El presidente Joe Biden no ha perdido tiempo en hacer suya la Casa Blanca, trayendo consigo un nuevo personal, un nuevo conjunto de políticas y un nuevo sentido de la decoración interior, que ya ha sido bien notado por las redes sociales. Estos son algunos de los notables cambios estéticos que Biden ha introducido en el Despacho Oval:

Twitter se encendió el jueves por la mañana cuando las fotos mostraron a Biden en el escritorio del Resolute, al que le faltaba una instalación clave de la administración Trump: una caja con un botón que supuestamente convocaría a un mayordomo para que le trajera al presidente Donald Trump una Coca-Cola Light en bandeja de plata.

Un gran retrato de Andrew Jackson que se asomaba a Trump en su escritorio ha desaparecido, sustituido por el padre fundador Benjamin Franklin.

Detrás del escritorio del presidente, un busto del líder sindical César Chávez ha sido cambiado por un busto del padre de Trump, el difunto promotor inmobiliario Fred Trump.

La gran alfombra beige que cubría la mayor parte de la habitación durante los últimos cuatro años está fuera, cambiada por una alfombra azul oscuro.

Un busto de Winston Churchill también está fuera, para furia de los tabloides británicos, mientras que el arte que honra a Franklin D. Roosevelt y Rosa Parks está ahora dentro.

Pero el verdadero tema de conversación podría ser la roca lunar que Biden tiene en préstamo de la NASA para reconocer las ambiciones de las generaciones anteriores; la roca fue astillada de una gran roca durante la misión Apolo 17 de 1972, la última vez que los humanos han caminado en la luna.
Parece que Biden conservó las cortinas, uno de los pocos restos de Trump, junto con el papel de la pared y un par de sofás estampados de color crema que aparecieron por primera vez en el despacho oval durante la administración de George W. Bush.

El Despacho Oval es el principal lugar de trabajo del presidente, lo que significa que muchas de las personas más poderosas del mundo pasarán por él. Es habitual ver cambios en la decoración cuando una nueva administración llega al poder, como ocurrió hace cuatro años cuando Trump asumió el cargo, con un rediseño supuestamente inspirado en presidentes anteriores.

El cambio de imagen de Trump en la Casa Blanca, incluido el Despacho Oval, tuvo un precio de 3,4 millones de dólares después de que el multimillonario dijera que el ex presidente Barack Obama dejó el edificio hecho un “basurero”, mientras que sus ayudantes afirmaron de forma anónima que la administración Obama dejó manchas en el papel pintado. Biden no ha hecho tales afirmaciones sobre su predecesor, pero hizo que la Casa Blanca se sometiera a una profunda limpieza antes de mudarse.