En concreto, la multinacional pretende deshacerse de sus activos en Vietnam, Malasia e Indonesia y ha contratado al banco estadounidense Goldman Sachs para planificar la operación. El principal negocio de Repsol en Asia es el proyecto Corridor, en Indonesia, que alcanza un valor de mercado de 2.000 millones de euros.

El plan de desinversiones, que fue anunciado en octubre con la presentación del Plan Estratégico 2016-2020 de la compañía, prevé vender negocios por valor de 6.200 millones para lograr una mejor calificación de su deuda y poder mantener el reparto de dividendos a los accionistas.

Para ello, también planea vender el negocio eólico marino, que consta de licencias para instalar molinos de viento marítimos en Reino Unido. Otra de las medidas previstas por Repsol es una reducción de plantilla que afectará 1.300 trabajadores durante los próximos años.