Es un hecho que, incluso los inversores que se muestran escépticos acerca de los argumentos a favor de la incorporación de factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en las inversiones deben reconocer que el creciente interés por los factores ESG ya ha influido de manera considerable en el comercio. Sin embargo, pensamos que esta tendencia está todavía en sus primeras etapas. Los inversores tienen que comprender el efecto tan poderoso que los factores ESG están teniendo en los flujos de capital, en la rentabilidad de las inversiones y en la remodelación de las economías a fin de alinear sus carteras.

En UBS Asset Management nuestros equipos de inversión han estado analizando durante más de 20 años las formas en las que los factores cualitativos ESG afectan el desempeño corporativo. Este esfuerzo, especialmente en lo que respecta al riesgo climático, es de vital importancia para los inversores, ya que, a nivel mundial se está generando un gran impulso para reducir las emisiones de carbono mediante la transición hacia una economía con menos emisiones de carbono. Esto puede verse claramente en el ritmo de crecimiento constante de las nue- vas inversiones en fondos con criterios ESG.

Reguladores, inversores y empresas

Uno de los principales motores es la regulación. Los Principios para la Inversión Responsable de la ONU (PRI), junto con los informes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible también de las Naciones Unidas, en total se han producido más de 730 revisiones de las políticas y directrices en las 50 economías más grandes del mundo que han empujado a los inversores a considerar factores de valor a largo plazo, incluyendo los factores ESG. Más de 3.000 inversores institucionales, que representan más de 100 billones de dólares de EE UU en activos invertidos, se han comprometido a seguir las recomendaciones de inversión responsable de Los Principios de Inversión Responsable de la ONU (PRI). Asimismo, el Grupo de Trabajo sobre divulgación financiera relacionada con el clima Task Climate Force Disclousure (TCFD), apoyado por organizaciones con una capitalización de mercado combinada de más de 12,6 billones de dólares de EE UU, están trabajando para desarrollar una divulgación coherente sobre los riesgos financieros relacionados con el clima en las empresas.

Cambio climático, oportunidad de inversión

El cambio climático es, sin duda, uno de los riesgos más significativos, aunque no siempre bien entendido, a los que nos enfrentamos hoy en día. Este riesgo tiene dos vertientes: física y de transición. Ya estamos sintiendo los efectos físicos de un mundo más cálido; así, entre 2016 y 2018 fueron los años más calurosos de los que se tiene registro. Los eventos climáticos extremos se duplicaron entre el 2001 y el 2018, mientras que las sequías y los incendios forestales aumentaron exponencialmente.

La transición también está ganando impulso. En 2015, los gobiernos de todo el mundo tomaron medidas al sumarse al histórico Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, comprometiéndose a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en sus países a fin de limitar el aumento de las temperaturas medias mundiales a un máximo de 2°C por encima de los niveles preindustriales para el 2100. Los gobiernos están cumpliendo su acuerdo apoyando alternativas de energía más limpia, lo que está acelerando la transición con uso intensivo de capital hacia una economía con menos emisiones de carbono. Según las estimaciones, el cumplimiento de estas promesas podría requerir hasta 95 billones de dólares en inversiones para el 2050, sobre la base de las actuales proyecciones gubernamentales y planes energéticos.

Creemos que esta transición tendrá un impacto muy relevante en las carteras de inversión, presentando tanto riesgos como oportunidades, que los inversores inteligentes no pueden ignorar.

Respuesta corporativa a los ESG

Los inversores se están dando cuenta del impacto de los factores ESG en la rentabilidad de las inversiones. En una encuesta a 600 inversores institucionales que realizamos en 2019, la mayoría afirmaba que los factores ambientales importarán más que los criterios financieros tradicionales en los próximos cinco años en el desempeño de las empresas. Muchos clientes nos han pedido que les ayudemos a desarrollar formas de alinear sus carteras con esta transición. Para formalizar nuestro enfoque, hemos desarrollado un marco de inversión “Climate Aware” basado en tres pilares: identificar las empresas que ofrecen productos y servicios que forman parte de una solución, las empresas que utilizan carbono pero que están adaptando con éxito sus modelos de negocio a la transición, y las empresas que están abordando con éxito los riesgos del cambio climático en sus propias operaciones. Se trata de un proceso complejo que requiere una profunda y amplia experiencia en materia de análisis en todas las disciplinas para calibrar la interacción de las políticas públicas y la respuesta del sector privado.

Mantenemos un compromiso activo con las empresas para comprender cómo están modificando sus modelos empresariales para poder navegar con éxito en esta transición, y si sus planes son coherentes con las mejores prácticas. Para aquellos inversores que siguen siendo escépticos, recomendamos un enfoque centrado en los datos sobre los riesgos climáticos ya demostrados y los posibles impactos financieros.