Hay veces que el ansia por conseguir un empleo nos lleva a aceptar acudir a entrevistas laborales de diversa índole sin fijarnos en los pequeños detalles que nos alertan de que no debemos acudir. Bien porque se trata de un fraude o bien porque es una empresa que no merece nuestra atención, a veces es mejor no molestarse en ir a ninguna parte. A continuación te traemos algunos de esas señales que son buenas razones para quedarte en casa y rechazar una entrevista de trabajo.

Que no te pregunten cuándo te viene bien la entrevista. Si te citan a una fecha y hora determinadas sin dar lugar a réplica, es porque quizá han citado a más personas a la misma hora y se trata de una entrevista grupal tipo encerrona.

Cuando te piden demasiada información de primeras. Si aquella persona que te llama de entrada te pide papeles como nóminas que justifiquen lo que ganabas en tus anteriores puestos de trabajo, es mejor que no acudas, puede haber gato encerrado.

Si en Internet no existen más que críticas sobre la empresa. Es cierto que cada quien cuenta la feria según le va en ella, como dice el refrán, pero es sospechoso que a todo el mundo le haya ido mal, ¿no? Quizá no es el mejor lugar para trabajar, piénsalo.

Si escribes, llamas, o ambas, para preguntar y nadie te contesta. Las empresas en condiciones se preocupan por dar una buena imagen de cara a sus posibles futuros empleados, por lo que estarán a tu disposición si tienes dudas. Si no contestan, sospecha.

Si tienes una corazonada o un mal presagio. Nuestro cuerpo no siempre lleva razón, pero lo cierto es que si algo te da mala espina -desde el tono de la persona que te llama hasta el edificio donde te han citado- lo mejor es que des un paso atrás. Ganarás en tranquilidad.