Para medir esto, el informe evalúa cuatro elementos: el número de trámites, el tiempo, el coste para una pequeña -o mediana- empresa de responsabilidad limitada o el capital mínimo requerido. El resultado es sorprendente porque la lista la coronan países donde la “puesta en marcha” significa algo distinto al desarrollo.

Nueva Zelanda encabeza la lista. Hay muy pocas restricciones a la hora de abrir un nuevo negocio. El proceso es rápido, puede llevarte tan solo tres días. Por lo general, un comerciante individual puede establecer el negocio sin seguir procesos formales o legales y se puede emplear a otras personas para ayudar a manejar el negocio. Las asociaciones son más comunes entre las personas profesionales y en la industria de la agricultura. Este tipo de estructura puede ser una manera eficaz de compartir los costos de operación de negocios donde, por ejemplo, varias personas profesionales operan fuera de una oficina conjunta. Además, la sociedad en sí no paga impuestos sobre la renta. En su lugar, distribuye los ingresos de la sociedad entre los socios.

La sociedad de responsabilidad limitada ha demostrado ser la forma más popular y exitosa de la estructura empresarial en Nueva Zelanda. Tiene la ventaja de ayudar a promover la confianza en los negocios por los que rige las relaciones entre los inversores (accionistas), directores y acreedores y da a los clientes, inversores y otras partes interesadas una imagen más clara de quién y qué están tratando.

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