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Invertir en la sociedad

CaixaBank plantea un modelo que combina rentabilidad con responsabilidad social, impulsando la inclusión financiera y proyectos para mejorar la vida de colectivos vulnerables.

Detrás de una entidad financiera no hay solo balances y resultados trimestrales. Hay historias que empiezan cada mañana al abrir una oficina, con una consulta en la app o al acompañar a quien necesita ayuda frente a un cajero. En ese terreno donde la banca se une con la vida cotidiana, CaixaBank plantea su estrategia: hacer compatible rentabilidad con responsabilidad social. Su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, lo resume así: “Algo más que un banco, una entidad con valores profundos, capaz de tener éxito en el negocio, obtener buenos resultados, crecer y, al mismo tiempo, aportar una dimensión social”. Este propósito se sostiene gracias a más de 42.000 personas que trabajan en la mayor red de oficinas bancarias de España (más de 4.250), hacen posible la app financiera mejor valorada, o asesoran tanto a grandes empresas como a clientes en pequeños pueblos de la España vaciada.

El compromiso social se traduce en iniciativas concretas: su red de oficinas móviles da servicio a más de 1.400 poblaciones sin sucursal bancaria. A esto se suma MicroBank, el banco social de CaixaBank, especializado en créditos para personas y proyectos con dificultades para acceder al sistema financiero tradicional. En 2025, invirtió más de 2.400 millones de euros en cerca de 280.000 operaciones, consolidándose como uno de los principales bancos de microcréditos en Europa.

En paralelo, la entidad impulsa programas de emprendimiento rural como Tierra de Oportunidades, que combina apoyo económico, formación y acompañamiento para facilitar la puesta en marcha de pequeños negocios. El objetivo es reducir las barreras de acceso a la financiación en entornos rurales y contribuir a la generación de empleo local. “Tenemos una manera de hacer banca centrada en la inclusión financiera, —sostiene Gortázar—, tanto por nuestra presencia como por nuestro compromiso de no abandonar municipios allá donde estamos y, también, en la inclusión social”.

Casi la mitad de la plantilla de CaixaBank participa como voluntarios en actividades para ayudar a colectivos en situación de vulnerabilidad. Especialmente durante el mes de mayo, cuando se celebra el Mes Social.

En un contexto de envejecimiento, brecha digital y diversidad funcional, la accesibilidad deja de ser un extra. Ofrecer oficinas adaptadas, lenguaje claro y personal formado para asegurar que cualquier cliente pueda utilizar los servicios de forma autónoma es ya una necesidad. En el marco de la Ley Europea de Accesibilidad, la entidad ha reforzado su banca social con medidas adicionales, como el servicio gratuito de videointerpretación en lengua de signos SVisual, que facilita la atención a clientes con discapacidad auditiva mediante intérpretes especializados.

Más allá de la financiación, CaixaBank participa en programas que pretenden mejorar la vida de colectivos vulnerables. Su compromiso social se canaliza a través de la Fundación ”la Caixa”, que apoya a más de 5.000 entidades y promueve iniciativas como Ningún Hogar sin Alimentos. Además, desarrolla proyectos propios como ReUtilízame, para fomentar la donación y la economía circular, y El Árbol de los Sueños, que las pasadas Navidades repartió más de 35.000 regalos a niños y mayores.

También apuesta por los jóvenes con programas de prevención de adicciones y formación en valores, y promueve la FP a través de CaixaBank Dualiza, que conecta las necesidades de las empresas con la capacitación de nuevos profesionales. Dualiza ha llevado a cabo más de 4.000 actividades con centros educativos y ha formado ya a 54.000 estudiantes.

Además, por tercera vez, CaixaBank ha renovado su respaldo al Plan de Apoyo al Deporte Objetivo Paralímpico y al Comité Paralímpico para promover un deporte más diverso, accesible y lleno de oportunidades para todos.

Gracias a su enfoque social, CaixaBank ha recibido el Premio Forbes Best Reputation 2026 y la certificación de AENOR, que avala el impacto real de sus iniciativas, convirtiéndola en la primera entidad financiera en recibirlo. Además, la revista Global Finance la ha distinguido por su apoyo a la sociedad y su papel en el mercado de bonos sociales y sostenibles.

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