Wayve busca demostrar que existe otra forma de construir una empresa de conducción autónoma: sin necesidad de poseer los vehículos.
La startup londinense de conducción autónoma anunció que ha recaudado hasta 1.500 millones de dólares en nueva financiación para ampliar sus operaciones globales, mientras los robotaxis operados con su software entran en servicio este año y fabricantes como Nissan lo ofrecen en vehículos particulares a partir de 2027.
La nueva ronda incluye 1.200 millones de dólares de inversores como Uber, Microsoft, Nvidia, Mercedes-Benz, Nissan y Stellantis, y fue liderada por Eclipse Capital, Balderton Capital y SoftBank. Uber aportará 300 millones de dólares adicionales si la empresa cumple determinados objetivos operativos. La operación valora a Wayve en 8.600 millones de dólares y eleva su financiación total a más de 3.000 millones desde su fundación en 2017.
El cofundador y consejero delegado Alex Kendall presentó la ronda como capital y respaldo estratégico. La financiación adicional “nos sitúa en una posición de fortaleza, con un balance en el que nuestros clientes pueden confiar; podemos mantener una posición de liderazgo sostenible en el sector durante los próximos años”, afirmó. Además del dinero, la ronda aporta “vínculos estratégicos con Microsoft, Nvidia y Uber, y alianzas con tres de los diez mayores fabricantes de automóviles: Stellantis, Nissan y Mercedes. Abarca desde el mercado masivo hasta el lujo, y desde Europa hasta Japón y Norteamérica”.
El acuerdo de financiación llega en medio de la expansión continua de Waymo, la unidad de robotaxis de Alphabet y actual líder en tecnología de conducción autónoma, así como de un renovado impulso inversor en el sector. Waymo amplió esta semana sus operaciones comerciales de robotaxis a 10 ciudades, incluidas Dallas, Houston, San Antonio y Orlando, y anunció recientemente una inyección de 16.000 millones de dólares para expandir sus operaciones globales. El mes pasado, Waabi, desarrolladora de camiones autónomos con sede en Toronto, también recaudó 1.000 millones de dólares y anunció su entrada en el mercado de robotaxis en un proyecto conjunto con Uber.
Aunque Elon Musk, de Tesla, afirma que su empresa lidera la tecnología de conducción autónoma, su programa piloto de robotaxis en Austin, Texas, aún no ha alcanzado la escala necesaria para competir directamente con Waymo, y no está claro cuándo podría hacerlo.
A diferencia de la mayoría de sus competidores, Kendall asegura que Wayve ha diseñado su software como un sistema “plug-and-play” que puede utilizarse prácticamente en cualquier vehículo y funcionar con el conjunto de sensores que los fabricantes consideren esencial. Esto abarca desde el enfoque de Tesla, basado únicamente en cámaras, hasta el de Waymo y Zoox, de Amazon, que también emplean radar y lidar láser —capaz de generar imágenes 3D del entorno— para mayor seguridad.
“Existen tres modelos distintos para la autonomía. Uno es fabricar tus propios coches, como hace Tesla. El segundo es operar tu propia flota. Eso requiere ir ciudad por ciudad y es extraordinariamente intensivo en capital”, señaló Kendall.

“El tercero es el modelo de negocio más escalable, y es el que hemos elegido: licenciar la tecnología a fabricantes y flotas. Es un modelo de licencia de software de alto margen que puede generar miles de millones de dólares en ingresos, tanto en vehículos de consumo como en robotaxis para socios como Uber”.
Tras lanzar este año robotaxis en Londres junto a Uber, la empresa planea expandirse a otros grandes mercados internacionales. Ha estado realizando pruebas en Alemania, Tokio y San Francisco, y cuenta con un centro de I+D en Sunnyvale, California, en el corazón de Silicon Valley.
“Este es un momento muy significativo para nuestra empresa, porque marca el paso hacia la comercialización”, afirmó Kendall.
Los inversores parecen dispuestos a financiar esa transición. La verdadera prueba será si el modelo de licencias de tecnología autónoma puede escalar más rápido —y generar mayores márgenes— que poseer los vehículos o la flota.
Este artículo fue publicado originalmente en Forbes.com.
