Asegurarse de que esté bien iluminada
Lo ideal es que una oficina tenga la mayor cantidad posible de luz natural, pero esto no siempre es posible. En caso de no tener grandes ventanales, la mejor opción son las luces con sombreado automático. Esto es, luz inteligente capaz de adaptar su intensidad y tonalidad a la posición del Sol en cada momento en caso de contar con él. De esta forma los empleados pueden disfrutar de la luz sin alteraciones evitando la distracción y consecuente pérdida de productividad.

Evitar los espacios cerrados

Cuantos menos tabiques existan, mejor. Que los trabajadores estén conectados no solamente a través de la Red, sino también en la propia oficina estando cerca es muy importante. La cercanía y los espacios abiertos potencian la interacción y el buen flujo comunicativo, lo cual es altamente positivo para mantener una buena comunicación interna de la empresa que puede acabar traduciéndose en actuaciones productivas que beneficien a la empresa en general.

Cuidar la decoración y distribución
Una oficina no tiene por qué ser necesariamente un lugar aburrido y carente de toda calidez. Que los empelados sientan la oficina como un espacio propio es importante, por eso la decoración es importante, también influye en su ánimo. Los tonos claros, las máquinas de alimentos adaptadas a sus necesidades y las áreas de comedor, recreo o descanso son algunas de las cosas que toda oficina debería poseer para conseguir que sus empleados se sientan realmente a gusto.