Nunca llueve a gusto de todos. Aunque en esta ocasión podríamos decir que tampoco nunca brilla el sol a gusto de todos. Si el cambio de estaciones habitualmente hace florecer unos negocios mientras que otros terminan su temporada y se quedan en barbecho esperando a la reapertura o a impulsar sus ventas meses después, la borrasca Filomena ha sido el claro ejemplo de cómo afectan los cambios meteorológicos a los negocios.

Mientras que en algunos sectores las pérdidas han sido millonarias, arrebatando, por ejemplo, 100 millones de euros a los comercios al coincidir con rebajas (el fin de semana de mayor concentración de ventas del año), otros «han hecho el agosto». Y es que ante la imposibilidad de consumir algunos servicios o productos, otros han subido como la espuma en un intento forzado por volver, de la manera más inmediata, a la normalidad.

Desde los fenómenos meteorológicos hasta las condiciones laborales, hay diferentes factores que influyen en la manera de consumir a lo largo del año. Según un estudio publicado por El Observatorio Cetelem a finales de 2019, «las condiciones meteorológicas son un factor fundamental que nos influye a la hora de hacer determinadas compras. Empezando por la ropa, hasta nuestros hábitos alimenticios».

Buena cuenta de ello dio la borrasca Filomena. Se calcula que los daños causados por el temporal han dejado unas consecuencias que superan con creces los 2.000 millones de euros. Mientras que solamente en Madrid la hostelería y restauración perdía 70 millones debido a la imposibilidad de continuar con su actividad, otros sectores, especialmente servicios, aprovechaban esos días para hacer caja.

Es el caso, por ejemplo, de los negocios de maquinaria quitanieves (solo en la Comunidad de Madrid fueron necesarias 135 y 6.220 operarios), la venta masivas de palas, que aumentó su demanda un 800%, o los talleres como Carglass:  los daños provocados por las caídas de árboles sobre los vehículos, las roturas por los cambios de temperaturas u otros desperfectos causados por la nevada obligaron al cambio o a la reparación de las lunas de los coches afectados.

Los que ‘hacen el agosto’ durante el verano

A pesar de haber sido un verano atípico, la llegada de las altas temperaturas disparó, como es habitual, la venta de aparatos de aire acondicionado y piscinas hinchables. Éstas últimas fueron las grandes ganadoras en un verano donde parte de las Comunidades Autónomas tomaron la medida de no abrir sus piscinas municipales con el objetivo de evitar contagios.

En el mes de mayo las ventas de piscinas y otros elementos de jardín como barbacoas, tumbonas o spas hinchables se habían disparado un 350% respecto al año anterior en un alarde por intentar hacer el verano más raro de nuestras vidas lo más cómodo y entretenido posible.

Las bebidas refrescantes son otros de los artículos que ocupan el podio en cuanto a las ventas veraniegas.  Según un estudio publicado por el portal Statista, el agua, la cerveza, los refrescos o los helados son algunos de los alimentos que proliferan en las neveras de los españoles en la temporada estival.

«Durante el verano de 2018 los hogares españoles destinaron más de 430 millones de euros a la compra de bebidas refrescantes como la cola, los refrescos de naranja o los de limón. Aparte de los alimentos y las bebidas refrescantes, en los supermercados se incrementan las ventas de cremas solares y se desenfundan las cuchillas de afeitar y la cera», publica el portal de estadísticas.

Según el Barómetro Internacional de Verano 2019, realizado por Ferratum, entre las 5 actividades a las que más presupuesto destinan los hogares españoles en verano se encuentran los viajes nacionales, con un 21% -la actividad en la que mayor esfuerzo económico realizan-, seguido de actividades de verano (19%), actividades personales o familiares (11%), ropa de verano y moda (10%) y viajar al extranjero (8%). Tan solo estas cinco actividades suponen el 69% del presupuesto total de las familias para estas fechas.

El sector energético, el gran vencedor del invierno

La bajada de las temperaturas nos hace ponernos a punto: el armario, la casa y hasta el coche deben estar adaptados para esta época del año. Con el objetivo de paliar las frías temperaturas, el consumo eléctrico se dispara durante el invierno: durante la ola del frío vivida el pasado mes de enero, los recibos de la electricidad de los hogares españoles aumentaron un 20%. El pasado 6 de enero la demanda de gas natural para hogares y pymes superó su máximo histórico con 1.143 GWh.

Las lluvias, los granizos y las borrascas son algunos de los fenómenos meteorológicos que influyen en nuestra manera de consumir. A pesar de tratarse de gastos puntuales, como es el caso de las reparaciones de lunas de parabrisas en caso de granizo, ropa adaptada para el agua y el frío, o neumáticos de invierno para las lluvias, se trata de los momentos del año donde los sectores que viven de la venta de éstos artículos hacen aumentar sus ingresos.