1. La lista de responsabilidades resulta ser más larga de lo esperado, pero el salario es el mismo
Aunque es común que en muchas ofertas de trabajo se incluya una expresión indicando que deberán realizarse otras tareas complementarias, esto tiene un límite. Si en la entrevista te han hablado de ellas y has notado que la mayoría ni siquiera tienen que ver con el propio puesto ni van a hacer que aprendas nada nuevo, corres el riesgo de convertirte en “el chico o chica para todo”. Si sientes que esas “tareas complementarias” absorben el verdadero trabajo para el que aplicaste, y que además no vas a ser justamente retribuido por ellas, puede que este no sea el trabajo ideal para ti.

2. Falta de oportunidades de aprender
Especialmente si eres joven y este es uno de tus primeros trabajos, la compañía debería ayudarte a alcanzar el éxito proporcionándote herramientas de aprendizaje y de desarrollo de carrera. Ya sea asignándote a un mentor, llevando a profesionales del sector a dar charlas o asignando un presupuesto para que los trabajadores hagan cursos fuera de la empresa, deberías sentir que tu nueva compañía invierte en tu desarrollo personal y laboral. Si algo te dice que en ese sitio no se te va a dar la oportunidad de aprender nada, puede que termines quemado antes de lo que piensas si finalmente decides aceptar la oferta.

3. Escoger este puesto es un paso en la mala dirección
Seguro que, por muy borrosa que sea la visión de tu carrera laboral en el futuro, tienes una corazonada de que un trabajo o empresa puede significar un paso hacia atrás en lugar de hacia delante. Incluso hay ocasiones en el que es el propio entrevistador quien te lo dice directamente. Si es así, y aunque necesites el trabajo, piénsalo dos veces antes de aceptarlo.

4. La empresa cambia el personal a menudo
Unos altos niveles de rotación del personal de una empresa no es una buena señal, especialmente si la compañía no es precisamente nueva. De hecho, puede ser un indicativo de una gerencia pobre o una cultura empresarial tóxica. Una vez recibas la oferta de trabajo, pregunta a tu empleador directamente qué cree que los trabajadores cambiarían de la empresa si pudiesen. Si no recibes una respuesta adecuada, y en lugar de hacer autocrítica comienza a inventar excusas y a hablar mal de los empleados, sal corriendo.

5. Nadie te ha preguntado sobre tus objetivos a largo plazo
Aprovecha la ocasión cuando el recruiter te pregunte acerca de tus planes a largo plazo o dónde te ves a ti mismo en cinco años. Toma el control de la situación y devuélvele la pregunta: ¿cómo crees que puedo evolucionar en este puedo en seis meses o un año?, o ¿qué crees que significará un éxito en este puesto dentro de dos años? Si tu entrevistador no es capaz de darte una respuesta distinta a lo que el trabajo es a día de hoy, probablemente estés a punto de firmar para un puesto que sólo conduce a un punto muerto.