigantes con culturas y modelos distintos.

2026: un año de transición con mucho en juego

Mientras se despeja el futuro, la nueva cúpula tendrá una responsabilidad inmediata: gestionar el presente. Como mínimo, será la encargada de pilotar los resultados de 2026, un ejercicio que puede marcar el tono de la futura compañía. Porque en operaciones de este calibre, los números importan tanto como la narrativa.

Lo que Puig ha hecho no es solo reorganizar su equipo. Ha alineado su estructura con una ambición mucho mayor. Más capas directivas. Más especialización. Más músculo internacional.

Todo apunta a lo mismo: dejar de ser un gran grupo familiar europeo para convertirse en un actor global de primer nivel en belleza y perfumería. Y en ese tránsito, cada nombre, cada cargo y cada decisión cuenta.

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