Ya en la primera edición de la lista Forbes, en 1987, Pablo Escobar aparecía en la misma con unos ingresos estimados en al menos 3.000 millones de dólares, y un patrimonio neto de no menos de 2.000 millones. Sólo dejó la lista, ya en 1993, al ser abatido por la policía.

En el caso de ‘El Chapo’ Guzmán, fue una cuestión de doble ética periodística lo que le acabó sacando de la selección. La metodología para valorar las fortunas de los hombres y mujeres más ricos del planeta se basa, por un lado, en los activos públicos, y por otro, en los activos privados conocidos y de los que se pueda medir su valor comercial. Muchas voces denunciaban que era muy difícil saber con certeza a cuánto ascendía la fortuna del narcotraficante, quedando todo en estimaciones. Pero más importante si cabe era el hecho de que no debían compararse los fondos obtenidos con negocios legales y los amasados bajo el inaceptable coste de la sangre.

En su última aparición en la lista Forbes, la revista estimaba en más de mil millones de dólares la fortuna de Guzmán, situándolo en el puesto 1.153 de la selección. No en vano era la cabeza del cártel de Sinaloa, considerado una de las mayores organizaciones de narcotráfico del mundo, con la cocaína, metanfetaminas y heroína como principales ‘materias primas’ de su catálogo.

El cartel opera en diecisiete estados mexicanos y domina al menos cinco de ellos: Baja California norte y sur, Durango, Sinaloa y Yucatán. El mercado estadounidense está igualmente bajo su control, además de proveer de drogas a importantes grupos criminales de Canadá, Australia, Europa, África y Asia. Según los datos policiales, el cartel dirigido por ‘El Chapo’ es capaz de mover dos toneladas de cocaína y 10.000 toneladas de marihuana al mes, y ése es, como se ha apuntado, sólo uno de los campos en los que se mueve. Se trata en definitiva de un peligroso pero lucrativo negocio valorado en 3.000 millones de dólares. Según datos del Departamento de Justicia de EE UU, el cártel logra un ingreso mensual de dos toneladas de cocaína y 10 de marihuana en más de 1.000 ciudades de Estados Unidos.

Flujo millonario subterráneo

‘El Chapo’, de 58 años y apodado así por su baja estatura, ha llegado a convertirse en una leyenda en determinados sectores mexicanos, hasta el punto de ser venerado como un santo. Su capacidad para evadir a las autoridades le ha ayudado a ser aclamado por delincuentes de todo pelaje, siendo especialmente admirados también los famosos túneles, auténticas marcas de la casa, con los que hacía llegar toneladas de drogas y dinero de México a Estados Unidos.

También es uno de los puntos destacables de su ‘negocio’ la red de empresas creadas para lavar dinero de manera fraudulenta, negocios que alcanzan las 288 compañías, entre las que destacan aerolíneas, inmobiliarias, mineras, estaciones de bencina y tiendas de ropa. Todo ello controlado por 230 ‘operadores’, entre los que se incluyen miembros importantes de otros seis cárteles extranjeros y familiares. No es de extrañar, por tanto, que la fiscalía federal de México ofreciera 60 millones de pesos (algo más de tres millones de dólares) por datos que llevaran a la captura del narcotraficante, y que el Gobierno de EE UU esté haciendo todo lo posible para lograr su extradición.