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Heineken España, o cómo convertirse en la primera cervecera que produce con energía 100% renovable

La compañía ha movilizado más de 80 millones de euros para descarbonizar sus cuatro fábricas en Sevilla, Jaén, Valencia y Madrid.

Visita a la fábrica de Heineken en Sevilla. Foto: Pepo Herrera.

La transición energética ya no se queda solo en los discursos: también empieza a reflejarse en los procesos industriales. Es en esa dirección en la que Heineken España acaba de dar un paso: desde diciembre de 2025 todas las cervezas, cider y tinto de verano que elabora en nuestro país se producen utilizando energía eléctrica y térmica de origen 100% renovable. Esto convierte a España en el primer mercado del grupo que completa la transformación energética de su proceso productivo.

El hito sitúa a la compañía —responsable de marcas como Cruzcampo, Heineken®, Amstel, El Águila o Ladrón— como la primera cervecera española en elaborar toda su producción con energías renovables, culminando casi una década de trabajo junto a socios tecnológicos y energéticos como Iberdrola, ENGIE o CSIN. La iniciativa ha movilizado más de 80 millones de euros para descarbonizar sus cuatro fábricas en Sevilla, Jaén, Valencia y Madrid.

Más allá del suministro eléctrico, el proyecto ha puesto el foco en la transformación de la energía térmica, clave en el proceso cervecero y tradicionalmente más compleja de descarbonizar. «Ser pioneros no es fácil. Pero hoy marcamos un hito para la industria cervecera y para España», ha señalado Etienne Strijp, presidente de Heineken España, quien además ha destacado el desafío que ha supuesto abordar el calor industrial a gran escala.

La hoja de ruta de la compañía combina distintas soluciones renovables —desde fotovoltaica y termosolar hasta biogás, biomasa o biometano— con el objetivo de reducir la huella ambiental y reforzar la eficiencia industrial. Según sus datos, el cambio permitirá eliminar el 100% de las emisiones de alcance 1 y 2 en producción, evitando la emisión de unas 32.000 toneladas de CO₂e y proyectando su impacto en las regiones donde mantiene actividad industrial.

Para la empresa, este paso forma parte de una estrategia global más amplia orientada a alcanzar las cero emisiones netas en producción en 2030 y en toda la cadena de valor en 2040, integrando la sostenibilidad como uno de los ejes centrales de su modelo industrial.

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