1. Que no cunda el pánico
Si presientes que están a punto de despedirte, o si directamente lo sabes a ciencia cierta, es normal pasar por momentos de tensión e incertidumbre. De cualquier modo, recuerda que pueden ser sólo rumores o señales malinterpretadas, así que conserva la calma y haz cada cosa a su tiempo.

2. Habla con tu jefe
No preguntes a tus compañeros de oficina y ve directo a hablar con tu jefe. Estos momentos de incertidumbre son una buena ocasión para sentarte, expresarle tu preocupación, hacerle preguntas y ver si hay algo más que podrías estar haciendo para conservar tu puesto. Eso sí, acude a la charla con una mente abierta e ideas constructivas. En todo momento la percepción de tu jefe debe ser que, pase lo que pase, quieres lo mejor para la compañía.

3. Pídele a tu superior feedback honesto
Incluso si lo que va a decirte no es lo que quieres oír, a veces la duda es peor que la cruda verdad. Cuando te diga lo que piensa de tu trabajo y lo que podrías hacer mejor, evita ponerte a la defensiva; hacerlo sólo empeorará la situación.

4. Continúa dándolo todo en tu trabajo
No dejes que tus suposiciones o los rumores te distraigan de tu trabajo. Trata de mantenerte positivo por difícil que sea, ya que si realmente están considerando tu marcha, bajando tu rendimiento sólo conseguirás ponerles tu despido en bandeja. El trabajo duro y bien hecho es la mejor forma de seguridad laboral con la que cuentas ahora mismo.

5. Esfuérzate más de lo normal
Además continuar trabajando tan bien como siempre, este es un buen momento para tomar iniciativas extra: ofreciéndote voluntario para ciertas tareas y demostrando más que nunca tu talento y tus capacidades de trabajo en equipo. Por muy inminente e irremediable que sea tu despido, asegúrate de mantener una actitud profesionalmente sobresaliente para poder irte con la cabeza bien alta y que tu jefe pueda dar buenas referencias sobre ti a futuros empleadores.

6. Ponte al día con tus puntos débiles
¿Hay ciertas habilidades que, aunque son necesarias o muy útiles para el puesto que ocupas, no se te dan demasiado bien? Este es un buen momento para hacer un curso. Ya se trate del inglés o de la informática, demostrando que estás tratando de mejorar tus puntos débiles le estás dando a tus superiores una razón menos para despedirte.

7. Documéntalo todo
Este es un buen momento para comprobar tus emails y documentos, y también para asegurarte de que todo el proceso se documenta correctamente. Esto se ahorrará muchos problemas por conflictos que puedan surgir en el momento del despido.

8. Por si acaso, empieza a buscar nuevas oportunidades
Es el momento de actualizar tu currículum, tu cuenta de Linkedin y de InfoJobs, y de comenzar a buscar nuevas ofertas de trabajo para el caso de que el temido despido finalmente se produzca. ¿Quién sabe? Tal vez consigas algo mejor de lo que tenías hasta ahora.

9. Y lo más importante…
Recuerda que muchas de las que hoy consideramos las personas más exitosas del mundo fueron despedidas de su trabajo en algún momento de sus vidas. No encares la situación como si fuera un drama, sino como el inicio de una nueva etapa que tal vez sea más emocionante que la anterior. Cuando una puerta se cierra, muchas se abren ante tus ojos.