No se trata de hacer publicidad directa, sino de ser útil
Puedes proporcionar contenidos a tus clientes a través de diversos canales: blogs, perfiles en redes sociales, mailing… Posiblemente ya estés comunicándote con los consumidores a través de alguno de estos canales, pero has de saber que el marketing de contenidos no se trata de hacer SPAM con tus ofertas ni convertir las redes sociales en un escaparate de tus productos. Lo correcto es proporcionar contenidos útiles, no sólo bonitos.

El contenido debe ser de calidad
No basta con hacer retweets a informaciones útiles o colocar en Facebook los vídeos de otros, debes ser creativo, aportar valor con aquello que publicas. Por ejemplo, ¿vendes productos de pastelería? No cuelgues una foto en Facebook con lo que vendes: cuelga una vídeo-receta utilizándolos. ¿Tienes una gestoría? Publica una entrada en tu blog con los plazos para hacer la declaración de la renta. Cuida el diseño, el vocabulario… Cada detalle cuenta.

No te olvides del SEO
Lo primero que debes hacer es un listado de palabras por las que crees que la gente puede buscarte, aquellas con las que se identifica tu marca, tu producto. Es imprescindible que etiquetes tus entradas correctamente, que utilices los hashtag adecuados y que tus entradas de blog contengan las palabras clave. El objetivo es que los buscadores indexen tus contenidos por las palabras que tenías en tu lista y que al teclearlas la gente llegue a ellos.

Los resultados no son inmediatos
A menos que se trate específicamente de una página de venta, los contenidos suelen ser irrelevantes a corto plazo. El marketing de contenidos sirve más para fidelizar que para vender, aunque el fin último sea traducir esos fieles seguidores en clientes reales y no potenciales. Las estrategias de marketing de contenidos dan resultados a largo plazo, así que ten paciencia, contrata un buen equipo de marketing y dales tiempo.