Lo primero que tienes que hacer es buscar un lugar (gratuito) para empezar a emprender. Recuerda que los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin comenzaron en su habitación de la residencia de Stanford y Apple en el garaje de los padres de Steve Jobs. La familia y los amigos son una de las mayores fuentes de ayuda y capital a las que puedes recurrir en tu fase inicial.

Una vez tengas el sitio, es hora de emprender. Es normal que lo primero que quieras hacer, una vez dado con el concepto, sea buscar inversores. Aquí es el momento de ceñirte a la esencia de tu proyecto y no cambiar la forma en la que quieres hacer tu negocio con tal de contentar a los inversores. Puede que no sea el camino más fácil, pero es el que hará que el proyecto sea más tuyo y más auténtico una vez salga adelante. Tener una gran cantidad de capital no siempre es la mejor manera de empezar. La clave está en unir la creatividad a los objetivos empresariales.

La mayoría de las empresas requieren de capital para prosperar y crecer. Pero gran parte de ese dinero viene un equipo creativo que ha sabido construir de la nada los cimientos de una gran idea. De esta manera, todas tus ideas más creativas pueden llevarte a generar dinero.