Hay marcas que crecen. Y hay marcas que construyen legado.
En 2025, Hermès no solo superó por primera vez la barrera simbólica de los 16.000 millones de euros en ingresos (16.002 millones). Confirmó, una vez más, que el verdadero lujo no se acelera: se cultiva. En un año marcado por la presión cambiaria —que restó 515 millones de euros a la facturación— y por un entorno global complejo, la maison logró crecer un 8,9% a tipos constantes (5,5% publicados) y elevar su margen operativo hasta el 41%, una cifra que pocos actores del sector pueden sostener.
En un sector donde el volumen suele imponerse a la paciencia, Hermès reafirma que la excelencia no es una consecuencia: es la estrategia.
Margen del 41%: rentabilidad de referencia en el sector
El resultado operativo recurrente ascendió a 6.569 millones de euros, frente a los 6.150 millones de 2024, lo que representa un aumento del 7% interanual. El margen operativo se situó en el 41% sobre ventas, mejorando el 40,5% del ejercicio anterior.
En términos absolutos, el resultado operativo fue igualmente de 6.569 millones de euros, confirmando la consistencia entre desempeño recurrente y operativo.
Un margen del 41% en un año marcado por presión cambiaria y reajustes sectoriales no es solo una cifra financiera: es la prueba de la fortaleza del modelo integrado de Hermès. Control de producción, red de distribución exclusiva y disciplina en precios permiten proteger rentabilidad sin comprometer identidad.
El beneficio neto atribuible al grupo alcanzó 4.524 millones de euros, frente a los 4.603 millones registrados en 2024. Esta cifra incluye la contribución excepcional sobre los beneficios de las grandes empresas en Francia. Excluido ese efecto extraordinario, el beneficio neto habría sido de 4.860 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 5,5%, alineado con la progresión de los ingresos.
El beneficio por acción se situó en 43,15 euros (básico) y 43,07 euros (diluido).
Hermès demuestra así que su rentabilidad no depende de expansiones aceleradas ni de ajustes tácticos, sino de una arquitectura empresarial diseñada para el largo plazo.
Generación de caja y balance: fortaleza estructural
La capacidad de generación de caja volvió a ser uno de los grandes pilares del ejercicio.
- Flujos de caja operativos: 5.607 millones de euros
- Flujo de caja libre ajustado: 3.880 millones de euros
- Inversiones operativas: 1.161 millones de euros
Estas inversiones —destinadas principalmente a capacidad productiva, red comercial y herramientas industriales— se financian íntegramente con recursos propios, reforzando la autonomía estratégica del grupo.
Tras el pago de 2.796 millones de euros en dividendos, la posición neta de tesorería alcanzó los 12.239 millones de euros, frente a los 11.642 millones de 2024. La posición neta ajustada se elevó a 12.773 millones de euros.
El patrimonio neto atribuible al grupo cerró en 18.840 millones de euros, consolidando un balance excepcionalmente sólido.
En un sector caracterizado por adquisiciones y apalancamiento, Hermès continúa operando sin deuda estructural significativa, apoyándose en una liquidez robusta que le permite invertir sin comprometer independencia.
Crecimiento por divisiones: liderazgo estructural de la marroquinería
La división Marroquinería y Guarnicionería, corazón histórico de la casa, volvió a liderar el desempeño con 7.070 millones de euros de facturación, lo que supone un crecimiento del 9,5% publicado y del 13,1% a tipos constantes.
El resto de las actividades evolucionaron del siguiente modo:
- Prêt-à-porter y Accesorios: 4.525 millones (+2,7% publicado; +6,1% constante)
- Seda y Textiles: 964 millones (+1,5%; +4,7%)
- Otros sectores (Joyería y Hogar): 2.055 millones (+7,7%; +11,2%)
- Perfumes y Belleza: 489 millones (-8,6%; -7,6%)
- Relojería: 549 millones (-4,7%; -1,5%)
- Otros productos: 349 millones (+3,4%; +5,5%)
El cuarto trimestre confirmó la aceleración del ejercicio, con ventas de 4.087 millones de euros y un crecimiento del 9,8% a tipos constantes.
La lectura estratégica es clara: la fuerza estructural de la marroquinería sostiene el conjunto, mientras que las demás categorías evolucionan con coherencia creativa y disciplina industrial.
Dinamismo en todas las regiones
A tipos de cambio constantes, todas las áreas geográficas registraron crecimiento en 2025, confirmando la solidez y la diversificación del modelo Hermès:
- Asia (excluyendo Japón): +5%
- Japón: +14%
- América: +12%
- Europa (excluyendo Francia): +11%
- Francia: +9%
- Otros mercados (principalmente Oriente Medio): +15%
Asia —que continúa siendo una región estratégica para el sector del lujo— mantuvo un crecimiento del 5% pese a un entorno más selectivo en el consumo, demostrando la fortaleza estructural de la demanda hacia la maison. Japón destacó especialmente con un avance del 14%, impulsado por una sólida clientela local y un dinamismo particularmente favorable en el último trimestre.
En América, el crecimiento del 12% confirma la capacidad de Hermès para mantener su atractivo en un mercado exigente y altamente competitivo, apoyado en una red exclusiva y en la fidelidad de una base de clientes consolidada.
Europa (excluida Francia) avanzó un 11%, reflejando tanto la fortaleza de la demanda doméstica como el retorno del turismo internacional. Francia, por su parte, registró un crecimiento del 9%, respaldado por el dinamismo de sus boutiques históricas y la atracción permanente de París como epicentro del lujo global.
Especialmente destacable es la evolución de la región “Otros”, principalmente Oriente Medio, que creció un 15%, subrayando el creciente peso estratégico de estos mercados y su apetito por las colecciones de la casa.
Este equilibrio regional confirma que Hermès no depende de un único motor geográfico ni de dinámicas coyunturales. Su crecimiento es orgánico, distribuido y sostenido por una clientela fiel, tanto local como internacional, que valora la continuidad, la artesanía y la coherencia creativa.
En un contexto donde la volatilidad puede afectar a determinados mercados de forma puntual, la diversificación geográfica de Hermès actúa como un estabilizador natural. Esa transversalidad es, precisamente, una de las grandes fortalezas estructurales de la maison.
Empleo, sostenibilidad y reparto de valor
Hermès cerró 2025 con 26.494 empleados, tras la creación de más de 1.300 nuevos puestos, de los cuales 800 se generaron en Francia. La inversión en talleres y formación artesanal sigue siendo una prioridad estratégica.
En materia medioambiental, desde 2018 el grupo ha reducido en intensidad: 69% las emisiones de alcances 1 y 2 y 58% las emisiones de alcance 3.
El reparto de valor también fue significativo: el grupo distribuyó 328 millones de euros a empleados, de los cuales 243 millones correspondieron a planes de incentivos y participación en beneficios en Francia. Hermès no solo crece: redistribuye.
Dividendo, visión y permanencia
El Consejo propondrá a la Junta General del 17 de abril de 2026 un dividendo de 18 euros por acción, del que ya se abonaron 5 euros a cuenta el 18 de febrero de 2026. Un reparto que no es solo una retribución financiera, sino la confirmación de una estructura sólida, generadora de caja y profundamente disciplinada.
Con una posición neta de tesorería de 12.239 millones de euros y una rentabilidad operativa del 41%, Hermès afronta 2026 con un objetivo ambicioso de crecimiento a tipos constantes, aun en un entorno económico y geopolítico que sigue siendo incierto. No lo hace desde la urgencia, sino desde la serenidad que otorga un modelo probado.
Axel Dumas lo sintetiza con claridad: la integración vertical, la red exclusiva y una creatividad constante han permitido alcanzar “un crecimiento robusto de los ingresos y un desempeño sólido”. Pero detrás de esa declaración hay algo más profundo: una convicción.
Hermès no persigue la escala; protege el equilibrio. No acelera para crecer; crece porque su arquitectura empresarial está diseñada para perdurar.
En 2025, con 16.002 millones de euros en ventas, 6.569 millones de resultado operativo y un margen del 41%, la casa no solo ha confirmado su liderazgo financiero. Ha reafirmado su singularidad.
En un mercado donde el lujo a menudo se industrializa, Hermès demuestra que la verdadera modernidad consiste en mantener el control, preservar el saber hacer y transformar la excelencia en resultados tangibles.
Más que cifras récord, 2025 consolida una evidencia: cuando la estrategia es coherencia y la ambición es durabilidad, el tiempo juega a favor.
Y Hermès, como siempre, piensa en el largo plazo.
